24 de abril de 2009

Problemes nuevos, soluciones vieyes


Siguen los problemes n’educación, sanidá y xusticia. “Nun pidimos más perres” dicen unos. “Namás queremos dignidá profesional” confirmen los otros. “Merecemos más medios” repiten los terceros. Nesti tiempu de crisis, onde la mayor preocupación d’empresarios y trabayadores ye caltener l’actividá y los puestos de trabayu, llama l’atención que ún de los focos más conflictivos del momentu seya precisamente’l de los funcionarios. Un colectivu que, en principiu, tien entrambes les dos coses garantizaes: l’actividá y los puestos de trabayu. Ye más; nel últimu exerciciu, la ufierta pública d’empléu de l’alministración asturiana algamó la cifra record de dos mil quinientes places. Una cantidá bien bultable y más cuando’l restu de sectores económicos ven cómo’l paru va medrando y pelear por caltener el nivel d’empléu y nun ver más despidos ye un oxetivu titánicu.

Toi convencíu que la xente nun protesta porque sí. Repunantes hailos en tolos llaos, por descontao. Pero ye evidente que dalguna cosa más ta pasando cuando quince mil funcionarios de sanidá y otros tantos ente educación y xusticia lleven meses y años enfocicaos colos sos xefes. Nun los consideren, nun s’enfoten n’ellos, vense abandonaos y tanta contradicción y mal café van tener mui mala igua.

Pamidea, una de les desplicaciones d’esti despropósitu hai que buscala precisamente nos númberos. En pocos años, la nuestra alminstración, cola asunción de les competencies n’educación, xusticia y sanidá, pasó de tener seis mil funcionarios a cerca treinta y seis mil. Un crecimientu del seiscientos por cien que nun ye fácil de dixerir pa nadie. Nin pa los políticos nin pa los funcionarios. Y, por eso mesmo, cuento que muncho de lo que ta pasando respuende precisamente a esti “empachu de xestión”. Vamos, a tener más yerba que tená.

Otra manera, les negociaciones llaborales con estos dos colectivos tienen peculiaridaes propies. Mui propies. Y aplica-yos esquemes xeneralistes pue acabar suponiendo otru error grave. Por dicir: n’entrambos los tres casos, van ganando pesu los sindicatos profesionales en cuenta los xenerales, CCOO y UGT. Y, asina, tolos alcuerdos algamaos siguiendo l’esquema clasicu de la concertación social ente gobiernu y sindicatos valen pa que’l gobiernu ceda tarrén, pero nun terminen de contentar a los implicaos. Ello ye, vense beneficiaos coles meyores pero nun se terminen de ver comprometíos polos alcuerdos.

Y, pa mayor enguedeyu, dalgunos de los implicaos tienen poco que perder y muncho que ganar. Los médicos, por exemplu, saben que son imprescindibles. Son pocos (tres mil), con barreres d’entrada altísimes (incluyendo les places na facultá), y la so función ye fundamental. Por eso, meter a riegu esti asuntu va precisar muncha mano, dalgo d’arrogancia y un plizcu de suerte.

22 de abril de 2009

Esto se veia venir


Si es que se veía venir. Tal como estaba funcionando la cosa, con tanto ladrillo suelto, tanto Wall Street, tanto pelotazo incontrolado... tarde o temprano esto tenía que estallar. Todos (o casi todos) estábamos viviendo por encima de nuestras posibilidades y eso, algún día, se tenía que acabar. Y, cuidado, porque podía haber sido peor. No hace tanto tiempo, una crisis como esta se hubiera resuelto con una guerra. O con una emigración masiva. O con una dictadura. O con las tres cosas a la vez, porque, más o menos, eso fue lo que estuvo pasando en Europa hasta el último siglo: una guerra por generación, tiranías cada dos por tres, y uno de cada seis ciudadanos embarcando para hacer las américas. Por suerte estamos evolucionando y ahora las crisis económicas se resuelven con ajustes del euribor, desplomes del Dow Jones, aumentos de las listas del paro, nuevas mentiras de los políticos y más reparto de miseria para los de siempre.

