26 de diciembre de 2008

Fuelges preventives: paros conservadores.


Suel contase que les fuelgues prodúcense cuando los trabayadores ya nun aguanten más. Cuando les condiciones d’explotación del proletariáu toquen fondu y ya nun queda otro que parar y protestar. Cuando toles otres víes de negociación nun furrulen y hai qu’echar mano del últimu cartuchu. Pues bien, yo nun lo creo. Y nun lo creo por dos coses: porque miro pa les experiencies del pasáu y porque les comparo colo que ta por venir. Y, como sé qu’esta opinión nun ye mui popular, voi intentar desplicala.

Acaben cumplise venti años de la primer fuelga xeneral de la democracia; el famosu 14-D. Nos años anteriores a la fuelga, los niveles de vida de los trabayadores nun fueron a peor. Tolo contrario; avanzaron a meyor. La crisis de los setenta ya quedara mui atrás, el PSOE llevaba seis años nel poder, el sistema de pensiones y prestaciones taba modernizándose claramente y el poder adquisitivu de la población medraba cada exerciciu. Más en concretu, l’añu anterior a la fuelga la inflacción baxara del 8% al 4% y el PIB algamara un 5,5%. Pue dicise entós que la protesta nun foi por culpa del desastre económicu del país. Tolo contrario: la fuelga foi la consecuencia del éxitu económicu del país. Y, en realidá, los convocantes nun lo desmentíen. Formalmente protestáben pol viniente plan d’empléu xuvenil. Pero lo que pidíen, d’una manera explícita, nun yera otro que “un xiru na política social del gobiernu”. Ello ye: “visto que la cosa va bien, vamos repartir meyor”.
De nada valieron entós los avisos del gobiernu, y de munchos otros expertos, avisando que la economía diba acabar torciéndose (que foi lo que pasó tres años depués). Y de nada nun valieron estos avisos porque la mayoría interpretábalos como un farol. O, tolo más, aplicaben-yos la vieya fórmula del: “ya que vienen tiempos peores, vamos asegurar lo nuestro”.
Agora, a la fin d’un ciclu alcista y al empiezu d’una recesión que nun sabemos lo que va durar, los avisos de fuelga vuelven rescamplar. Renfe anuncia paros; los pilotos d’Iberia ya tan faciendo fuelga pero “a lo callandino”; el diariu “El País” votó masivamente un paru pa esta selmana; y, como ye bien conocío, les primeres declaraciones del nuevu secretariu xeneral de CCOO falaben nada menos que d’una nueva “fuelga xeneral”.
¿Ta protestándose pola perda de condiciones d’estos años d’atrás? Non. Más bien tolo contrario: ta protestándose pa nun perder les condiciones que yá se tiníen; pa prorrogar los convenios actuales ignorando la crisis; pa caltener l’estatus quo, agora qu’amenacen tiempos peores. Eso ye lo que van vinir agora: fuelgues preventives. Ello ye, paros conservadores.

24 de diciembre de 2008

Compro y vendo... empleos


No se equivoquen: el mercado laboral es como cualquier otro mercado. En realidad, todos los mercados se parecen: hay gente que quiere comprar, otros quieren vender, la mayoría solo va a mirar y, algunos pocos, hasta se consiguen poner de acuerdo. El regateo es un arte agotador, no conviene enseñar todas las cartas al principio, muchas apariencias engañan y, por eso mismo, los mercados suelen ser sitios ruidosos y muy animados.
Da igual que hablemos de un puesto de verduras en la plaza, de un zoco marroquí o de la bolsa de valores de Nueva York: todo el mundo grita y cuesta mucho entenderse.
Esto último es algo que siempre me llamó la atención. No me digan que no es sorprendente ver a esos agentes de bolsa de Wall Street, tan encorbatados y engominados ellos, pegar esos gritos y perder las formas de esa manera. Son peores que los charlatanes de feria. Son igual de gritones y, a la vista de los últimos acontecimientos, resultan bastante más estafadores que ellos. Ahora mismo me estoy acordando de un vendedor de mantas, de esos de toda la vida, que ofrecía de regalo, por la compra de no sé qué historias, “un auténtico juego de tocador de caballero de treinta y dos piezas”. Bueno pues, al final, después de convencer a algún comprador ilusionado, resultaba que el tal “juego completo de tocador” no era otra cosa que un peine. Un simple peine de plástico; eso sí: de treinta y dos púas. Ni una más ni una menos.
Y es que ya ven: a la hora de comprar y vender, hay que tener mucho cuidado. Sea lo que sea lo que estemos comprando o vendiendo, nadie da duros a cuatro pesetas. Y mucho menos aquellos que prometen rendimientos “garantizados”, “sin riesgo alguno” y “del máximo interés”. Del máximo interés para ellos, claro.
Pues con el mercado laboral pasa exactamente igual que con cualquier otro mercado. A la hora de ofrecer y contratar empleos, hay gente que quiere vender, otros que quieren comprar, hay muchos mirones, muchos enterados, muchos gritos, hay mucho gato por liebre y mucho caradura suelto... Pero, a veces, hasta se produce algún acuerdo.
Y eso es lo que necesitamos ahora: acuerdos; generar nuevos empleos; casar oferta con demanda. La situación actual es de desequilibrio: hay mucha más oferta de trabajadores que demanda. O, si lo prefieren, desde el punto de vista del empleador, hay mucha más demanda de empleos que oferta. En definitiva; para no perdernos en los vericuetos de la semántica y para que todos lo entendamos: hay muchos más trabajadores que trabajos. Hay paro.
Para algunos, ésta podría ser la situación ideal del comprador de empleo: mucho donde escoger y muy poca competencia en la puja. Es decir: mucha gente vendiendo (en este caso, su trabajo) y muy poca comprando (los empresarios o empleadores). Según esta teoría, este sería el momento ideal para lucrarse, para forrarse, para aprovecharse de la situación comprando barato y esperando tiempos mejores. Es decir, explotando al obrero. Y, sin embargo, no es así. Las cosas no funcionan de esta manera tan simple porque el mercado laboral, aparte de muchas otras consideraciones, no es un mercado de perecederos. Es decir: los productos y servicios laborales no se pueden almacenar; son de uso inmediato; no se pueden intercambiar; y caducan.
Otros podrán pensar que lo mejor, entonces, sería que hubiera más demanda que oferta. Es decir, que hubiera mas puestos de trabajo disponibles que profesionales cualificados. En ese caso, no solo no habría explotación laboral, sino que las empresas pelearían por seducir a los candidatos con condiciones cada vez más ventajosas y más atractivas. Eso sería lo ideal. Y, sin embargo, cuando se da, tampoco funciona así. La falta de oferta hace que la demanda se acabe contrayendo y, al final, como casi todas las burbujas, la cosa acaba explotando.
¿Cual sería entonces la situación ideal? Pues como ocurre en casi todos los mercados, la situación ideal es el equilibrio. La mejor solución para evitar los excesos consiste en facilitar que la demanda y la oferta se igualen. En dejar que lo hagan. Porque ahí es donde los estafadores pierden su oportunidad. Y ahí es donde los que de verdad tienen algo que ofrecer pueden hacer valer sus ventajas.
En todos los mercados tiene que haber vigilancia. En la plaza del pescado y en Wall Street, alguien tiene que detener a los delincuentes. Alguna autoridad debe impedir que los estafadores se salgan con la suya. Pero esa autoridad no puede intervenir en los regateos. No puede obligar a nadie a comprar o a vender. No puede regular la oferta y la demanda obligando a las partes a llegar a acuerdos que no les gustan. Y, por la misma, razón, si las dos partes llegan a un acuerdo que les gusta, no debe impedirlo alegando que están fuera de mercado. Si tanto el producto como el precio son lícitos, no se debería obligar a dos adultos a deshacer un trato. Eso no ayuda a alcanzar el equilibrio. Es más, lo impide. Y, por lo tanto, prolonga las situaciones de injusticia.
Que es justo lo que acaba de pasar en el parlamento europeo con el veto a la ley de las famosas sesenta y cinco horas semanales. Pero no se preocupen, porque pronto verán que los mismos que la impidieron luego se quejarán de que sigue habiendo mucho paro.

