
27 de enero de 2012
Una decisión difícil

24 de enero de 2012
No lo entiendo

No lo entiendo y no puede ser tan difícil, hombre. No puede costar tanto que nuestros políticos se pongan de acuerdo en cuatro cosas importantes. Y no entiendo, por ejemplo cómo el parlamento asturiano no encontró la manera de sacar adelante una de esas cuatro cosas: los presupuestos autonómicos. Estoy seguro que, con un poco de buena voluntad, nuestros padres de la patria podían haber llegado a un acuerdo. Claro que -pensándolo bien- a lo mejor el problema es precisamente ése: que no hubo ninguna buena voluntad; que dos no riñen si uno no quiere y que, por lo tanto, cuatro no son capaces de ponerse de acuerdo si tres no tienen interés. O, lo que es peor: que es imposible llegar a ningún sitio si solo uno de ellos dice una cosa pero, en el fondo, piensa y hace la contraria.
Como ustedes saben, el parlamento asturiano no tiene ningún grupo con mayoría absoluta. Eso quiere decir que es imprescindible el acuerdo de, al menos, dos fuerzas para sacar adelante los presupuestos. Vamos que, descendiendo al caso concreto, era necesario el acuerdo de Foro y del PP en el pleno celebrado ayer. Eso es evidente y, en cualquier caso, el protocolo era relativamente sencillo: el gobierno (de Foro, por si alguno no se había dado cuenta) propone unos presupuestos y el parlamento (que no es de Foro, por si alguno tampoco se había dado cuenta) los discute y los aprueba. O no. Y es que, en el fondo, ésa fue la gran cuestión que debatió ayer: tener o no tener presupuestos; ésa fue la cuestión.
El problema es que las cartas ya estaban marcadas. Y lo estaban desde que el PP aprobó, en una reunión de sus órganos internos, una enmienda a la totalidad para los presupuestos presentados por el gobierno asturiano. Es decir, por la vía de los hechos consumados, el PP decidió que era mejor para los asturianos no tener presupuestos que tenerlos. Esa fue su gran decisión: el PP prefirió fastidiar a los ciudadanos con tal de no facilitarle las cosas al gobierno. Luego, claro, las palabras pretenderán decir otra cosa; pero hay evidencias que no se pueden disimular, ni siquiera queriendo. Y lo que evidenciaron las acciones es que, mediante la presentación de esta enmienda a la totalidad, el PP hizo imposible cualquier modificación en el proyecto presupuestario: imposible. ¿Por qué imposible? Pues porque, por definición, una enmienda a la totalidad lo único que consigue es eso: el rechazo total. Este tipo de enmiendas existen para eso: ésa es su función. Por el contrario, si lo que se pretendía era negociar y mejorar el proyecto de presupuestos, lo que correspondía era presentar una enmienda parcial. O muchas enmiendas parciales; que para eso están; ésa es su función y en eso consiste la habilidad parlamentaria: en manejar con un mínimo de coherencia las herramientas legislativas. Y, si me lo permiten, eso es precisamente lo que menos entiendo de todo: ¿Por qué nuestros políticos fueron tan poco hábiles? ¿Por qué, en todo este asunto de la discusión presupuestaria, las herramientas parlamentarias brillaron por su ausencia? ¿Por qué se decidió perjudicar a todos los ciudadanos con tal de fastidiar al contrincante político? ¿Por qué un partido de derechas prefirió hacer el trabajo fácil a la izquierda? ¿Por qué a algunos les cuesta tanto entenderse con sus afines ideológicos? ¿Por qué pasa todo esto? ¿Por mala fe? ¿Por ignorancia? ¿Por imprudencia? No lo sé. Y, créanme, por más que lo intento no acabo de entenderlo.
