29 de mayo de 2009

Aviones llibres y lleche en cuotes


Cuestanos falar d’Europa. Nun somos a ello. Estes elecciones nun se van debatir nin decidir en clave europea. Los polacos van votar en clave interna; non pensando nel conxuntu de la Unión. Igual que los austríacos o los asturianos. Ye más; los asturianos vamos votar en clave española, lo que termina d’enguedeyalo too porque tamién van votar en clave española los catalanes, anque nel casu de votar al PSOE, hai dellos nomes que nun aparecen na so llista (Magdalena Alvarez o Ramón Jáuregui) pero van salir igual. Un enguedeyu.

En cualquier casu, vamos votar más por razones polítiques que reales. Nun terminamos d’entender qué ye lo que fai esi parlamentu européu que vamos escoyer y echamos la culpa a los demás d’esi desinterés. Pero yo nun tengo nada claro que seya responsabilidá de los políticos. Si la campaña electoral se centrara n’analizar namás lo que van facer los distintos grupos parlamentarios europeos nos años vinientes, igual l’apatía y l’abstención yeren tovía mayores.

Que d’esi parlamentu nun se desprenda un gobiernu européu con verdaderu poder executivu nun ayuda a da-y conteníu a estes elecciones. Y que’l presidente de la Comisión europea; el portugués Durao Barroso; tenga’l consensu de populares y socialistes tampoco ayuda a da-y emoción a la cuestión. Los europeos nun votamos a un candidatu únicu, nin siquiera a un proyectu únicu, y eso de nun poder pone-y cara a la papeleta, quita-y sentimientu al procesu.

Con too y con ello, hai asuntos que se debaten n’Europa qu’afecten directamente a les nuestres vides cotidianes. Asuntos que podríen provocar alderiques interesantes porque, a lo último, escuenden presupuestos ideolóxicos bien estremaos. Voi poner un par d’exemplos. Ún d’ellos ye’l de los vuelos baratos. L’aparición de compañíes aeries de baxu coste permitió a munchos europeos; asturianos incluyíos; viaxar a precios nunca vistos. Pero, na otra cara la moneda, afectó de manera negativa a les cuentes d’explotación de munches compañíes aeries, vamos dicir, tradicionales. Velequí un debate clásicu: ¿Qué interés ye prioritariu, el de les grandes compañíes o el de los usuarios anónimos? O, dicho d’otra manera: ¿Cómo tenemos qu’intervenir, restrinxendo’l tráficu aeriu o lliberalizándolu?

El parlamentu européu, hai años, decidiose pola lliberalización n’esti campu. Y el resultáu ye’l que tamos viendo. La solución nun ye perfecta y, sobremanera, nun ye conveniente pa tol mundu. Pero lexislar ye eso: decidir énte distintes opciones, denguna perfecta. Y apunto’l segundu exemplu: el del lleche. ¿Por qué nun lliberalizamos tamién el mercáu llecheru? ¿Por qué nun hai ya cuotes aeries y siguimos enfotaos nes cuotes llecheres? Esos, esos son los debates que me prestaba sentir n’esta campaña.

22 de mayo de 2009

Menos cases y más coches


Ente les midides anunciaes pol presidente Zapatero, nel pasáu alderique del estáu de la nación, rescamplaron les de quitar les ayudes a la compra de vivienda y incorporar les de la compra del coche. La Constitución española establez como derechu fundamental el del accesu a una vivienda digna y, de momentu, nun diz nada del accesu a un coche dignu. Con too y con ello a mi nun me parez mal de mano la cuestión fiscal. Lo que nun tengo gota claro ye’l momentu.


Les ayudes fiscales teníen que s’haber quitao cuando crecía de manera descomanada la inversión inmobiliaria. Y non agora que sobra ufierta y falta demanda. Estos cinco años d’atrás yera evidente que l’españíu de la venta de pisos nun respondía a una demanda xeneralizada d’accesu a una vivienda digna. Si la mitá de les viviendes construyíes n’Europa taben n’España, taba claro qu’eso tinía más que ver con una actividá económica o industrial que con un derechu básicu a disponer d’un techu. Por eso nun cuadraba siguir incentivándolo fiscalmente. Por que, a ver si lo desplico: una cosa ye l’aspiración lexítima a nun dir descalzos pela cai y otra mui distinto apostar pola industria del calzáu. Son dos coses distintes y precisen dos tratamientos distintos.

