
Todo es relativo. Tengo una amiga que, al preguntarle cómo está su marido, siempre responde lo mismo: “¿comparado con quién?”. Bueno pues, con esto de la crisis, creo que pasa un poco igual. Llevamos casi un año metidos en ella y es difícil precisar si está siendo más o menos grave de lo que pensábamos. Entre otras cosas porque cada uno de nosotros pensábamos una cosa distinta. Y, por supuesto, lo comparamos con eso.
Pero si tenemos problemas para ponernos de acuerdo en la gravedad del asunto, imagínense los que tendremos a la hora de señalar los culpables. Y es que esa es otra: señalar los culpables. La verdad es que no es un tema fácil. Piénsenlo conmigo: ¿realmente, quién tiene la culpa de toda esta crisis? ¿los banqueros? ¿los ciudadanos? ¿los empresarios? ¿los políticos?
Hombre, es evidente que los banqueros, que nos colocaron hipotecas basura, fondos piramidales y demás artimañas, tienen mucha carga que asumir. Y como, además, son ricos y se enriquecieron todavía más mientras creaban todos estos agujeros negros en el sistema, pues... sí, es evidente: los banqueros son culpables.
Pero, claro, esos banqueros vendieron esos productos, fondos e hipotecas a alguien. Y ese alguien los compró porque, en el fondo (valga la ironía), quería aprovecharse del pastel. Ya saben; la vieja historia del timador timado: “mi casa vale doscientos mil euros, pero firmo una hipoteca por doscientos veinte mil; así aprovecho para cambiar el coche y, aunque no sé cómo voy a pagar la cuota mensual, me da igual; los pisos nunca bajan de precio y, si las cosas salen mal, pues vendo la casa y punto...” Hasta que estalla la burbuja inmobiliaria y, entonces, ni vendiendo la casa (porque nadie la quiere comprar) es posible pagar las deudas. Es triste pero es así: muchas víctimas, conscientes o inconscientes, de toda esta especulación financiera también son culpables.
Y que nadie se equivoque: entre esos culpables también estamos nosotros, los empresarios. Unos por participar como constructores de la propia burbuja inmobiliaria y otros por participar como deudores de la más general burbuja financiera. Pero todos por lo mismo: por endeudarnos más de lo razonable; por no hacer los deberes a tiempo; por no ser rigurosos. En definitiva, por no gestionar los males cueste lo que cueste.
¿Y los controladores? ¿Los inspectores? ¿Los auditores de todo el sistema? Ui, esos sí que no tienen excusa. Se puede entender que los jugadores, en el calor del regate, cometan una falta. Pero con los árbitros es distinto. Es distinto porque su misión no es meter goles. Su obligación es otra. Su obligación es controlar que se cumplan las reglas del juego limpio. Y, por eso, los legisladores, los auditores del Banco de España, los funcionarios del Banco Central Europeo, los comisarios de la CNMV, los inspectores del Fondo Monetario Internacional, el cuñado del síndico de la Bolsa de Valores de Wall Street... todos; todos estos señores tan preparados, deberían decirnos algún día dónde estaban mientras se generaba un gol de chopotocientos mil millones de dólares en hipotecas basura.
Pero, en fin. No hay que calentarse. En realidad, todos somos un poco culpables. O, por lo menos, todos tendremos que poner algo de nuestra parte si queremos salir de ésta. Todos nosotros; la gente normal, incluyendo los banqueros y los empresarios, (aunque sé que algunos no estarán de acuerdo con esta afirmación); tenemos que aprender a ser más precavidos. A no pasarnos de listos y, sobre todo, a no pretender timar a ningún timador. Tenemos que acabar con los beneficios sin riesgo y, sobre todo, con las recompensas sin trabajo. Y esto incluye, por supuesto, los sueldos mega-millonarios, los contratos blindados, la explotación del trabajador, las stocks-options y otras maniobras orquestales en la oscuridad que están fuera de todo equilibrio y toda lógica. Incluyendo los megasueldos de los futbolistas galácticos (aunque sé que algunos tampoco estarán de acuerdo con esta afirmación).
Y respecto a los árbitros del sistema; es decir, a los poderes públicos; pues qué quieren que les diga. Yo, la verdad, solo les pediría una cosa: que predicaran con el ejemplo. Y les pediría que lo hicieran con una fórmula muy sencilla: pagando sus facturas a tiempo. Creo que no es mucho pedir y que, por el contrario, el efecto en la economía sería muy grande. Estamos en crisis financiera, y eso quiere decir que el dinero corre con dificultad y que no hay crédito. Por eso, en vez de buscar culpables, o declarar que se nos acaba la paciencia, creo que a todos nos iría mejor si cada uno cumpliéramos con nuestra parte del trato.
¿Se imaginan que la administración pública pagara a sesenta días? Pues eso
2 comments:
Hola
Como siempre parece que le quiero llevar la contraria, pero conozco empresas a las cuales las administraciones les pagan antes de 30 dias, y no son de su cuerda política, pagan antes incluso que algunos grandes almacenes. (si algún día le veo en persona le digo los casos concretos).
Pero claro ya sabemos que la culpa siempre de la administración, si controla por controlar, y si no por no controlar.
Andabao
jejeje muy buena la respuesta de tu amiga. un amigo mio al preguntarle como está? ultimamente suele contestar: bien, pero ya se me va a pasar.
un abrazo
Boris
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