Y no acabo de entenderlo, entre otras cosas, porque aquí se está manejando un argumento completamente circular. Sí hombre sí: se está afirmando que los presupuestos contienen ingresos “inflados” y eso justifica la presentación de esta enmienda a la totalidad. Bien. Una enmienda a la totalidad que paraliza los presupuestos y obliga al gobierno asturiano a trabajar en situación de prórroga. Situación de prórroga que impedirá ejecutar nuevas inversiones y paralizará muchas de las que se están ejecutando en estos momentos; entre otras, las dependientes de los fondos mineros. Fondos mineros que son –por cierto- los que el gobierno español quiere eliminar para los proyectos no ejecutados... y ahí se cierra todo. Es decir, que se empieza argumentando que los presupuestos se enmiendan porque contienen ingresos “inflados” de los que no se podrá disponer, cuando la razón principal para no poder disponer de esos ingresos va a ser precisamente la no aprobación de esos presupuestos que se enmendaron y rechazaron; ésa es la maniobra circular.
Por eso no entiendo que todo esto se haga solo para desgastar al gobierno sin pensar que, al final, los que nos fastidiamos, de verdad, somos todos. Usted y yo incluidos.
16 de enero de 2012
Soi asturianu y soi cultu ¿A quién pido perdón?

Pues sí; qué quieren que-yos diga: ya cansé. Ya cansé de sentir tanta grandilocuencia tocante a la cultura con mayúscules -intocable, cosmopolita y universal- enfrentada a la nuestra -piquiñina, acomplexada y de madreñes-. Ya cansé de tantu cuentu elitista de la proyección exterior de les nuestres ciudaes hasta que llegaron estos nuevos gobernantes indocumentaos. Y ya cansé de tanta repunancia de "nene, eso nun se toca, eso nun se mira, eso nun se mueve". Gobernar ye decidir, entrar en política ye metese en problemes y asumir responsabilidaes implica arrecostinar coles consecuencies. Y si nun aceptamos estes regles de xuegu elementales, lo meyor ye quedar en casa.
Carlos Rubiera, conceyal de cultura del Ayuntamientu de Xixón, gobierna y decide. Y esta selmana d'atrás decidió sustituir al director del festival de cine de la ciudá. Y ye verdá que con esta decisión ufiertó a munchos la escusa que nun necesitaben pa confirmar una tesis tan falsa como resultona: que los nuevos gobernantes de Foro quieren cargase "La Cultura", asina, con mayúscules. Sí, home sí; ya conocen la retafila: primero lo del Niemeyer, depués lo de la TPA, más tarde lo de la Selmana Negra y, agora, a lo último, esto del Festival de cine de Xixón. Hai templos que nun se profanen y el que s'atreva a ello enfréntase a lo peor. Pa los guardianes de les esencies la cosa ye evidente: Cascos y el so partíu lo único que pretenden ye esaniciar tolo qu'arrecienda a cultura porque -sigún ellos- la cultura, como buenos seudo-rexonalistes de dereches, ye sinónimu de progresía y de coses peores. Asina; "Don Pelayo contra la cultura"; titulaba un comentarista de El País, desplicando cómo, pal Gobiernu asturianu, los nuevos sarracenos a los qu'hai que combatir nun son otros que la xente de la cultura y, pa que se faigan una idea de la sutileza de tol asuntu, cerraba l'artículu cola famosa cita de Goebbels: "ye sentir la palabra cultura y echar mano a la pistola".
Pues yo ya cansé de tantu cuentu cosmo-paletista y niego la mayor: soi seudo-rexonalista de dereches si ustedes quieren, pero... siéntolo nel alma, tamién soi cultu. Inda más, llevo tola vida faciendo coses pola cultura: creándola, difundiéndola y fomentándola. Y nunca ví contradicción ente la cultura asturiana y la cultura universal. Y respíngome con una buena ópera pero tamién con una tonada. Y, sí, tamién sé quién ye Akira Kurosawa. Ah y, por ciertu, cuando salgo al práu de casa, llevo madreñes. Nos pies, obviamente. Pero tamién na cabeza. Y ¿saben qué? que nun pienso pidir perdón por ello. Por nada d'ello. Haxa salú.
12 de enero de 2012
La primera na frente

Hai que ver lo poco que duren dalgunes allegríes en casa’l probe. A pocos díes de tomar posesión como presidente del Gobiernu español, Mariano Rajoy acaba de xubir los impuestos.