Agora, a lo que parez, les coses cambiaron. Agora producir pisos ta mui mal pero producir coches ta mui bien. Y, cuidáu, a min tampoco me parez mal la decisión d’incentivar la venta de coches. Lo que nun me gusta ye la incoherencia de too ello. Vamos falar claro: lo que ta faciendo’l gobiernu ye baxar impuestos. Anque nun lo quiera llamar asina. Porque lo que nos da pa la compra d’un coche ye, más o menos, lo que vinía recaldando colos impuestos que cobraba cola compra de coches. Por eso, por cierto, cada vez entiendo menos lo del céntimu de más nel preciu la gasolina que sigue cobrando’l gobiernu autonómicu.

Cuento que les politiques; y más les fiscales; han ser coherentes. Y que nun val con tocar munches tecles; detrás tien qu’haber una melodía, un son. L’impuestu de sociedaes, que ye’l que paguen les empreses en función de los sos beneficios o perdes, va baxar. Y, na mio opinión, eso ye bueno. Porque si hai qu’apoyar a dalgún sector ye al de los creadores d’empléu; ello ye, a les empreses. Pero, claro, eso casa mal cola demagoxa de qu’esta crisis han pagala los ricos y que nun se va reducir denguna política social. Más nos valía dexanos de cuentos y atayar de frente les grandes cuestiones a les que siguimos arrodiando: la reforma fiscal y la reforma llaboral.

20 de mayo de 2009

Despedir al jefe


Soy de la generación del un, dos, tres. Ya saben; aquel concurso de televisión con la calabaza ruperta, las secretarias de gafas imposibles, el apartamento en Torrevieja y las presentadoras del “hasta aquí puedo leer...”; un despliegue de medios tremendo. Pero, bueno, a lo que iba: al principio del programa, para explicar quién era el jefe de todo aquello, en los títulos de crédito ponían algo así como: “...y si algo falla el responsable es...”. Y aparecía el nombre de Chicho Ibáñez Serrador.
Desde muy pequeño, esa frase me pareció muy acertada: “si algo falla el responsable es...”. Hasta hoy, y ya llovió, nunca encontré una fórmula mejor para explicar el liderazgo empresarial. Evidentemente, con diez años, yo no sabía lo que era el liderazgo empresarial, ni lo que significaba producir un programa de televisión o gestionar un equipo humano. Pero, con aquella expresión, ya me empezaba a quedar claro lo que significaba ser el jefe: ser el jefe suponía hacerse cargo de todo cuando algo salía mal.

Por supuesto, el jefe, el líder, el encargado de cualquier empresa puede y debe ser algo más que eso. Por ejemplo, puede recibir las felicitaciones cuando algo sale bien; debe tomar las decisiones finales cuando ya no queda nadie más a quien consultar; y está obligado a asumir siempre el coste de sus decisiones. Pero nada de eso es realmente relevante. Lo más importante, lo que define a una persona como auténtico jefe, es su capacidad para coordinar voluntades diversas, para hacer que todo el mundo reme en la misma dirección, para sacar lo mejor de cada uno y ponerlo al servicio del común. Esa es su misión. Su trabajo no es tocar cada uno de los instrumentos de la orquesta. Ni siquiera enseñar a los músicos a manejar su instrumento. Y mucho menos obligar a nadie a interpretar una partitura que no quiere interpretar. Pero eso no debe decir que tenga que limitarse a mirar, a seducir con buenas palabras, o a conformarse con sugerir. No. Su obligación, su verdadera obligación, consiste en marcar el ritmo de manera inequívoca para conseguir que los intérpretes, vengan del conservatorio que vengan, acaben llevando, todos, el mismo compás.

Evidentemente, algunos no estarán de acuerdo con el ritmo marcado. Y otros, directamente, no podrán seguirlo. Por eso el jefe debe tener la capacidad de escuchar, adaptarse, imponer su autoridad y, llegado el caso, sustituir a los que no terminen de acoplarse. Él debe responder del resultado final. Y aquí no vale la excusa de “es que no me hacen caso”. El jefe debe responder de lo que hace; no de lo que no le dejan hacer. Debe tener la capacidad de marcar el rumbo. Y debe contar con los medios necesarios para que se siga ese rumbo. Y entre esos medios está el don de mando. Y eso incluye la posibilidad de contratar, o dejar de contratar, a aquellos miembros de la tripulación que no quieran, no sepan, o no puedan (o las tres cosas a la vez) seguir el ritmo marcado.