20 de diciembre de 2008

Mas practicantes y menos partidarios


Tenemos la zuna d’echar demasiáu tiempu en mirar pa los problemes y mui pocu trabayu en centranos nes soluciones. Ye comprensible. Ye fácil apautase no mal que ta too y en que “hai que facer daqué”. Pero ye más complicao definir en qué tien que consistir esi “daqué”. Y muncho más enrebesao tovía entamar ponese a trabayar n’ello.

Por too ello, van permitime saltar tolos pasos previos y centrame directamente en media docena de soluciones o “normes d’estilu” que tendríemos que poner en práctica si queremos llevar les nuestres idees; d’esto que llamamos asturianismu; a bon puertu.
Lo primero y fundamental ye’l respetu. Respetu a nosotros mesmos; a lo que somos y representamos. Respetu tamién a los (pocos tovía) asturianistes que van algamando puestos de responsabilidá (privaos o públicos). Respetu, por descontao, a la sociedá asturiana en xeneral; una sociedá a la que, por exemplu, nun podemos siguir acusando d’enquivocase a la hora votar. Y respetu, en definitiva, a la valía de ca ún. Porque tol mundu tien dalgo qu’aportar y lo último que podemos facer ye criticar precisamente a los que se mueven. Valió de siñalar traidores.
Lo segundo, trabayu. Nada nun s’algama ensin tenelo trabayao primero. Y tol mundu, como digo, tien dalgo qu’aportar. Nun podemos descargalo too nes instituciones (la oficialidá) o, directamente, nos demás (la demanda social). Hai que trabayar, hai qu’aportar dende toles estayes y nun conozo nengún sitiu onde’l resultáu vaiga primero que’l trabayu. A nun ser nel diccionariu, claro.
En tercer llugar, realismu. Somos lo que somos y pesamos lo que pesamos. Nin más nin menos. Y reconocer la nuestra posición nel mundu ye’l primer pasu pa poder ameyorala. Por eso, en situaciones como la nuestra, la clarividencia conviértese nuna ferramienta, más que fundamental, imprescindible.
Na cuarta posición queda’l compromisu. Compromisu porque lo nuestro nun puede ser una afición a hores perdíes. Nun tenemos que llevar una doble vida: naide nos persigue; nun somos una secta; la clandestinidá ya acabó. Nun tenemos que nos esconder, tolo contrario. Por dicir: tenemos qu’usar el nuestru idioma nes más de les situaciones posible. Y tenemos que lo facer porque, la mayor parte de les veces, nadie nos lo impide a nun ser nosotros mesmos. Hai qu’abrise más y enseñase más. O, dicho d’otra manera: necesitamos ser muncho más practicantes y muncho menos partidarios.
Quinto: prestixu; prestixu social. Tenemos que ganar partidarios nuevos, seducir, crecer, conquistar. Necesitamos munchos más amigos y munchos menos enemigos.
Y sexto: paciencia. Nadie dixo qu’esto fuera fácil. Pero naide dixo tampoco que nun se pudiere facer. De nós depende.

18 de diciembre de 2008

Correu a Doña Rosa Diez


Señora Rosa Díez:

Soy Inaciu Iglesias, actual presidente de la Fundación Caveda y Nava.

Esta misma semana, uno de nuestros patronos mantuvo una conversación con usted en un restaurante próximo al Congreso de los diputados. En el transcurso de la misma, el señor Suárez le manifestó la indefensión jurídica que padecemos algunos ciudadanos españoles hablantes de una lengua española; concretamente de la lengua asturiana.