Por eso digo que, aunque solo fuera por una cuestión cíclica, esta crisis se veía venir. Pero, eso sí, nadie (o casi nadie) fue capaz de avisarnos a tiempo. Es más, ahora que ya pasó el primer susto, seguimos siendo incapaces de ponernos de acuerdo a la hora de determinar las causas de todo esto. Y no me refiero a las culpas. En eso es incluso lógico que siga habiendo debate. Hay demasiado en juego; la cárcel para unos, el escaño para otros; como para admitir los propios errores sin pelear antes. No. Yo ahora me refiero, simplemente, a las causas, a las razones, a los motivos que nos llevaron a este desplome general de la economía en todo el mundo.

Cada uno ve la feria según le va en ella. Para la gente que es, más o menos, de derechas, esta crisis se tiende a ver como una demostración de la importancia de la cultura del esfuerzo. Todo tiene un precio, nada se consigue sin trabajar, y los duros a cuatro pesetas no existen. Por eso, según este punto de vista, todo este estallido de la burbuja financiera e inmobiliaria debería servirnos a todos para regresar a la realidad de las cosas bien hechas y para dejar de vivir del cuento o de la falsa especulación. Por el contrario, para la gente, más o menos, de izquierdas, esta crisis supone una lección clarísima que deberían aprender todos los que venían renegando del papel intervencionista del estado. El mercado no lo arregla todo, hacen falta normas reguladoras, y lo que estamos pagando no es otra cosa que el exceso interesado del libre albedrío.

Yo no lo sé. Pero creo que hay algo de razón en las dos visiones. Entre otras cosas porque pienso que no son en absoluto contradictorias. Nadie regala duros a cuatro pesetas y, por eso mismo, es necesario el intervencionismo estatal. Y precisamente por eso, las normas e instituciones públicas deben asegurar que los duros no se vuelvan a vender a seis pesetas. Y mucho menos a cuatro. Esa es su misión. Y sí, ya sé que todo esto del precio del duro es una metáfora muy usada, pero creo que todo el mundo entiende lo que digo: debemos volver a ganar las cosas con nuestro esfuerzo y necesitamos que las reglas del juego sean claras e iguales para todos.

Hay ciertas cosas que deberíamos aprender de esta crisis. No es tan difícil. Aunque no nos pongamos de acuerdo en la explicación global de la misma o en las recetas que deberíamos aplicar para solucionarla, existen algunas cuestiones evidentes que todos podemos compartir. Una de ellas es que se deben acabar ya con todas esas remuneraciones escandalosas a ciertos directivos. Ya saben a lo que me refiero: salarios que están cincuenta veces por encima de la media y cosas así. Todo esto está fuera de lógica y, desengáñense, nadie aporta tanto a un negocio con su trabajo. Nadie. Otra cuestión que también podríamos resolver ya es que, en un mundo global, ciertas normas tendrían que ser globales. Esta doble vara de medir nos está matando. Esto de los paraísos fiscales, o de las compañías navieras con pabellones de conveniencia, o de las grandes bolsas de subempleo ilegal en condiciones infrahumanas, son bombas de relojería que siempre nos acaban estallando en las manos. Es cuestión de tiempo.

Y, en fin, que la mayoría de las veces el problema no es saber cual es la postura correcta. Eso es relativamente fácil de averiguar. En ocasiones, basta con preguntar. El verdadero problema, normalmente, consiste en atreverse a aplicar esa solución; a llevarla a cabo; a ejecutarla hasta sus últimas consecuencias: pase lo que pase.
Y es que, aunque la mentira está mal vista, la verdad suele ser bastante más dolorosa y, sobre todo, cuesta más trabajo.

20 de abril de 2009

"Los asturianos tenemos qu'apostar pola nuestra identidá"


-Ai, papá, que borrachera más curiosa me trais.
-¡A que sí! Pues ya verás cómo tu madre tovía-y pon pegues.
Con un chiste sobre un hombre que el año anterior había acudido a la 'Preba' de la Sidra arrancó ayer, y se ganó las primeras carcajadas, el empresario, editor, asturianista y colaborador de Punto Radio, Inaciu Iglesias, que leyó el pregón del acto al mediodía.