Claro, todo eso está muy bien y, más o menos, todo el mundo está de acuerdo. Pero, entonces: ¿Quién controla al controlador? ¿Quién es el jefe del jefe? O, dicho en términos más directos: ¿Qué pasa cuando el jefe hace mal su trabajo? ¿Quién lo despide? O, ya puestos, y yendo directamente al tema que nos ocupa es: ¿Se puede despedir al jefe? ¿De verdad que se puede despedir al jefe? Pues sí; claro que se puede. Y, en muchas ocasiones, se debe.

No es tan difícil: si el ritmo marcado no es el adecuado, o si el rumbo trazado no lleva a buen puerto, es el jefe el que debe responder. Y si el error es pertinaz; es decir, es continuo y reiterado; no queda otra salida que el despido. Y, desengáñense, los detalles, luego, no son tan relevantes. El quién, el cómo y el cuándo se debe proceder al despido de un jefe concreto no es tan importante. Lo decisivo es tener claro el por qué. Tener muy claro que no se llegó a buen puerto precisamente por haber seguido las instrucciones del jefe. No por haberlo desobedecido. No. Sino, precisamente, por haberlo obedecido. Esa es la clave: que el jefe responda por lo que hace; no por lo que no le dejan hacer.

Y, si les parece, otro día hablamos de la capacidad y la habilidad de los jefe para hacerse obedecer. Es decir, de la diferencia entre autoridad de prestigio y autoridad de función. O dicho en otras palabras, y aunque suene algo más pedante, de la diferencia entre “potestas” y “autoritas”.

"El empresario confeso" Entrevista para www.laempresafamliar.com


Siempre es difícil hacer un breve resumen de una persona polifacética y por eso nos limitaremos a presentar a Inaciu Iglesias como gerente de la empresa familiar Cartonajes Vir, editor y escritor. En 1992 se incorporó a esta empresa familiar asturiana, creada hace 76 años; en 1996 fundó Publicaciones Ámbitu; y es autor de nueve libros, entre los que destacaríamos “Soy empresario, lo confieso”. Este joven empresario recomienda escuchar mucho, hablar claro y no esconderse ante los conflictos que pueden surgir entre los familiares porque, finalmente, pueden reforzar la empresa familiar. En la entrevista para laempresafamiliar.com, con toda naturalidad y sinceridad, este “empresario confeso”, habla sin tapujos sobre algunos de los temas que más incomodan a los empresarios familiares en general.


“El empresario confeso”

Laempresafamiliar.com Cartonajes Vir está en pleno proceso de sucesión. ¿Estás satisfecho con el proceso?

Inaciu Iglesias: Somos una empresa de 76 años donde las generaciones se mezclan. En este sentido, la sucesión, más que un momento, es un proceso. Siempre estamos en plena sucesión y siempre lo estaremos porque continuamente tendremos miembros jóvenes que se incorporan y miembros mayores que se retiran. En nuestro caso concreto yo soy bastante crítico. El problema de la sucesión no es resolver el quién; sino organizar el cómo. Y ahí lo que no termino de compartir es esa costumbre de las empresas familiares de hacerse trampas a ellas mismas jugando al solitario. Si, como familia, ponemos unas normas pero luego las incumplimos, creo que lo estamos haciendo mal. Cambiemos las normas pero las que pongamos, cumplámoslas. Y si no nos las creemos, no las pongamos. Todo esto es un proceso en el que creo tienen mucho que avanzar las empresas familiares: dejar de distinguir tanto entre la teoría y la práctica. Modifiquemos la teoría si es que esta mal hecha; o modifiquemos la práctica: pero hagamos que vayan juntas.

Lef.com ¿Cómo vive estos momentos económicos la empresa familiar?
I.E. Yo creo que bien. Creo que en los últimos años conseguimos crear un equipo de trabajo y de gestión del negocio muy compacto. Yo, personalmente, estoy muy orgulloso de ello y eso nos esta permitiendo encarar estos momentos complicados de crisis económica con solvencia, con agilidad e ir resolviendo cuestiones para adaptarnos a los nuevos tiempos. Por lo tanto soy optimista porque hay problemas, pero de capital humano estamos muy bien.

Lef.com ¿Crees que estar vinculado emocionalmente con el negocio familiar es positivo para la familia, para el negocio y para tí como persona?
I.E. Sí. Sí, porque ves las cosas a más largo plazo y analizas las relaciones profesionales con un componente, probablemente, más humanista.