Somos conocedores de su defensa de las libertades lingüísticas y de su tenaz combate contra la inmersión irracional y la imposición totalitaria en esta materia. Por todo ello nos dirigimos a usted para ponernos a su disposición y facilitarle todo tipo de información y testimonios que puedan sacar a la luz una de las paradojas de la desigual política lingüística española: el caso asturiano.

De la misma manera que usted denuncia que hay ciudadanos en Cataluña, Valencia, Baleares, Navarra, Galicia o el País Vasco que se ven privados del uso de su lengua, debe usted saber que, en el Principado de Asturias, también hay miles de ciudadanos que tampoco pueden ejercer plenamente sus derechos lingüísitcos.

En este caso, la lengua que no pueden usar libremente no es la castellana; es la asturiana. Una lengua española que, según reza nuestra Constitución, es "patrimonio común de todos los españoles".

El caso asturiano, además, puede ser particularmente interesante para su recetario político. Si usted y su partido defendieran los derechos lingüísticos de los asturianos, demostrarían de manera inequívoca que su defensa de las libertades y su combate contra los excesos totalitarios no solo se aplica a la lengua castellana. Sino que, por el contrario, ampara a todos los ciudadanos españoles en situación de indefensión.

No la queremos abrumar con datos no solicitados. No queremos ser victimistas. Ni pretendemos generar la sensación de inventarnos problemas donde no los hay. Pero déjeme citarle dos ejemplos. Uno, en un reciente funeral de uno de nuestros patronos (Federico Fierro-Botas, sacerdote jesuíta) el obispado prohibió el uso de nuestra lengua en los oficios "por no ser oficial". Y dos, al historiador Faustino Zapico se le prohibió asimismo el uso de su lengua en la presentación de su tesis doctoral (asunto denunciado por el propio Consejo de Europa en su último informe).

En definitiva, le reitero nuestro interés en ponernos a su disposición para facilitarle cualquier tipo de información sobre este asunto. Y déjeme añadirle que fui compañero de carrera de su candidato por la circunscripción asturiana en las últimas elecciones, mi tocayo Nacho, con el que ya mantuve alguna conversación en este sentido.

A la espera de sus noticias, atentamente,

Inaciu Iglesias
Fundación Caveda y Nava
(Carta enviada a Doña Rosa Díez el 18 de diciembre de 2008. De momento, sin respuesta)

Na presentación del llibru "La Cama" de Vanessa


Con Xuan Bello, Vanessa Gutierrez, Aberto Suarez y Iñigo Noriega

16 de diciembre de 2008

15 de diciembre de 2008

"Los empresarios no somos los culpabes de la crisis pero podemos ser la solución"


Inaciu Iglesias (Oviedo, 1966) es empresario, editor y escritor. Casado y con dos hijos, acaba de publicar el libro titulado 'Soy empresario, lo confieso', que será presentado mañana en un acto que comenzará a las ocho de la noche en la librería Trabe, en Oviedo. El libro, editado en castellano y en asturiano, es una recopilación de discursos y artículos, muchos de ellos publicados en EL COMERCIO.
E. Arenas, Gijón.

-¿Por qué hay miedo a confesar que se es empresario?
-El título del libro va un poco por ahí y tiene un punto de ironía en ese sentido. Se debe a que a veces, efectivamente, da la sensación de que hay que pedir disculpas por ser empresario, por crear riqueza y ganar dinero o por dar trabajo a terceros. Hay cierta mala fama.

-¿Por qué esa mala fama?
-Creo que se debe a dos motivos. Por un lado, una cultura que depende de lo católico y por la que se ve a las personas que ganan dinero como usureros o mercaderes. La otra tiene que ver con el movimiento obrero. Había quien creía que las mejoras en las condiciones de vida de los trabajadores significaban empeorar las de los empresarios y eso, evidentemente, es un error. Todo ello contribuyó a extender la mala fama de los empresarios. Hay empresarios que son unos cantamañanas y unos sinvergüenzas, pero hay de todo, como en cualquier otra profesión.

-¿Qué es ser empresario?
-Ser empresario es correr riesgos y dar trabajo a otros. Si no se corrieran riesgos sería una profesión liberal, muy respetable, pero eso no es ser empresario. Si se da trabajo a otros pero no se corren riesgos, eso tampoco es ser empresario, sino ser jefe de negociado.

-¿Cómo cree que se valora su profesión en Asturias?
-A mediados de los 90 la empresa pública empezó a tener menos peso y en esta década se perdieron muchos empleos públicos y se crearon muchos empleos privados, casi cien mil. Por eso éste es el momento en que los empresarios deben sacar un poco más de pecho y con humildad, por supuesto, no deben esconderse ni acomplejarse por nada.

-¿Sacar pecho, precisamente ahora?
-Los empresarios no somos los culpables de esta crisis, pero sí podemos ser la solución. Se da la paradoja de que las víctimas de esta crisis son los propietarios y que los culpables fueron los profesionales por cuenta ajena que gestionaron mal su trabajo. En crisis anteriores, lo tópico era que los propietarios salieran reforzados y los trabajadores por cuenta ajena y profesionales fueran las víctimas. En este caso es al revés.

-¿Por qué pide reformar el mercado laboral?
-Hay que reformar el mercado laboral para hacerlo más flexible y soy muy consciente de que cuando un empresario utiliza la palabra flexibilidad mucha gente se preocupa, pero creo que es nuestra obligación hablar claro. No podemos estar enrocados en el 'no nos moverán'. Lo que hay que hacer es ser conscientes de la situación y crear empleo. Es evidente que los empresarios podemos decir algo sobre eso.

-¿Malos tiempos para ser empresario?
-No, en absoluto. Hubo tiempos peores. Son malos tiempos para la gente que está en el paro y para las familias que les cuesta llegar a fin de mes. Nuestra profesión superó momentos peores.