Ye verdá qu’a naide-y tenía que sorprender una midida d’esti tipu viendo cómo tán les coses. Son tiempos d’axustes económicos, de recorte del gastu públicu y de mayor esfuerciu pa los ciudadanos. Pero tamién ye verdá que’l propiu Rajoy afirmó en campaña, hasta l’últimu minutu, que nun diba facer lo qu’acaba de facer.
Les promeses electorales tán pa incumpliles, repiten dalgunos cínicos. Pero una cosa ye callar –y otorgar– y otra, bien distinto, afirmar una cosa pa facer exactamente la contraria. Va ser difícil que terminemos sabiendo si esti cambiu d’opinión forma parte d’una estratexa perfectamente premeditada a tres tiempos que buscaba, ún, callar lo obvio en precampaña pa ganar les elecciones; dos, adoptar les midíes más dures agora, a lo primero la llexislatura, cuando inda nun hai capacidá de reacción; y, tres, dexar pa lo último los planes más populistes buscando la reelección. O si, al revés, esti cambiu d’opinión tan radical respuende a que los datos económicos qu’atoparon yeren tan estremaos a lo esperao que nun-yos quedó otra que desdicise de lo dicho.
Como digo, va ser difícil que lo terminemos sabiendo a ciencia cierta, pero hai dos datos qu’a mi nun me presten gota. El primeru, que llama enforma l’atención que depués de repetir que’l trespasu de poderes –que duró un mes, nun hai que lo escaecer– taba siendo exemplar, descubran, en malapenes cuatro díes, un furacu económicu tan bultable. Y el segundu, qu’esi furacu –o diferencial nel porcentaxe de déficit, pa ser más precisos– correspuenda básicamente a les comunidaes autónomes, que –tampoco nun hai que lo escaecer– tán gobernaes mayoritariamente pol propiu PP.
Cuento qu’habrá xente qu’empiece a tar arrepentío de dar el votu al señor Rajoy. Ente otros, por cierto, el diputáu asturianu de Foru, Enrique Alvarez Sostres, que lu apoyó na investidura ensin contrapartíes concretes.
Pero, bono, yo parezme qu’igual tampoco nun hai que s’acelerar tanto. Los cambios d’opinión nun pueden ser tan azotaos. Y, pa ser sinceros, a naide-y pue estrañar que se tengan que xubir los impuestos o que se tengan que recortar los gastos cola que ta cayendo. Al revés, la verdadera discusión ta en decidir enriba de quién van cayer esos sacrificios. Ehí, ehí ye onde empieza’l xuegu y onde va haber que tar bien sollertes. Vienen tiempos mui duros.
10 de enero de 2012
Adiós Gabino, hola de Lorenzo

Gabino de Lorenzo se va, entonces, a la delegación de Gobierno. Pero, repito, no es el único miembro del partido popular asturiano que se mueve en estos últimos meses. Ni es el primero ni va a ser el último. Un breve repaso nos puede ayudar a entender mejor la situación. Tenemos, para empezar, a Ovidio Sánchez -todavía presidente del partido y como tal uno de los evidentes protagonistas de este año- que consiguió un escaño en el congreso de los diputados. Un escaño que no es exactamente el puesto de eurodiputado que era su confesada aspiración (y digo confesada porque se lo decía a todo aquel que lo quisiera oír) pero tampoco es ningún mal premio de consolación. Como, por cierto, tampoco lo es el puesto de senador para otro veterano de estas lides populares: Isidro Fernández Rozada, antiguo y persistente candidato popular a la presidencia del gobierno asturiano -antes de que se presentara y ganara Sergio Marqués ¿se acuerdan?- y ahora, como digo, beneficiario de un inmerecido descanso en la cámara alta. Y, terminando con este intercambio de responsabilidades a cuatro, no hay que olvidar a Mercedes Fernández -precisamente delegada del gobierno español en Asturias en tiempos de Aznar- que encabezó la lista al congreso de los diputados y que muy probablemente será la presidenta del partido popular asturiano; puesto que va a dejar vacante Ovidio Sánchez. Como ven, es todo un pequeño juego de reparto de papeles entre pocos protagonistas.