Lef.com ¿Sientes que eres importante para la empresa familiar?
I.E. Yo creo que sí, aunque eso no siempre fue así. Y esto se debe a una de las características clásicas de la empresa familiar: el peligro de caer en los dos extremos. O bien se obliga a los hijos a trabajar en la empresa, en ocasiones con una presión excesiva que puede incluso provocar desafecciones; o bien se cae en todo lo contrario, que es más mi caso, y se opta un poco por el “búscate la vida al margen de la empresa”. Esto último tiene la ventaja de que, efectivamente, te obliga a más, te abre la perspectiva y, al final, cuando te incorporas al negocio familiar, puedes venir con un bagaje más interesante

Lef.com ¿El destino de la empresa familiar es importante para ti?
I.E. Sí, aunque precisamente por eso hay que tener alguna estrategia para poder dividir los compartimentos y, digamos, los fines de semana, cuando se está con la familia, no hablar de temas de la empresa.

Lef.com ¿Por qué?
Precisamente para evitar que esa doble vinculación, profesional y familiar, se acabe convirtiendo en un “problema”.

Lef.com ¿Cómo se transmite el vínculo emocional de generación en generación?
I.E. De una manera un tanto indirecta. No por medio de la comunicación directa sino por medio de ciertas señales obvias. En mi caso, recuerdo haber pasado muchas horas jugando entre las máquinas cuando era pequeño. Incluso al celebrar la primera comunión no fuimos ni a un restaurante ni a una casa; lo hicimos en el propio taller. Todo eso crea vínculos desde muy atrás. Por otra parte, años después, recuerdo ver cómo mi padre iba avanzando pero no terminaba de ver resuelto el tema de la continuidad. Eso provocó en mí una doble sensación; por una parte cierto malestar, pero en la otra cara de la moneda, un mayor compromiso que me llevó a decir: “¿y por qué no yo?”.

Lef.com ¿Sientes que existe algún tipo de favoritismo en tu empresa familiar? ¿Por qué?
I.E. Sí, porque los padres tienden a compensar las cualidades de los hijos y tienden a favorecer a aquellos que parecen más desprotegidos. Una cuestión que puede ser muy comprensible pero que no me parece una buena fórmula.

Lef.com ¿Te sientes diferente a los demás empleados?
I.E. Todos somos diferentes, con lo cual esa pregunta puede ser engañosa: me siento igual a todo el mundo precisamente porque todos somos diferentes. No sé si te parece una respuesta ambigua, pero es la verdad.

Lef.com ¿Cómo se lleva a cabo la incorporación de los miembros de la siguiente generación a la empresa?
I.E. Creo que no se está haciendo bien. No se está haciendo bien porque más que hacerlo siguiendo un protocolo, o una cierta planificación, se hace a impulsos y, en algunos casos, movidos por el agravio comparativo.

Lef.com ¿Disfrutas tu trabajo? ¿Qué hace que disfrutes tu trabajo?
I.E. Si. Lo cual no quiere decir que no tenga retos, problemas y enfrentamientos, pero, en términos generales, estoy encantado. Como empresario, lo mas interesante es poder entender qué es lo que cada persona hace mejor y peor y conseguir que todos se complementen y puedan dar lo mejor de sí mismos. Esa relación con las personas, coordinar esos equipos dispares para conseguir un fin profesional (porque el objetivo no es llevarse bien, sino vender o gestionar el negocio) es lo más satisfactorio.

Lef.com ¿Cómo es la relación entre los miembros de las generaciones mayores y los más jóvenes?
I.E. Entre la segunda y la tercera ahora es complicada, es una relación difícil. En parte por la voluntad y los miedos de la segunda generación a que las distintas cualidades o capacidades de los miembros de la tercera generación supongan un problema. Hay muchas maneras de resolver esto y a veces es complicado. Estamos en ello.

Lef.com ¿Cómo es la relación entre primos?
I.E. Es muy buena.

Lef.com Y, ¿entre hermanos?
I.E. No tan buena, es mejor la relación con los primos, por esto que te decía, por el exceso de confianza. Una de las claves es ser sincero. Es una cosa muy lógica: quien diga que no se peleó con sus hermanos de pequeño miente. Y quien diga que, en la empresa familiar, no tiene diferencias con sus hermanos también miente. Y yo no soy de mentir.