En pocos minutos remontó a los presentes al pasado, recordando «al grupu d'asturianos que, nos tiempos del Reinu d'Asturies, dieron empiezu al Camín de Santiago, al Camín de Compostela» y explicando el origen del nombre del bulevar. «La Gascona rememora la cantidá de franceses del sur, de la Gascuña, que l'anduvieron'», comentó. También habló de futuro. «Y agora, los asturianos tenemos que ser quien a apostar polo nuestro, pola nuestra identidá y pola nuestra forma de ser».
Para terminar, Iglesias se despidió con otro chiste y en numerosos idiomas, hasta en chino y portugués. Así dio por iniciada la preba, a la que también asistieron la concejala de Turismo, Carmen Manjón, y el director general de Agroalimentación del Principado, Luis Miguel Álvarez, que se sumaron a los miles de personas que disfrutaron de la primera cosecha.

Susana Neira, El Comercio, Uviéu.

19 de abril de 2009

Pregón de la X preba de la primer sidra de la temporada


Gracies a l’Asociación de Sidreríes de la Cai Gascona “El Bulevar de la Sidra” por teneme invitao a dar esti pregón. Cuento tar al altor de les circunstancies y nun defraudar a naide. Anque eso ye bien complicao porque, ya se sabe, lo que gusta a unos igual nun gusta a los otros y pue pasame como aquel paisanu que, en volviendo a casa depués de la preba de la sidra del añu pasáu, al velu cómo llegaba, dixo-y la fía:
- Ai, papa, vaya borrachera más curiosa que trais.
- ¡A que sí! Pues ya verás como tu madre tovía-y pon pegues.
Bueno, pues cuento que a min nun me pongais pegues.
Lo que quería, por contra, yera contavos una historia. Una historia d’un grupu d’asturianos qu’hai años decidió que nun pagaba la pena siguir llaméntándose de lo dura que yera la vida. Qu’entamaron construir el so propiu futuru abriéndose más al exterior, conquistando mercaos nuevos y atrayendo visitantes. Porque, y eso yera lo principal, ya que queríen tar n’Europa, necesitáben qu’Europa tuviera equí y los conociera.
Nun yera un proyectu fácil. D’aquella, España entera tinía vivío demasiaos años ensin mirar al exterior. O mirando namás que pal sur, porque, visto dende afuera, parecía que toos tiníemos que ser andaluces. Esa yera la imaxe tópica de la España d’aquel tiempu. Yera verdá que, dende había unos años, los padres d’aquellos asturianos tiníen conquistao un autogobiernu y unes llibertaes con bien d’esfuerzu. Pero l’amenaza d’otra involución taba ehí.
En cualquier casu, aquellos asturianos tiníen les idees mui clares. Y entamaron abrir un camín qu’aportara a les nuestres tierres bien de visitantes pa que sintieren el nuestru país como propiu. Entamáronlo y fixéronlo. Empezaron predicando col exemplu: calzaron les sandalies y fixeron camín. Y, asina, dieron aniciu a una pelegrinación qu’empezaba n’Europa, entraba pel Pirinéu y llegaba hasta Finsiterre. Y ye que, como munchos ya sospecháis, toi refiriéndome al grupu d’asturianos que, nos tiempos del Reinu d’Asturies, dieron empiezu al Camín de Santiago, al Camín de Compostela.
La so apuesta salió bien. Y la so collecha siguimos pañándola angüañu. Esta mesma cai onde tamos agora forma parte d’esa ruta irrepetible. Y el so nome; “La Gascona”; remembra la gran cantidá de franceses del sur, de la Gascuña, que l’anduvieron. Nun ye la única. La cai “La Rúa”, bien cerca d’equí, debe-y tamién el nome a la manera francesa de dicir cai; ello ye, rue. Y por eso, en cierta manera, llamar a esta ruta “El Bulevar de la Sidra” ye otra manera, casual y inconsciente, d’homenaxear esa influencia francesa y europea nes nuestres ciudaes.
El camín de Santiago ye una creación de la que los asturianos tenemos que tar arguyosos. Fuimos quien, hai doce sieglos, a poner en marcha un proyectu imposible. Fuimos quien a defender la nuestra identidá abriéndonos al exterior. Y fuimos quien a facer que bien de forasteros sintieren esta tierra como propia.
Agora, mil doscientos años depués, tamién son tiempos duros. Y agora, los asturianos, tenemos que volver a ser quien a apostar polo nuestro, pola nuestra identidá y pola nuestra forma de ser. Tenemos que ser quien a entamar proyectos ambiciosos que nos asitien nun mundu cada vuelta más competitivu. Y tenemos que ser quien a facer que tolos forasteros sientan esta tierra como la d’ellos.
Nun ye imposible. Podemos facelo. Ficímoslo nel pasáu y podemos volver facelo agora. Sí, podemos. Claro que podemos. “Yes we can”, diz Obama. “Somos quien”, dicimos nosotros.
Y esta décima preba de la sidra del Bulevar de Gascona ye una pequeña amuesa d’ello. Equí, onde parecía imposible, tolos años somos a xuntanos más y más xente pa celebrar otra collecha de la nuestra bebida. Pa vivir y disfrutar la nuestra identidá. Pa que la manera de sentir de los nuestros padres pase a los nuestros fíos. Y pa facer que los forasteros s’afayen equí como en tierra propia. Porque esi ye l’espíritu: esta casa ye nuestra y, por eso mesmo, ye la vuestra.
Y, por eso, a los que venís de Francia: “Bienvenues a la rue Gasconne et merci beaucoup pour etre ici”.
A los que venís de tierres de fala catalana: “Benvinguts i moltes gracies por ser aquí”.
A los que venís del País Vascu o Navarra: “Ongi etorri eta eskerrik asko”.
A los que venís de toda España y d’Hispanoamérica: “Bienvenidos, gracias y estais en vuestra casa”.
A los que venís de les isles britániques, d’Europa o de Norteamérica: “Welcome and thak you to be here”.
A los que venís de Galicia y Portugal: “Benvidos e muito obrigado”.
A los que venís del Magreb y de tierres d’Arabia: “Assalam-o-alaikum, shucram”.
A los que venís del África central: “Karibu, Ahsante”.
A los que venís de la China: “Ni hao, xie xie”.
Y a tol mundu: “Bienllegaos, afayaivos y que vos preste”.
Y vamos dexanos ya de pregones y de saludos y vamos dir terminando pa pasar a prebar la sidra, que ye lo qu’importa. Que hai un tiempu pa cada cosa y una cosa pa cada tiempu. Nun vaiga pasanos como aquel otru paisanu qu’en volviendo d’otra preba de la sidra y vienda l’enfile tan curiosu que traía, dixo-y la muyer:
- Ai, paisanu, vas enterrame viva.
- Si, home sí- dixo él- que toi yo buenu como pa garrar la pala agora.
Asina que, bebei con moderación, disfruai d’esta mañana d’abril y queda inagurada esta décima preba de la primer sidra de la temporada 2009.
Haiga salú y gracies.