Por lo menos, en la parte, digamos, amable del asunto. Porque también hubo otros protagonistas de este año trepidante que no corrieron igual suerte. En primer lugar, Isabel Pérez Espinosa, que de no haber salido del Ayuntamiento para ser la joven y prometedora candidata que iba a arrebatar la presidencia asturiana a Álvarez-Cascos (ustedes mismos) es muy probable que ahora fuera la alcaldesa en vez de Agustín Iglesias Caunedo (ustedes mismos también). Pero ya ven lo cruel que es la política: en vez de eso, la señora Espinosa se “quedó” en teórica portavoz de la oposición en el parlamento asturiano. Y digo teórica porque la oposición práctica la hace Gabino de Lorenzo -antes desde la alcaldía y ahora desde la delegación de gobierno- todo ello si nos atenemos a las declaraciones explícitas de los populares asturianos que, textualmente, esperan que De Lorenzo sea: "el contrapeso que haga frente a Cascos". Así es como están las cosas. ¿Y Pilar Fernández Pardo, la presidenta del PP gijonés? Pues ya ven: fue la que siempre y más duramente se enfrentó a Cascos mientras todos los anteriormente citados lo alababan y ahora que Cascos es “el peso que hay que contrapesar”, pues la señora Pardo tiene cada vez menos influencia. Extraño e implacable juego de premios y castigos.
Pero bueno, como decía, en este puzzle popular igual de interesante que las nuevas posiciones ocupadas son los huecos que se dejan. Y uno de los más llamativos es el de la propia Alcaldía de Oviedo. Solo el tiempo y, hablando claro, los tribunales van a permitirnos decidir la verdadera magnitud del legado del señor de Lorenzo al frente del consistorio. Pero lo que está claro, a corto plazo, es que su marcha despeja el camino del entendimiento entre las dos fuerzas más votadas de la ciudad: el propio PP y Foro. Y, una vez despejado esto, va a ser mucho más fácil encontrar argumentos para el acuerdo a nivel autonómico entre esas dos misma fuerzas: Foro y PP. Y es que, seguramente, esta sea una de las razones más evidentes y, a la vez más ocultas, de todos estos movimientos populares: las relaciones del PP con ese nuevo partido y ese nuevo presidente que no esperaban, que quisieron ningunear, pero que llegaron, ganaron unas elecciones y están aquí para quedarse. O, dicho en otras palabras: que los populares tienen que mover, no una, sino muchas fichas porque aquí nadie va a comer a nadie, nadie va a disolver a nadie, nadie va a fagocitar a nadie y, visto lo visto, lo único que se puede hacer con este adversario tan inesperado como existente es convivir con él.
Y, como mucho, contrapesarlo.
6 de enero de 2012
Los nuestros intereses

Empieza un añu enguedeyáu; un añu que nun va dexar indiferente a naide. Nun ye exactamente que vaiga venir cargáu de sorpreses. Non: muncho de lo que va pasar ya lo sabíemos o lo camentábemos dende hai tiempu. Recortes, axustes y reformes van ser tres conceptos que vamos sentir bien de veces d’equí pa en delantre y la cuestión va tar en si estos doce meses terminen siendo los del empiezu de la recuperación o si tovía va haber más fondu pa caer.
De mano, estrenámonos con una suba d’impuestos y con un recorte xeneral nos presupuestos de les distintes alministraciones. Como digo, nada que nun supiéremos. Pero, cuidáu: qu’eso nun quier dicir que tengamos que los asumir de manera acrítica o callada. Y, nesi contextu, llama l’atención –seique pola falta costume- l’anunciu del presidente asturianu de tomar midies llegales si nun se revisen los planes d’axuste del gobiernu central. Nun tamos avezaos a esti discursu de firmeza ente l’executivu asturianu y l’executivu español pero ye verdá que los datos rescamplen y piden una reacción proporcionada: tamos falando de perder más de mil millones d’euros de los menos de nueve mil que va suponer el total d’axuste n’España. Ello ye, si les coses nun se rectifiquen, Asturies va tener qu’asumir más del once por cientu del total del recorte global cuando la nuestra economía y la nuestra población nun vien a suponer más qu’un dos y mediu por cientu del total. Dicho d’otra manera: cada asuturianu va tener qu’arrecostinar con cuasi cinco veces más de lo que-y correspondería de media.