Lef.com ¿Estas relaciones afectan al vínculo emocional que tienes con la empresa?
I.E. Hombre afectar por supuesto que afectan pero no pueden con él; forman parte de lo normal. Es normal que existan estas cuestiones y no por eso hay que perder ese vinculo con la empresa. Yo creo que incluso lo pueden reforzar.

Lef.com ¿Cómo manejan el conflicto dentro de la familia?
I.E. Creo que tenemos mas problemas para escuchar que para hablar. No es tan difícil expresar las opiniones pero el reto verdaderamente complicado está en escuchar.

Lef.com ¿Regularmente se habla de las cosas que preocupan a los miembros de la familia?
I.E. Sí. Tenemos una reunión o asamblea anual; tenemos unos consejos prácticamente al mes, y después hay ocasiones que prescindiendo de estos momentos también hablamos. Pero, ya digo, no es por falta de ocasión: el problema es escuchar y tomar decisiones.

Lef.com ¿Quiénes deberían dictar las reglas?
I.E. Yo creo que las generaciones mayores deben dictar las reglas y deben organizar las cuestiones. Y, si no lo hacen, en el fondo lo que están dejando es un problema que, aunque lo intente, la generación siguiente no conseguirá resolver porque no es su misión.

Lef.com ¿Consideras que el liderazgo en la empresa familiar es justo con los miembros jóvenes de la familia?
I.E. No demasiado. Creo que tenemos un problema que seguramente es común al 99% de las empresas familiares. Dictamos unas normas que luego nosotros mismos no cumplimos y esto, en el caso de los jóvenes, es especialmente delicado porque les explicamos cómo tienen que hacer las cosas, qué tienen que hacer para incorporarse o no incorporarse a la empresa y luego nosotros mismos no cumplimos esas reglas. Les estamos dando mensajes contradictorios y el resultado produce cierto escepticismo.

Lef.com ¿Qué papel juegan los parientes políticos en tu empresa familiar? ¿Es importante?
I.E. Yo creo que se portan muy bien y creo que los propios familiares no políticos los tratamos con excesiva desconfianza. Se les trata con desconfianza cuando ellos no demostraron ninguna actitud que pudiera fomentar esa desconfianza.

Lef.com ¿Consideras que los órganos de gobierno afectan el vínculo emocional con la empresa?
I.E. Yo creo que pueden hacerlo de una manera muy positiva. Se puede aprender mucho en esos órganos, si se hacen funcionar correctamente.

11 de mayo de 2009

Los nuevos lehendakaris


Quién nos lo diba dicir. Ya nun ye nacionalista nin el lehendakari vascu. Parez mentira cómo tan cambiando les coses. Nin en Galicia, nin n’Euskadi, nin en Cataluña; les tres nacionalidaes llamaes históriques; gobiernen partíos nacionalistes: nin BNG, nin PNV, nin CiU. Depués de trenta años hai que ver cómo se tresforma’l mapa políticu. Pa buscar presidentes autonómicos de militancia propia tenemos que mirar pa Canaries, Navarra o Cantabria. Y nun hai más.
Nes catorce autonomíes restantes, más Ceuta y Melilla, gobierna’l PSOE o el PP. Incluyendo la famosa terna del Galeuska; ello ye, la formada por Galicia, Euskadi y Cataluña. Angüañu la terna diba ser dalgo asina como CaNaCa; ello ye, la formada por Canaries, Navarra y Cantabria. Suena peor, pero ye lo qu’hai: Coalición Canaria, Unión del Pueblo Navarro y Partido Regionalista de Cantabria.

Nun sé si estos cambios son buenos o malos. Supongo que depende de pa quién, como casi toles coses na vida. En cualquier casu, son democráticos. Quiero dicir que son consecuencia de les regles del xuegu que nos tenemos dao; les qu’aceptamos: les mesmes regles de xuegu que posibilitaron que los anteriores lehendakaris nacionalistes gobernaren tantos años y condicionaren, dende les sos minoríes del congresu, la política estatal.

La paradoxa de los nacionalistes asturianos ye doble. Uno porque nunca condicionamos denguna política asturiana o española (más p’alló de casos mui puntuales) colos nuestros votos. Y dos, porque, por contra, siempre nos vimos condicionaos poles polítiques y estratexes d’estos otros nacionalismos periféricos. Siempre nos miraron, nos xulgaron y nos trataron en relación a ellos. Como si fuéremos un apendiz o una sucursal d’otros. Los avances y les amenaces de les sos polítiques condicionen la nuestra. Y tenemos sentío demasiaes veces coses como que’l bable nun ye oficial “nun vaiga ser que termine pasando como n’otros sitios”.