Uviéu, 19 d’abril de 2009

Nel Pregón de la Primer preba de la sidra de Gascona



Pregón de la X preba de la primer sidra de la temporada

17 de abril de 2009

Contra más gano, menos cunde


Falar de perres suel considerase de mal gustu. Y más si lo fai un empresariu, como ye’l casu. Opinar si una persona gana más o menos de la cuenta ye un tarrén esnidiosu. Ye difícil ponese d’alcuerdu. Y nun toi refiriéndome agora a la parte relativa del asuntu. A si gano muncho o poco. Refiérome a los datos fríos y, presuntamente, incontestables: gano tanto al añu, al céntimu. Efectivamente, podría parecer que, al falar d’euros, de númberos; seyan munchos o pocos; les cantidaes resultantes nun tendríen que se discutir. En teoría, les matemátiques son una ciencia exacta y dos más dos tendríen que ser cuatro. Pero nun ye asina.

¿Cuánto ganen los nuestros médicos y los profesores? Ana Rosa Migoya, la conseyera d’alministraciones públiques, declaró esti día que les retribuciones de los facultativos y personal sanitariu dependientes de la nuestra alministración tiníen medrao un cuarenta y siete por cientu ente’l 2002 y el 2008. Que los salarios del personal non sanitariu del serviciu de salú del principáu tiníen aumentao otru cuarenta y cinco por cientu nel mesmu periodu. Y que, nel casu de los docentes, l’incrementu yera d’un treinta y ochu por cientu. N’entrambos los tres casos, concluyó la conseyera, fueron incrementos retributivos mui superiores a los del restu d’empleaos públicos de l’alministración asturiana.