¿Por qué esta desproporción? Bueno pues, na mio opinión, básicamente porque les tisories metiéronse en media docena de grandes conceptos xenerales y ún d’esos grandes conceptos xenerales foron los fondos mineros y, nos fondos mineros, Asturies xuégase munchu; munchu más que la mayoría de los otros territorios. Y por eso nesta desproporción nos axustes nun tien por qué haber mala intención–anque eso nun quiera dicir nada, porque de bones intenciones tan les sepultures llenes- sinon que de lo que tamos falando equí ye de falta d’atención o, dicho d’otra manera, de nun ser a midir les consecuencies particulares de l’aplicación de determinaes midíes xenerales. ¿Hai que callar entós énte esto? ¿Hai qu’entender y asumir? ¿Hai que buscar compensaciones per otru lláu? Non. Nun me parez. La responsabilidá pública esixe tar sollerte y responder proporcionalmente cuando se considera que se tan vulnerando los principios xurídicos básicos, como por exemplu, el principiu d’igualdá. Y, por ello, parezme mui, pero que mui pertinente, una defensa xurídica de los nuestros intereses.
Aparte d’una defensa política –cosa a la que, insisto, los asturianos nun tamos gota avezaos-.
1 de enero de 2012
Un añu nuestru

Hai que ver lo intensu que resultó esti añu 2011. Un añu duru, críticu y abegosu enforma, pero intensu en cualquier casu. Un añu enllenu de cambios políticos pal nuestru país, pa España, pa Europa y pal mundu. Y un añu, en definitiva, que va marcar un primeru y un depués na nuestra vida colectiva. Ye verdá que resulta difícil resumir en poques palabres lo más destacao d’estos doce meses, pero la elección de la revista “Time” de los manifestantes anónimos como personaxe del añu parezme bien acertada. Efectivamente, foron los ciudadanos anónimos los que valtaron les dictadures de los páises árabes, los qu’enllenaron les places d’España y Wall Street entamando un movimientu que sorprendió a los propios convocantes y los que, cola fuerza de los sos votos, cambiaron los gobiernos europeos ellí onde pudieron. Y, anque nun yeren precisamente manifestantes encapuchaos, tamién foron los ciudadanos anónimos los que, cola etiqueta de “los mercaos” condicionaron munches de les decisiones polítiques d’esti tiempu. Pa bien y pa mal.
Nel casu asturianu les coses nun foron tan diferentes. O sí; depende cómo lo miremos. En cualquier casu, cuento que 2011 va pasar a la nuestra historia como l’añu en que’l bipartidismu dio pasu a un gobiernu recién creáu: a un formigueru enllenu de ciudadanos anónimos pero presidíu por daquién bien conocíu. Y, seique por ello, y consciente de la paradoxa que toi diciendo, parezme que si hubiere qu’escoyer un personaxe del añu pal nuestru país, esa portada de revista podía corresponde-y, perfectamente, al Presidente Cascos. Y, a ver, ye evidente que con esto nun digo que Cascos seya’l prototipu de manifestante indignáu (el día de los inocentes ya pasó) pero abúltame que foi Alvarez-Cascos la persona que, pa bien o pa mal, más condicionó, nesti últimu tiempu, la nuestra vida política.
Hai una disciplina de la historia que consiste en desarrollar “que hubiere pasao si…” y que, con tolo que supón de ciencia ficción, val p’ayudanos a entender meyor dellos acontecimientos, precisamente a base de negalos. Y, dende esti puntu de vista, nun cuesta munchu imaxinar que podía haber pasao n’Asturies, nestos caberos doce meses, si nun llegáremos haber contao cola presencia del señor Cascos. Les coses, con independencia de que nos abulteren meyores o peores, ta claro que diben ser distintes.