Otra manera, ellos nun ayudaron gota. Con apreciables excepciones, nunca nos reconocieron como miembros del so club. La tesis del PNV, BNG y CiU ye que n’España nun hai más que cuatro naciones: les d’ellos y España. Igual que, sigún ellos, nun hai más que cuatro llingües n’España: les d’ellos y el castellanu. Evidentemente, recalco, hai honroses excepciones n’esti planteamientu. Pero la tesis oficial de los tres partíos mencionaos ye esa. Y el restu, los que nun encaxamos n’esi esquema cuadráu quiero dicir, a cuatro bandes; somos excepciones pintoresques.

Nuevos tiempos, nueves polítiques. Seguramente, dende la oposición, estos partíos van entender meyor la nuestra situación. Pasa igual colos nuestros propios presidentes: desque dexen el cargu vuélvense más asturianistes. Y nós, énte ún y otro, paciencia, constancia y, sobremanera, sentíu común.

6 de mayo de 2009

Los empresarios también somos trabajadores


No fui a la manifestación del primero de mayo. Y no porque no me invitaran o no estuviera de acuerdo con el lema propuesto. A ver, era difícil no compartirlo: “empleo, inversión pública y protección social”. No conozco a nadie que esté en contra de esas tres cosas. Sobretodo de la primera. ¿Saben ustedes de alguien que esté en contra del empleo? ¿O de la inversión pública? ¿O de la protección social? Sin embargo, como digo, yo no fui a esa manifestación. Y no fui porque, como empresario, no tengo nada claro que mi presencia hubiera sido bien recibida.

Y no termino de ver por qué. Los empresarios también somos trabajadores. Algunos bastante más que la media. Y ahora, en tiempos de crisis, cuando lo que se echa en falta es, precisamente, la creación de empleo, no termino de entender por qué a los creadores de empleo se nos sigue considerando los malos de la película. “El gobierno no puede aceptar los chantajes de la CEOE”, dicen los sindicatos mientras amenazan con una huelga general que, por supuesto, no es ninguna media de presión. “La patronal quiere sacar tajada de esta crisis”, insisten mientras argumentan con la necesidad de llegar a acuerdos con esa misma patronal. “Los empresarios buscan perpetuar el empleo precario y condenar a los jóvenes a no tener futuro...” Y así todo el día; ganando amigos.

Y yo, la verdad, no lo entiendo. No creo que los empresarios estemos todo el día chantajeando al gobierno ni queriendo sacar tajada de todo esto. Y aunque nadie me lo haya preguntado, voy a permitirme dar mi opinión sobre cómo creo que se puede crear empleo en esta situación de crisis. Porque considero que eso es lo más importante: dejarse de enfrentamientos, olvidar las acusaciones cruzadas y contribuir, dando ideas y avanzando con hechos, para conseguir que dejemos de ser el país que dobla la media de paro de toda la Unión Europea. Que ya estuvo bien, hombre.

En este sentido, creo que hay cinco pasos básicos para poder avanzar. El primero y elemental es que, para crear empleo, hay que empezar por no destruirlo. O por destruirlo lo menos posible. Cuesta mucho levantar un negocio y muy poco acabar con él. Y cuesta muchísimo más volver a levantarlo una vez caído. Por eso, los acuerdos y renuncias que pactan los trabajadores para permitir salvar la producción; como, por ejemplo, en la SEAT de Barcelona; o los que pactan los accionistas renunciando a los beneficios para mantener el negocio; como, por ejemplo, en la SEAT de Barcelona; tienen mucho mérito. Mucho. Porque demuestran ser valientes renunciando a algo propio para beneficiar a los demás. Y demuestran ser inteligentes esperando que esa renuncia acabe beneficiando a todos. Ellos incluidos.

Dos. Formación. Es fundamental la formación. Y más en los periodos de desempleo. Hay que enriquecer la oferta, hacerla más atractiva y acabar con esa práctica tan lamentable de convertir los cursos de formación en un trapicheo a gran escala para la financiación de organizaciones empresariales y sindicales. Que no hay derecho y esto ya huele muy mal.