-¿Qué opina de los sindicatos?
-Que tienen que reflexionar sobre su futuro. Desempeñaron un papel impoprtante en la mejora de las condiciones de vida de la clase trabajadora, de los profesionales y de las empresas en general, pero desde hace unas cuantas décadas las circunstancias son otras y no se pueden aplicar a los problemas del presente las teorías del pasado.

-¿Qué cree que deben hacer ahora?
-Creo que tienen que tener una mentalidad más abierta y resolver ciertas contradicciones, porque hoy en día el principal problema es el paro y los sindicatos no defienden a los parados. Defienden a los que tienen trabajo y se está creando una diferencia cada vez más alta entre las personas con puestos de trabajo blindados, por antiguedad, convenios o directamente, y la cada vez mayor precariedad de quien simplemente no tiene trabajo.

-¿Por qué los nacionalistas no tienen éxito en Asturias?
-Lo ignoro, pero seguimos en el camino.

-¿Qué opina de lo que dijo Fraga?
-Que una persona como Fraga no debería decir esas cosas.

-¿Renuncia a la cooficialidad del asturiano?
-Eso nunca.

14 de diciembre de 2008

Presentacion del llibru "Soi empresariu, confiesolo"


Tais invitaos. Esti martes, 16 d'avientu, a les ocho la tarde, Iñigo Noriega, director del periódicu EL COMERCIO, va presentar el llibru "Soi empresariu, confiésolo", nes dos versiones; asturianu y acastellanu. La presentación va ser na llibrería Trabe, na cai Buenaventura Paredes, n'Uviéu. La entrada ye llibre (la salida, obligatoria).
Y cuento con toos vosotros ellí.


13 de diciembre de 2008

Tres xeneraciones, tres visiones


Xuan Xosé Sánchez Vicente, Ramón d'Andrés y María Cueto debaten en Villaviciosa sobre la situación de la llingua en un acto de homenaje al precursor del bable Xosé Caveda y Nava
EL COMERCIO. Miguel llano, Villaviciosa
La lucha por la defensa del asturiano y el asturianismo, como ocurre con muchos de los combates ideológicos, no deja de tener cierto toque de romanticismo. De recordarlo se encargó ayer el asturianista Xuan Xoxé Sánchez Vicente quien parafraseó al genial poeta Ángel González para explicar el momento que vive la, podríamos decir «lucha» por alcanzar la cooficialidad de la llingua: «Sin esperanza, con convencimiento».
Fue en el marco de la VI Xornada de la Fundación Caveda y Nava celebrada ayer en Villaviciosa, donde el objetivo era debatir sobre la llingua y aunar tres visiones, las tres generaciones distintas de defensores de la asturianía para hacia dónde van los pasos que hay que dar para generalizar el uso del asturiano.
Por un lado, habló el político y escritor Xuan Xosé Sánchez Vicente, en medio -en términos de edad- y le dieron la réplica el filólogo y escritor Ramón d'Andrés Díaz, y la joven filóloga María Cueto. Reunida la terna en una mesa redonda bajo el título '¿Necesita Asturies del asturianismu?', la respuesta conjunta, unánime e inequívoca de los tres se zanjó con un rotundo «sí».
Ahora bien, la edad marcó el carácter de cada una de sus motivaciones. Cueto y Sánchez Vicente, los extremos generacionales, recurrieron al mineral patrio, «negro como el carbón», para definir el color en el que se halla el actual 'momento lingüístico'. En el medio, Ramón d'Andres habló de luces y sombras. Coinciden eso sí en criticar al «'establishment' político asturiano», al que acusan, entre otras cosas, de «falta de comprensión».
Los ponentes, bajo la moderación del editor y escritor Inaciu Iglesias, consideran que ha habido dos velocidades en el desarrollo del asturianismo: «La de la sociedad y la de los órganos directivos». La sociedad representada, entre otros, por los 22.000 escolares y sus 22.000 familias que según Iglesias «apuestan desde la heroicidad por la lengua de sus padres», sin olvidar la reciente incorporación de los estudios a la Universidad de la que también habló el editor.
Despolitización
Lo que habrá de venir, algo de lo que también se conversó y mucho en Villaviciosa, tendrá que ver con la «despolitización», con «convencer erradicando el miedo a la imposición» y además con la necesidad de «involucrar en el frente a toda la asturianía», incluso más allá del conflicto treintañero de la llingua, las «reivindicaciones no pueden dejar de lado a la cultura asturiana», declaró María Cueto.
«Pasada por agua» dijo, probablemente de forma irónica, Xuan Xoxé Sánchez, que estuvo la jornada de debate. Un encuentro que sirvió de homenaje a uno de los precursores de la escritura en asturiano, Xosé Caveda y Nava y que se celebró en su casa natal.

12 de diciembre de 2008

Informe del Comite d'expertos sobre l'aplicacion de la Carta Europea de les Llingues Minorizaes


Cita orixinal de dellos artículos nos que se refier la situación del asturianu:

En Xeneral:

2. El instrumento de ratificación de España se especifica en el anexo I del presente informe. En el momento de la ratificación, el Gobierno español declaró que la parte III se aplica a las lenguas reconocidas como lenguas oficiales en los Estatutos de Autonomía de las comunidades autónomas del País Vasco, Cataluña, Islas Baleares, Galicia, Valencia y Navarra. En lo que respecta a la parte II, el Gobierno español declaró que se aplica a las lenguas amparadas por los Estatutos de autonomía de los territorios en los que éstas se hablan tradicionalmente.
10. Las lenguas regionales o minoritarias contempladas en la Carta en España son las reconocidas como lenguas oficiales en los estatutos de autonomía de las Comunidades autónomas del País Vasco, Cataluña, islas Baleares, Galicia, Valencia y Navarra.
11. El Gobierno español declaró que las lenguas protegidas por los Estatutos de Autonomía de los terrritorios en los que éstas se hablan tradicionalmente también se consideran lenguas regionales o minoritarias. El Comité de Expertos entiende que esta declaracion abarca asimismo las siguientes lenguas: el gallego en Castilla y León, el aragonés y el catalán en Aragón, el asturiano, el gallego-asturiano y el aranés. Estas lenguas están contempladas en la parte II de la Carta.
17. A nivel estatal, se informó al Comité de Expertos durante su visita en el terreno de la adopción del R.D. 905/2007 de 6 de julio (BOE de 19 de julio de 2007), que brinda la posibilidad de establecer el Consejo de las Lenguas Oficiales. El Comité de Expertos encomia a las autoridades españolas por esta medida tan positiva y les alienta a establecer el Consejo de las Lenguas Oficiales sin mayor dilación.

El casu concretu del asturianu

34. Las autoridades españolas informaron al Comité de Expertos en su segundo informe periódico que no se dispone de nuevos datos en relacion con los proporcionados en el informe anterior, es decir, desde 1991. De conformidad con las estimaciones facilitadas por la Academia de la Llingua Asturiana en 2002, esta lengua es utilizada por 350.000 hablantes.
35. El Comité de Expertos insta a las autoridades españolas a proporcionar datos oficiales actualizados.
64. Además, el Comité de Expertos reitera que la información relacionada con las lenguas contempladas en la parte II que había solicitado en su primer informe de evaluación no se ha proporcionado. Lo que parece sintomático y recurrente en lo que respecta a las lenguas contempladas en la parte II es la falta de una estrategia lingüística, de organismos y de medios financieros.
65. La atribución de competencias a las comunidades autónomas tiene muchas ventajas en el ámbito de la protección y promoción de las lenguas regionales o minoritarias.. su proximidad a las lenguas significa que puedenn tomarse medidas adaptadas a las circunstancias para reflejar la situación real de cada lengua. Sin embargo, como sucede en algunos casos, las comunidades autónomas pueden obstaculizar el cumplimiento de las obligaciones previstas en la Carta. A este respecto, el Comité de Expertos recuerda que, con independencia del acuerdo que se haya alcanzado a nivel nacional en lo tocante a las competencias pertinentes, el Gobierno español sigue siendo responsable, en virtud del derecho internacional, de velar por la observancia de los acuerdos que ha ratificado.
87. En su informe anterior, el Comité de Expertos señaló que, en aquel momento, había una brecha entre la gran demanda social de un reconocimiento apropiado del lugar que ocupa el asturiano en Asturias y el hecho de que esta lengua aún no se hubiera reconocido como cooficial. El establecimiento de la cooficialidad allanaría el camino que para esta lengua se comtemplara asimismo en la parte III de la Carta, en virtud del modo en que se aplica el instrumento de ratificación español.
88. El Comité de Expertos subrayó en su informe anterior que el marco jurídico existente aseguraba en cierta medida la protección del asturiano, lo que corresponde a los compromisos contraídos en virtud de la parte III. Sin embargo, según los hablantes, la falta de cooficialidad obstaculizaba la protección y promoción efectivas de la lengua.
89. Según las autoridades, la falta de normalización y de una literatura escrita adecuada explicaba que el asturiano no fuera una lengua cooficial y, en el segundo informe periódico, las autoridades confirman que el proceso de codificación del asturiano aún no se ha concluído.
90. Sin embargo, durante la visita en el terreno, se informó al Comité de Expertos que la Academia de la Llingua Asturiana, que ha trabajado durante 22 años en este ámbito, había concluído la versión normalizada de la lengua (diccionario, gramática, nomenclatura de los topónimos). El Comité de Expertos encomia a la Academia de la Llingua Asturiana por su labor cualitativa y cuantitativa, así como por los progresos realizados con respecto al asturiano que está reconocido en la actualidad. Parece asimismo que existe un consenso social sobre el empleo de la lengua. En un estudio sociolingüístico realizado en 2002 se indicó que el 60 por ciento de la población quería que se estableciera la cooficialidad de la lengua y que ésta tuviera una mayor presencia en los medios de comunicación y estuviera disponible en todos los niveles de la enseñanza.
91. Asimismo, en los diferentes municipios, se han abierto oficinas para la normalización del asturiano a fin de establecer un contacto con los ciudadanos, particularmente en lo que respecta a los documentos oficiales que los ciudadanos necesitan cada día.
92. El comité de Expertos alienta a las autoridades a contemplar, en colaboración con los hablantes, las posibilidades de mejorar el nivel acutual de protección que ofrece el Estatuto de Autonomía.
110. En el primer informe, el Comité de Expertos consideró que las autoridades debían tomar medidas urgentes y firmes en varios ámbitos, como la enseñanza y los de comunicación.
111. Las autoridades españolas no han proporcionado información sobre la adopción de medidas firmes en estos ámbitos. Durante la visita en el terreno, se informó al Comité de Expertos que las grandes dificultades a las que se había hecho referencia en el primer ciclo de supervisión aún persistían. La normalización del asturiano constituye una mejor base para la adopción de medidas firmes a favor del asturiano.
112. El Comité de Expertos insta a las autoridades a proporcionar información en el próximo ciclo de supervisión sobre las medidas adoptadas por las autoridades, en particular en los ámbitos de la enseñanza y los medios de comunicación.

"El potencial de la Fundacion ta na xente que la forma"


Inaciu Iglesias, empresariu y escritor asturianista, ye Presidente de la Fundación Caveda y Nava, cargu nel que sucedió a Etelvino González y a José Luis Atienza. Esta Fundación, que nació col envís de favorecer el consensu sobre la llingua asturiana, celebra mañana sábadu 13 d'avientu la so V Xornada. Nella, amás d'otres actividaes, va desenvolvese una reflexón sobre la necesidá del asturianismu, analizando los llabores de la Fundación nestos últimos tiempos. Inaciu Iglesias considera que «ye más efectivo analizar los propios errores porque ye la única manera de solucionalos».