En cualquier casu, un personaxe, un presidente, un movimientu, una crisis o unos mercaos nun van parar el mundu. Son tiempos duros, difíciles y inciertos. Y si hai una cosa que nos enseñó esti añu, ya pasáu, ye que’l futuru nunca ta escritu y que mesmo les grandes figures como los ciudadanos anónimos, tol mundu, somos responsables de lo que nos va pasar d’equí pa en delantre. Vémonos.
29 de diciembre de 2011
La incineadora incinerada y vuelta a empezar

Lo malo de hacer trampas es que, tarde o temprano, te pillan. Siempre. Y por eso yo siempre digo que, ya puestos, vale más que te pillen temprano. Porque, si no, la bola se va haciendo tan grande, tan grande, que no hay manera de pararla.
Miren, por ejemplo, lo de la incineradora de Serín: hace seis años los responsables de Cogersa (la Compañía Asturiana de Gestión de Residuos Sólidos Urbanos) empezaron a gastar nuestro dinero para construir una incineradora. Y, para poder hacerlo, nos mintieron. Nos mintieron descaradamente. A todos. A los asturianos, a los constructores, a los bancos y a Europa. Y ahora –seis años y más dos millones de euros gastados después- la trampa sale a la luz y el proyecto de la incineradora se paraliza; se convierte en cenizas. ¿Mereció la pena tanta mentira? Pues no, claramente, no. ¿Admitirán su error los responsables del engaño? Pues no, claramente, tampoco. ¿Se acabará aquí todo el lío? Pues no, eso muchísimo menos, porque ya verán cómo todo el mundo va a echarle la culpa a los demás, va a hacer la bola más grande y va a insistir en algo en lo que somos unos consumados especialistas: en esparcir la mierda. O, perdón, que debería haber dicho los residuos sólidos urbanos…
En cualquier caso ¿Por qué digo con tanta rotundidad que los responsables de Cogersa nos mintieron? Bueno pues, en principio, porque lo sostiene un juez. En concreto el de lo contencioso-administrativo número uno de Oviedo que recoge en su sentencia que la incineradora “no tiene sustento legal al no contar con un plan de residuos vigente que la contemple” y, en consecuencia, anula todo lo hecho hasta ahora: más de dos millones de euros tirados a la basura. Más de dos millones de euros tirados a la basura es mucho, pero que mucho, dinero. Y entonces ¿De verdad es tan importante este requisito previo, este plan de residuos, como para invalidar todo lo gastado hasta ahora? Pues sí. Es muy importante. Es tan importante que los propios responsables de Cogersa ya acordaron no recurrir esta sentencia porque saben que no hay defensa posible. Que es una evidencia incontestable. Que tiene que haber un plan de residuos y que no lo hay y que aquí se acabó todo. Y, ya puestos, si sabían todo esto ¿Por qué no pusieron en marcha un plan de residuos si era tan imprescindible? Pues, señoras y señores, por una simple razón: porque si estuviera en marcha un plan de residuos como dios manda la conclusión del mismo hubiera sido que la construcción de la incineradora no era tan imprescindible como nos quisieron hacer ver. Y ahí está la madre del cordero; que lo importante no era tratar los residuos de la mejor manera posible. No. Lo importante era construir la incineradora. Como fuera. Aunque fuera mintiendo. Aunque fuera ocultando evidencias. Aunque fuera dejando al margen al parlamento para evitar votaciones comprometidas. Y, por eso, primero nos asustaron a todos diciendo que en el año 2015 se acababa el vertedero. Después nos aseguraron que se estaban tomando todas las medidas para encarrilar el tema. Y finalmente nos convencieron de que la única solución era construir una incineradora. Y acallaron las críticas. Y silenciaron cualquier debate sereno. Y empezaron a gastar nuestro dinero. Y mintieron a Europa para conseguir los permisos… Hasta que todo este castillo de naipes se derrumbó porque estaba sostenido en una gran mentira. Eso fue lo que pasó.