La repuesta de los colectivos aludíos foi rotunda, radical, mui dura: “la conseyera miente”. Ye más, sigún ellos, “la conseyera manipula les cifres pa ponenos enfrente a la opinión pública y pa prender fuéu a los conflictos en cuenta solucionalos”. Y concluyen afirmando que, al enseñar estos datos, lo que busca la conseyera ye “una declaración de guerra”.

Mala cosa. Si nun somos apautar les cifres de partida mal vamos entamar una solución nos oxetivos de llegada. Ye verdá que la lexislación llaboral ye tan enrebesada que cuesta atopar una referencia na qu’entendese de primeres. Unos falen de brutu anual, otros arréglense meyor col líquidu mensual, pero, en cualquier casu, si lo que tamos ye enseñando una comparativa y falando de porcentaxes, por munches vueltes que-y deamos, a lo último tendremos qu’algamar una cantidá única que nos valga de puntu de partida.

Más qu’entrar nuna guerra de cifres, los sindicatos aludíos podríen moyase y enseñar cual ye, sigún ellos, l’incrementu salarial qu’experimentaron los sos representaos, médicos y profesores, n’estos últimos seis años. Porque, efectivamente, la opinión pública entiende mal que, n’estos tiempos onde’l paru medra y les empreses cierren, los nuestros impuestos sirvan pa pagar incrementos salariales que los beneficiarios dicen nun percibir. ¿O qué ye que se pierden pel camín?

10 de abril de 2009

Lo que pidimos a los nuestros políticos


Ye difícil ser cargu públicu y asturianista. De mano, hai que navegar en dos agües mui estremaes. Uno, tar a bien colos compañeros de partíu. Y, dos, saber apoyase nuna base social, como poco, complicaduca. En parte, esti problema tienlu cualquier responsable públicu. La política ye l’arte de lo posible y l’éxitu depende de ser a equilibrar les espectatives de los votantes cola realidá de l’alministración. Nun ye fácil y, a diferencia de la mayoría, yo sigo contando que muncho de la culpa ye nuestra, de los votantes.

Falamos mui mal de los nuestros políticos, dicimos que nun valen pa nada, y declaramos que nun esperamos gran cosa d’ellos. Pero ye mentira. La verdá ye qu’esperamos que nos arreglen los problemes; que nos construyan les carreteres, los hospitales y los polideportivos que fain falta; y que nos proporcionen los puestos de trabayu mínimos pa nun tener qu’emigrar. Pero nun queremos pagar más impuestos. (A ver, nun nos preocupa que los paguen los otros; pero nosotros non, que ya pagamos bastante). Tampoco queremos que, por culpa la carretera, nos expropien el práu. Y siempre andamos buscando vericuetos pa escapar del control alministrativu ¿O ye que pagamos les multes de tráficu con entusiasmu cívicu?.
Si eso pasa con cualquier colectivu humanu, profesional o social ¿Cómo nun va pasar col asturianismu? Tenemos cargos publicos asturianistes en tol espectru políticu. Y de toos ellos dicimos lo mesmo: nun fain bastante. Nunca fain bastante.

Cualquier asturianista ye quien a citar media docena de destacaos dirixentes socialistes, populares o izquierdistes, que nun terminen de dar un puñetazu na mesa pa enfrentase a la dirección del so partíu. ¿Por qué callen tanto? dicimos ¿Por qué nun terminen de salir del armariu? Bueno, yo cuento que la pregunta nun tien repuesta porque ta mal plantiada. Uno, porque ya tan afuera del armariu; por eso sabemos que son asturianistes. Dos, porque ya se tan enfrentando a la política del so partíu simplemente siendo asturianistes. Y tres, porque pa ganar n’esi enfrentamientu tendríen que ser mayoría. Y nun lo son. Y nun lo son porque nosotros, los ciudadanos, nun terminamos d’enseña-yos el nuestru apoyu.