--Mañana modera usté una mesa redonda con un títulu paradóxicu: «¿Ye necesario l'asturianismu?»? ¿Qué quier la Fundación Caveda y Nava plantear?
--En realidá la idea ye sacar dalguna enseñanza positiva del procesu de negociación del Estatutu. Nós apostamos por convencer a los ponentes y redactores del Estatutu y fixímoslo yo creo con ciertu ésitu. Fomos quien a convencer, y bones muestres tuvimos d'ello, pero lo que ta claro ye que nun vencimos. La reflexón que planteamos ye esta: ¿al asturianismu basta-y con tener razón, o tar cargáu de razones, o ye necesario sumar cierta fuerza práctica que-y permita ganar votaciones?

--Dame la impresión que nestos trenta años d'asturianismu fixéronse munches coses, ellaboróse un discursu firme. Con too y con eso, les referencies identitaries nun cuayaron equí como n'otros llaos. ¿Cuála ye la razón?
--Yo creo que sí cuayaron. N'Asturies dámos-y muncha importancia a la nuestra identidá. Lo que nos diferencia d'otres autonomíes ye qu'esi sentimientu nun termina de tener una resolución práctica. L'exemplu más claru ta na política: nun hai nengún partíu asturiana que tenga una presencia nes instituciones. La consecuencia de too esto ye que'l nuestru patrimoniu cultural, sobre manera'l llingüísticu, anda albentestate. Ta ensin protección nin estatus llegal. Nun creo que tengamos problemes identitarios, más bien lo que tenemos ye falta d'aplicación d'esa identidá que tenemos como sentimientu.

¿Usté cre qu'esiste un asturianismu cultural y un asturianismu políticu?
--Home, yo diría qu'esiste un asturianismu cultural puesto qu'esiste una pequeña pero firme infraestructura cultural. En cambiu nun esiste asturianismu políticu: esiste ciertu sentimientu políticu pero nun ta organizáu de manera mínima.
--¿L'asturianismu supo aprovechar les oportunidaes que se-y presentaron nestos trenta años?
--Perdiéronse oportunidaes interesantes. Nun soi partidariu, nesti tema nin en nengún otru, de visiones apocalíptiques. Nun creo nos «últimos trenes» porque siempre hai otru. Pero sí hai qu'alcordase que yá se perdieron dellos trenes y que contra más tiempu pase'l cementu de lo irrevocable termina fraguando. Cada vez ye más difícil y hai que decatase d'ello. Esi pasu del tiempu sí que da vértigu. Si l'asturianismu sigue perdiendo trenes (anque depués vayan a llegar otros, porque la fin de la historia nin se dio nin se va dar) va ser más difícil que'l procesu cuaye.

--La sociedá asturiana tien una relación estraña cola llingua asturiana. D'un llau esprésa-y un cariñu cuasi universal, del otru nun tresforma esi cariñu n'actitúes actives de defensa de la llingua. Esta atonía, ¿débese a que nun-yos llegó'l mensaxe asturianista? O lo más probable: llegó-yos y nun tán d'alcuerdu.
--Hai una zuna mui asturiana. El ciudadanu común diz: yo nun voi poner taches a les coses -y nesti casu una mayoría ta a favor de que «el bable nun se pierda»- pero piensa qu'eso ye cosa d'otros, daqué que nun-y incumbe estrictamente. Falamos del asturianu, pero esto ye dalgo que se detecta en toos y caún de los campos. Hai una creencia de que les coses arréglense ensin esfuerzu humanu, nunca dependen del trabayu y del sacrificiu de cadún. La culpa ye siempre de los otros. A mi préstame y parezme útil analizar la parte de culpa que tien l'asturianismu porque, ente otres coses, fáigome responsable d'esa culpa, d'esos errores. Cometimos munchos fallos. Nun me presta gota meter el deu nel güeyu ayenu, otra manera de pensar que son los otros -y non nós- los que tienen que solucionar el problema.

¿Qué planes tien previstos pal futuru la Fundación Caveda y Nava?
Tamos rematando dellos proyectos d'interés. La nuesa páxina web, cola qu'esperamos multiplicar la nuesa área d'influencia y la vinculación de los patronos. Tamos colgando nella documentos, grabaciones que fiximos a los patronos... Too ello va permitinos facer balance de lo fecho y mostralo a la xente interesao. D'equí pa en delantre, según lo que reflexonemos y se determine mañana en Villaviciosa, ver cómo podemos aprovechar tou esi patrimoniu que tenemos -formáu básicamente polos nuesos patronos y polo que tienen dicho, un auténticu 'think tank'- y desenvolvelu convenientemente pa poder presionar na dirección que llevamos dende'l principiu: ver la manera de que l'asturianu dexe de ser un motivu de conflictu, pa pasar a ser una solución; queremos suscitar el suficiente consensu de manera que les nuestres instutuciones apauten un estatus pa la llingua que-y permita vivir d'una manera digna.

Republicanos pa los otros


Nunca entendí una de les contradicciones evidentes d’Esquerra Republicana de Catalunya. Y nunca sentí a naide falar d’ello. Pero col asuntu esti del señor Tardà, diputáu del parlamentu español, entamando un actu en contra la constitución española y pesllándolu al gritu de “Muerra’l Borbón” cuento que ye un bon momento pa falar d’ello.