¿Y qué va a pasar a partir de ahora? Bueno pues que, como les digo, el espectáculo va a continuar, esto va a volver a empezar y ya verán cómo los responsables de este despropósito van a repartir sus culpas a diestro y a siniestro pero nunca a ellos mismos. Y, como no hay tiempo que perder, yo ya vi escrito en letras de molde que “Si no se retoma el proyecto de la quema de residuos se habrán invertido más de dos millones de euros en un proyecto fallido”. Y sigue la cita: “De no hacerse la incineradora, el Principado habría enterrado dos millones de euros y, además, quizá tendrá que sumar más dinero a esta partida, ya que si en 2015 no hay una solución que dé relevo al vertedero, el Principado tendrá que pagar a otra comunidad para que asuma la gestión de sus residuos”. Es decir: que la culpa no es de los auténticos responsables de este desaguisado. No. Eso nunca. Y, para eso, hay que pasar la patata caliente a los actuales gobernantes que, si no continúan con este despropósito -ilegal, no lo olvidemos-, nos harán perder todo lo invertido hasta la fecha. Y mucho más en el futuro. Y así es como algunos quieren que sigan funcionando todas las cosas; da igual lo que digan los tribunales, da igual de quien sea la culpa, da igual que las cosas sean buenas o malas: lo importante es que siga la fiesta. Pues no, señoras y señores: la fiesta se acabó.
Y si la bola es demasiado grande como para pararla, no vamos a seguir haciéndola más grande todavía. Es de sentido común.
21 de diciembre de 2011
El xenru exemplar

Dicía Charles Chaplin que pa facer gracia y ganar la complicidá del públicu yera importante enseñar un contraste. Si nuna comedia, por dicir, vemos cómo-y cae perriba un bote pintura a una señora con pinta ricachona, abrigu visón y cara de pocos amigos, eso va movenos a risa. Risa que, otra manera, nun diba provocase si la víctima fuera una muyer con pinta probe y güeyos de llegar mal a fin de mes. Somos asina: préstanos ver cómo los presuntos trunfadores fracasen y cómo los eternos perdedores lleven una alegría. Y seique por eso hai una unanimidá cuasi total en condenar, ya de mano, les actividaes irregulares del señor Urdangarín. Efectivamente: que’l xenru del Rei, del que toos contamos tien la vida más qu’asegurada, ande dedicándose a defraudar a les alministraciones –incluyendo un intentu fracasáu colos republicanos del tripartiu catalán- y a enriquecese col dineru públicu nun tien perdón de naide. Naide lu entiende, naide lu va perdonar y naide lu va defender, nin siquiera nel planu humorísticu.
Defensa y entendimientu que, por ciertu, bien que tuvieron otros delincuentes probaos y condenaos que disfrutaron y disfruten tovía de la complicidá de munchos. Sigue habiendo xente que ve a la probe Lola Flores como una víctima del celu recaudador y exemplificador de la inspección d’Hacienda. O al “Dioni” como un gayu que robó un furgón d’un bancu ensin pegar un tiru pa gastar el botín del señor Botín (hai que ver qué apellíu pa un banqueru) nuna folixa envidiable. O que s’enfotó nos pagarés-basoria de la familia Ruiz-Mateos porque contó que les sos munches condenes fiscales y les sos evidentes práctiques fraudulentes yeren consecuencia poco menos que d’una persecución de parte de los Gobiernos. O qu’aplaudieron y siguen aplaudiendo la seducción fácil de Mario Conde porque lu entienden como un trunfador reconvertíu en perdedor y, otra vuelta, en trunfador que por eso mesmo conoz la cara oculta de los poderosos y agora quier contánoslo; anque, la verdá, contar nun cuente nada.
Non: nun somos toos iguales énte la llei y munchu menos énte la opinión público. Y, por eso mesmo, esti asuntu Urdangarín pue valinos p’avanzar nel convencimientu de que nun hai atayos. Que la picaresca ye siempre un desastre. Que la corrupción nunca ye simpática. Que nun hai lladrones buenos o malos, anque caigan simpáticos o antipáticos. Que les formes y les apariencies y los controles son importantes. Sí. Pero que ye munchu más importante tovía’l fondu. Y el fondu d’esti asuntu ye que naide tendría que convencenos nunca más del tira p’alantre que llibres porque eses coses sábese cómo empiecen pero nunca, nunca, cómo puen terminar.