Por eso cuento que los que tendríemos que salir del armariu somos nosotros, los votantes. Ser más sinceros con nosotros mesmos y empezar a dicir a los nuestros cargos públicos que nun se tienen qu’enfrentar a los sos partíos. Sinon tolo contrario. Eso ye lo que pienso; que como políticos que son, tienen que trabayar más dientru, tienen que convencer a contra más meyor, y tienen qu’algamar más poder. Esa ye la so obligación.

9 de abril de 2009

Podemos salir de esta


TRES marineros iban en un barco. Todo iba bien hasta que el viento dejó de soplar. El primer marinero, el pesimista, se empezó a lamentar: «Qué mala suerte, nunca llegaremos a puerto, no hay nada que hacer». Y, como la solución no dependía de él, se encerró en el camarote a protestar. El segundo marinero, el optimista, dijo: «No pasa nada, el viento va a volver a soplar, no hay de qué preocuparse». Y se tumbó en una hamaca a silbar porque, desde su punto de vista, la solución tampoco dependía de él.
Al verlos, el tercer marinero pensó que no eran tan distintos. En realidad, ante la falta de viento, los dos habían reaccionado de la misma manera; habían decidido hacer exactamente lo mismo: nada. O, para ser más exactos, los dos se habían sentado a esperar, uno silbando y otro protestando, confiados en que sólo un cambio en las circunstancias externas les iba a solucionar sus problemas. Y mientras tanto, ¿qué decidió hacer el tercer marinero, el previsor? Pues decidió dejarse de discusiones sobre si el viento iba a volver o no, o sobre si era mejor esperar en cubierta o en un camarote, o sobre si era más inteligente protestar o silbar. Y, directamente, sacó los remos y se puso a remar.
Cada uno se construye su propio futuro. Ésa es la única previsión, la única adivinanza de la que podemos estar seguros. El resto es especulación. Cuando era estudiante, tres amigos quedamos segundos en un concurso de disfraces. Fue divertido y, además, el premio consistió en una visita a una echadora de cartas. Bueno, la verdad, nunca nos habíamos planteado acudir a una pitonisa pero, como era un regalo... pues allí fuimos. Quién sabe, a lo mejor hasta resultaba interesante.
Lo cierto es que nos encontramos con una mujer muy agradable, inteligente y, sobre todo, tremendamente intuitiva. Nos dijo más o menos lo que queríamos oír, nos fue sonsacando y analizando nuestras reacciones y, finalmente, nos sorprendió con cuatro trucos de buen oficio y algunos consejos interesantes. Salimos muy contentos y, yo por lo menos, entendí mejor, por qué algunas personas gastaban y siguen gastando tanto dinero en adivinadoras como ésta. No es exactamente porque les anticipen el porvenir o porque les solucionen sus problemas. No. Eso todo el mundo sabe que es imposible. Es más bien porque estas personas saben escuchar (cualidad muy poco extendida), saben entender (cualidad menos extendida todavía), saben dar esperanza y elevar la moral (cualidad en proceso de extinción) y, sobre todo, son capaces de aconsejar sin intentar imponer su opinión ni pretender quedar bien con todo el mundo (cualidad directamente inexistente). Y prueba de lo que digo es que, cuando le preguntamos a esta echadora de cartas; nosotros, estudiantes como éramos; si íbamos a aprobar los exámenes de junio, ella nos respondió con una afirmación que no admitía contestación y que era, sencillamente, perfecta: «si estudiáis, sí».
Buenísimo: «si estudiáis, sí». Ahora nos suena chiste, a obviedad, a perogrullada. Y lo era. Pero en aquel momento nos pareció perfecto y, además, era exactamente lo que necesitábamos oír. En vez de discutir sobre si el viento iba a volver o no, o sobre si debíamos encerrarnos en el camarote o tumbarnos en cubierta a esperar, aquella mujer nos enseñó los remos y nos dijo: «Dejad de mirar al cielo y poneos a remar». No nos engañó. No nos decepcionó. Pero tampoco nos dio las preguntas de los exámenes (o directamente las respuestas, ya puestos...). Sencillamente, con mucha habilidad, nos animó a esforzarnos para que fuéramos nosotros mismos los que construyéramos nuestro porvenir.
Nadie puede conocer el futuro. Nadie sabe cómo vamos a salir de esta crisis económica. Nadie tiene las respuestas. No hay una solución única. Pero, sea la que sea, mejor que nos pille avanzando en la dirección correcta, trabajando y remando. Como los surfistas.
Los surfistas dependen de las olas y se dejan arrastrar por ellas. Sí. Pero no están a la deriva; no se limitan a esperar. Puede parecerlo cuando los vemos sentados en sus tablas mirando la mar. En realidad, están aprendiendo, calculando, conociendo. Y cuando quieren coger su ola, nunca la reciben sentados. Antes de que llegue se ponen en la posición correcta y dan unas brazadas. Sólo unas pocas, tres o cuatro. Pero suficientes para que toda la fuerza del mar se transforme en un impulso suave que aprovechan en beneficio propio. Ese es otro de los secretos de la economía y de la vida: empezar sabiendo dónde estamos, lo que vale y lo que cuesta cada cosa; seguir teniendo claro dónde queremos llegar a parar, qué necesidades podemos cubrir, qué bienes y qué servicios podemos ofrecer; y, sobre todo, una vez conocidos la fuerza del mar y de las olas, rematar la jugada avanzando en la dirección adecuada. Con esfuerzo.
Y si hay viento, a vela; y, si no, remand