Tres. Por supuesto, hay que asegurar los subsidios. Hay que garantizar el sistema de cobro del desempleo y de las pensiones porque ese es el acuerdo básico: nos apoyamos los unos a los otros y así garantizamos la solidaridad. Y si hay que reformar el sistema, pues se reforma. Y si hay que trabajar hasta los setenta, pues se trabaja. Yo, por ejemplo, que ando por los cuarenta, ya cuento con ello. Y no me parece mal.

Cuatro. Tenemos que recuperar la actividad económica. Ese es el fundamento de todo: hay que recuperar el consumo responsable y la financiación razonable. Y eso se hace con una sola cosa. Una sola cosa muy fácil de decir pero muy difícil de concretar: recuperar la confianza. La de los unos en los otros y la de todos en el sistema. Supongo que es cuestión de tiempo.

Y quinto. Es necesario reformar el mercado laboral. ¿Abaratando el despido? Pues no; eso no es lo prioritario. Pero sí simplificando los tipos de contrato. Por ejemplo: uno indefinido y otro de sustitución. Y punto. O favoreciendo la meritocracia. Es decir, haciendo que conserven el empleo los que más valen; y no los que tengan más antigüedad o los contratos mejor blindados. Porque despedir en España no es caro. Ni siquiera difícil. No. Aquí lo verdaderamente complicado es despedir a los que realmente lo merecen. A esos no hay quien los eche. Ni con agua caliente. Y la mejor prueba de ello es el millón de parados de este año: fueron los más débiles, no los peores; esos siguen trabajando. Incluyendo los sinvergüenzas encorbatados que nos metieron en todo esto.

Sobretodo los sinvergüenzas encorbatados que nos metieron en todo esto.

1 de mayo de 2009

Énte’l gripe, información


La primer guerra mundial, de 1914 a 1918, acabó con nueve millones de muertos. La pandemia de gripe española produció, naquellos mesmos años, más de cuarenta millones de fallecimientos. Cuatro y picu veces más. Con bastante menos repercusión mediática y, sigún los teóricos, muncha menos trescendencia histórica. La guerra mundial enllenó llibros, cambió fronteres y quitó gobiernos. La gripe española mató xente, arruinó cases y destrozó families. Pero nun pasó d’ehí. Y precisamente por eso, porque nun rescampla tanto pero ye real, l’alarma social énte les epidemies ta más que xustificada.
Eso nun quier dicir que tengamos que caer nel sensacionalismu. La prudencia ye importante. El sentíu común, tamién. Y la manera d’evitar la histeria colectiva; que, esa sí, nunca ayuda a nada; nun consiste n’anubrir la realidá; sinon en ser a informar d’ella de la manera más responsable posible: cuáles son los númberos precisos, qué ye lo que convién facer, qué previsiones hai de futuru... Aparte, tenemos que consiguir que nun paguen xustos por pecadores. N’esti casu, por dicir, los gochos; que, con too y dar nome a la enfermedá, parez ser que nun tienen más participación n’esta gripe y na so tresmisión que la que puen tener les aves o nosotros, los humanos. Va ser difícil. L’asociación d’idees ye inmediata y ye probable que baxe’l consumu de carne de gochu; cosa inxustificada y desproporcionada, ye verdá. Pero’l miéu ye llibre y l’únicu remediu a los malentendíos consiste en más y meyor información.

La gripe española llamose asina por culpa la censura. Nun nació n’España. Nin siquiera n’Europa. El biltu vieno d’Estaos Uníos y España nin siquiera foi’l puertu européu d’entrada. Pero como España, al nun participar n’aquella primer guerra mundial, yera ún de los pocos países occidentales que nun tenía censura militar, la mayor parte de la información d’esa pandemia acabó viniendo de los periódicos españoles. Y, ya se sabe, matose al recaderu, una vieya afición. N’esti casu, bautizose al mal col nome del recaderu, una variante más moderna pero igual de sangrina.

Angüañu les coses son d’otra manera. Nun hai censura, polo menos militar, y la información cuerre de manera global. Igual que los virus, los ciudadanos y los bilordios, tamién ye verdá. Pero, con too y con ello, tamos meyor preparaos que nunca. La organización Mundial de la Salú lleva previniendo d’una pandemia mundial dende l’añu 2.000 y l’amenaza; vamos dicir, fallida; de la gripe aviar valió p’activar mecanismos de prevención. Toca aplicar sentíu común, evitar situaciones de riesgu y recibir y tresmitir la información más precisa y sensata; esi ye’l meyor remediu.