En principiu, los señores d’ERC son d’izquierdes; nada qu’oxetar. Son republicanos; postura bien respetable. Y son independentistes; ello ye, nun quieren ser españoles; dengún problema. Pero entós, si nun se consideren españoles, ¿por qué anecien tanto en definir cómo se tien qu’organizar la forma de gobiernu d’España?. Si, pa ellos, España tien que ser un país estranxeru, ¿a qué vien tantu interés en definir si los sos vecinos tienen que ser una monarquía o una república? Eso habrán decidilo los españoles ¿O non? Y, en teoría, esi ye un entierru nel qu’ellos, como independentistes, nun quieren tener vela. ¿O sí?
Ye evidente qu’una Cataluña independiente diba ser una república. Lo uno va colo otro. Nun cuento que, a estos altores de la película, naide piense nuna monarquía catalana. Ya saben; con corona, dinastía, carroces, palaciu y demás. Non, nun lo creo. (Anque, la verdá, coses peores tenemos visto). Pero en fin, en cualquier casu, lo que quiero dicir ye qu’entiendo perfectamente que, nel ideariu d’Esquerra Republicana de Catalunya, el modelu al qu’aspiren ye a una república catalana. Una república soberana que, por descontao, nun diba admitir denguna inxerencia española na definición de la so forma gobiernu. Y, n’esti sentíu, lo que nun entiendo ye esa manía que-y tienen al Rei d’España. ¿O qué ye, que tamién aspiren a una república española? ¿Y por qué? ¿Qué más-yos da? ¿O qué ye, que si España fuera una república, ellos ya nun se querríen independizar?
En fin, esta postura, un aquello adolescente, d’Esquerra de nun querer ser españoles pa unes coses pero sí pa otres, nun la termino d’entender. Y, anque la cosa suene un poco a caricatura, cuento que val pa desplicar lo asimétrico y lo inxusto del nuestru sistema políticu. Y termino con un exemplu: nel Reinu Uníu, cuando se inauguró’l parlamentu escocés, una de les consecuencies primeres consistió na disminución del númeru de diputaos escoceses qu’acudíen al parlamentu de Londres. Yera normal: de la mesma manera que, d’esi día pa en delantre, los ingleses ya nun diben poder intervenir, pongo por casu, na xestión de los impuestos escoceses, los propios escoceses entamaron renunciar a condicionar col so votu la xestión de los impuestos ingleses.
Ya ven, igual qu’equí.

11 de diciembre de 2008

Como arena entre los dedos


Todos los ejércitos se preparan para ganar la guerra anterior. Y, claro, cuando estalla un conflicto nuevo; con nuevas armas y nuevas formas de combatir; casi todas las estrategias quedan obsoletas. Con la economía pasa un poco igual: cada crisis es distinta a la precedente y empeñarse en aplicar las viejas recetas para solucionar los nuevos problemas no suele funcionar. Por eso, no se fíen mucho de los expertos. Y menos de los que todo lo saben.
Como dice un empresario amigo mío: los asesores son esas personas que te cobran mucho por explicarte qué es lo que va a pasar en los próximos meses y, luego, te cobran mucho más por volver a explicarte por qué no pasó.
Con todo esto, no quiero decir que no haya que analizar el pasado. Ni tener una buena preparación técnica. Todo lo contrario. Conocer nuestra historia es la única manera de no volver a repetirla. Y disponer de un base sólida de conocimientos es la mejor manera de no dejarse deslumbrar por la última moda científica. Pero, no olviden que, por mucho bagaje teórico que se acumule, nadie tiene la solución mágica. No hay trucos, no hay piedra filosofal, no hay beneficio sin riesgo. En economía, todos dependemos de todos, no valen los esquemas previos y, por eso mismo, la mejor forma de equivocarse es empeñarse en aplicar un dogma. Ya saben: que si el mercado lo arregla todo, que si el intervencionismo es la única solución, que si Keynes tenía razón, que si Marx se equivocó... Tonterías.
La única verdad es que el movimiento se demuestra andando y que el paro se combate creando puestos de trabajo. Esa es la única realidad.
En cualquier caso, no corren buenos tiempos. Sobre todo para algunos; para los de siempre: para los que pierden siempre. Por eso es momento de arrimar el hombro y de priorizar los problemas. No hay tiempo ni recursos para todo y es conveniente tener claras las preferencias. Hay que empezar por los asuntos más graves. Hay que ordenar de mayor a menor. Y, en este sentido, uno de nuestras prioridades (y no es la primera vez que lo digo) debe ser combatir el paro. La falta de trabajo, la imposibilidad de ganarse la vida: eso es lo peor de todo. La trabajadora que no puede sacar a su familia adelante; el profesional que no puede traer un sueldo a casa; la autónoma que no llega a fin de mes. Ese drama debe concentrar todos nuestros esfuerzos. Y solucionarlo, con el menor coste posible, es lo que distingue a las sociedades eficaces de las indolentes.
Pero no todo está perdido. Podemos salir de esta. Yo no creo que nuestros gobiernos estén cruzados de brazos. O que a los poderosos no les importemos nada. O que haya intereses ocultos que, en realidad, estén prolongando artificialmente la situación. No, yo no lo creo. Más bien pienso que la solución a esta crisis es complicada. Muy complicada, pero no imposible. Y creo que los primeros golpes ya se pararon. Para bien o para mal, ya se consiguió evitar el colapso del sistema financiero. Ya se tiró de la manta, ya se descubrieron algunas vergüenzas y no me parece que queden muchas más burbujas por explotar. Queda, eso sí, castigar a los culpables. Queda legislar para evitar nuevas estafas y abusos de poder. Y, sobre todo, queda recomponer la confianza del mercado, activar la economía y volver a generar empleo.
Nada de esto se va a hacer sin esfuerzo. Nada. Y, como dije al principio, ya no valen las fórmulas del pasado. Como tampoco vale esconder la cabeza debajo del ala o rezar para ver si el mal pasa rápido. No. Todavía nos queda mucho por sufrir. Todavía nos queda mucha sangre, sudor y lágrimas por derramar. Todavía nos queda mucho empleo por perder y no podemos hacer nada por conservarlo de manera artificial. Y ahí; en no aferrarse a lo imposible; es dónde tenemos que dar la talla.
Intenten atrapar un puñado de arena. Si lo aprietan fuerte, lo acabarán perdiendo entre los dedos. Pero si dejan la palma de la mano abierta, lo podrán conservar para siempre. Y sí; ya sé que cuando sopla el viento, la tentación de cerrar el puño es muy fuerte: es casi un acto reflejo. Pero ya conocen las consecuencias... Por eso, ahora, en tiempos de crisis, no podemos intentar retener los puestos de trabajo que no son rentables. La tentación es muy grande. Sí. Pero, en vez de solucionar un problema, estaremos retrasando la verdadera solución y creando otro problema mucho mayor. Porque, créanme, nadie retiene los pedidos, ni las ventas y, mucho menos, las cuentas de resultados que no son rentables.
Y si nos empeñamos en atrapar en un puño nuestros puestos de trabajo, los acabaremos perdiendo todos entre los dedos.