2 de abril de 2009

Matar al recaderu


La Sindicatura de Cuentes acaba emitir un informe criticando la nuestra alministración. Perfecto: esi ye’l so llabor. Esti organismu, angüañu dirixíu pol discretu y eficaz Avelino Viejo, creóse hai cinco años pa mirar por cómo la nuestra alministración pública cumplía la llei; un principiu básicu del sistema de repartu de poderes. Bueno, pues, nel cumplimientu de les sos funciones, la Sindicatura considera de “llegalidá dudoso” que p’agosto del 2001, el nuestru gobiernu nun tuviera sacao a concursu la construcción de diez xeriátricos p’adxudica-ylos, tolos diez, a la constructora Sedes. Unos contratos polos que la constructora ingresó quince millones d’euros.


La constructora Sedes pertenez nun 60 % al nuestru gobiernu, Cajastur tien otru 39,86 % y el restu pertenez a accionistes minoritarios. Nun ye, polo tanto, una empresa pública cien por cien. Y esi ye, sigún la Sindicatura, motivu suficiente pa nun almitir una adxudicación directa; un sistema que’l nuestru gobiernu vien usando cola mencionada Sedes cuando quier executar construcciones d’urxencia. En palabres del propiu Avelino Viejo: “Esti tipu de soluciones son una práctica mui discutío y contra les que hai bien de sentencies. Detrás d’esti conveniu hai una adxudicación a déu y eso namás ye admisible cuando l’alministración controla’l cien por cien de les acciones. Equí, por contra, tamos énte un contratu d’obra y, polo tanto, tinía que se tener adxudicao colos procedimientos de contratación público que permitieren la concurrencia d’otres empreses”. En resume, y tamién sigún les propies palabres del Síndicu mayor: “Una operación que nun s’atien a la llegalidá pero na que tampoco nun s’aprecien indicios de delitu contable”.

Hasta equí lo normal; un sistema que funciona precisamente pa ser a enseñar les coses que nun funcionen. Tendríemos que nos felicitar por disponer de recursos asina. Pero ¿quieren saber cómo fueron les reacciones de los protagonistes y de los nuestros parlamentarios énte too esto? Na mio opinión, llamentables. De mano, el xerente de la constructora Sedes riose d’ellos por perder el tiempu echando más de día y mediu nuna factura de dos euros de la vacuna’l perru y acusolos d’ineficaces por tar empapizaos con tola documentación que-yos remitieron. Pela so parte, el grupu parlamentariu socialista afirmó que l’informe contenía “demasiaes afirmaciones subxetives porque l’auditor tinía un xuicicu previu y buscó les conclusiones pa llegar hasta onde quería llegar”. Y, pa rematar la xugada, el grupu popular aseguró que “lo que dicía l’informe yera gravísimo” y, contradiciendo’l propiu informe, remarcaben que “se tinía vulnerao la llei y qu’eso namás pasaba nes republiques bananeres”.

Y en cuenta d’aprender del informe dedicámonos a matar al recaderu. Mala cosa.