5 de diciembre de 2008

la Fundacion Caveda propicia un debate sobre l'asturianismu

El sábadu 13 d'avientu celébrase la VI Xornada de la Fundación Caveda y Nava, una agrupación de persones reuníes pa favorecer na sociedá un posicionamientu a favor de la llingua asturiana. Nesta edición hai novedaes nel actu, nel que nun se va nomar nengún patronu d'honor, sinón que la exa de l'actividá va ser una mesa redonda. La Fundación garra esta decisión en valorando que ye'l momentu de «reflexonar en común pa ver ónde vamos y plantear estratexes de futuru», en palabres del so presidente, l'empresariu y editor Inaciu Iglesias.


El fechu de que'l protagonismu del actu nun recaiga nun nome concretu obedez a dellos motivos. De mano, Iglesias principia esclariando que'l qu'esti añu sía asina «nun quita pa que na siguiente edición recuperemos los nomamientos». La Fundación nun escaez que ta enriba la mesa -anque en puntu muertu- la Reforma del Estatutu d'Autonomía nel que s'habrá recoyer la regulación oficial de la llingua asturiana. «Agora mesmo ye más importante centranos na reflexón sobre'l futuru», esclaria Iglesias; a esta reflexón va convidase a los patronos de la Fundación, «el más grande activu que tien», pa que participen nel debate.

La propuesta tien una orientación mui clara: «¿Necesita Asturies del asturianismu? Tres xeneraciones, tres visiones». Esti ye'l títulu de la mesa redonda onde va ser los ponentes Xuan Xosé Sánchez Vicente, Ramón d'Andrés y María Cueto Fernández. L'alcuentru ta previstu pa les 12:30 hores na Casa Cultura de Villaviciosa. Ellí mesmu la Fundación Caveda y Nava va grabar el videu «De Viva Voz», onde conviden a los patronos a dar la so opinión actual del nuestru idioma y a expresar les sos propuestes de futuru.

VI Xornada de la Fundacion Caveda y Nava


Villaviciosa, sábadu, 13 d'avientu de 2008, a les doce.

3 de diciembre de 2008

Despacin y con buena lletra


Tres millones de paraos n’España; sesenta mil n’Asturies; n’Europa nun sé. Son tiempos duros y vamos a peor. Ta destruyéndose empléu, nun se venden coches, nun se venden pisos, hai empreses que tan pesllando y cada vuelta más families tienen problemes pa llegar a fín de mes. Son tiempos d’axuste pero vamos salir d’esta. Si facemos les coses bien; despacín y con buena lletra; tenemos que salir d’esta.

Cuando hai problemes, de nada val mirar pa otru lláu y contar que los males van esaniciase solos. Tenemos que correxir lo que ficimos mal, cumplir cola nuestra obligación y esperar. Faise complicao ver la salida del túnel. Sí. Pero, incluso agora, hai datos que son interesantes. Nicios que dexen ver que, igual que la economía respuende a los estímulos negativos, tamién respuende a los positivos. Y, asina, la inflacción baxa; igual que l’euribor y el preciu del petroléu. Y uno y otro van ayudar; tan ayudando ya; a les economíes familiares. Podemos notalo a la hora comprar: la gasolina ta baxando, igual que les hipoteques y, en xeneral, los productos d’alimentación. Por nun falar de la xeneralización de les marques blanques o de la pura contención nel gastu. Compramos distinto y gastamos menos. Y, con uno y con otro, la capacidá d’aforru de les familiaes ta medrando de manera evidente.
Cuento que, en coses como esta, el sentíu común ta imponiéndose. Vamos na dirección correcta; despacín y con buena lletra; axustando les coses pa prescindir de los innecesario y concentrándonos no imprescindible. Y podemos facelo. Ente otres coses porque, unos más y otros menos, la presión que veníemos teniendo pa comprar y consumir coses innecesaries, nun yera normal. Los que tienen trabayu nun van tener mayor problema qu’axustar un poco les cuentes. El drama va ser pa los que pierdan l’empléu. El paru; esa ye la gran cuestión. Y ehí ye onde yo cuento que tenemos que concentrar tola enerxía: en crear puestos de trabayu.
Lo malo ye que, en momentos como esti, la tentación de prohibir lo inevitable ye mui grande. Les ganes de mirar pa otru lláu, o d’atrasar el mal, puen ser mayores que’l sentíu común. Y, asina, nun momentu en que lo que necesitamos ye crear empléu, la estratexa de prohibir a les empreses que reduzan personal, siendo una tontería, hai xente que la contempla. Igual porque nun se dan cuenta que ye peor el remediu que la enfermedá. Y qu’aneciar nel excesu nun ye solución a nada. Por eso, hasta que nun corrixamos los excesos; incluso los de plantilla; nun vamos salir d’esta. Y si non, al tiempu.