24 de marzo de 2010

Dilo tú, si eres tan listo


Esta crisis puñetera está poniéndonos a todos un poco nerviosos. La cosa está muy mal y la tentación de echar las culpas a alguien, al que sea, es grande. Y lo peor es que da igual donde se apunte, porque todos tenemos algo de culpa: los empresarios, el Gobierno, los sindicatos, las multinacionales, las clases medias, el calentamiento global...
Cuando los resultados no acompañan, todos salimos mal parados, todos tenemos algo que reprochar y las tensiones aumentan. Ya lo decía mi abuela: 'Fíu, onde nun hai panchón, tol mundu riñe y tol mundu tien razón'.

Una de las mayores paradojas de esta crisis es que perdimos mucho tiempo negando su existencia. Demasiado. Y lo que es peor: ahora que ya admitimos que existe, seguimos perdiendo tiempo discutiendo quién la va a soportar. Hay que ver qué pesados somos. Unos dicen que los efectos de esta recesión no los pueden sufrir solo las clases desfavorecidas. Por supuesto. Y otros replican que no todo va a consistir en subir los impuestos a las clases medias. Pues de acuerdo también. Lo que pasa es que, mientras discutimos, las dos teorías se van a acabar cumpliendo. Las dos. Porque díganme si no quién hay más desfavorecido económicamente que un parado y díganme también en qué es especialista esta crisis. Pues eso: otra cosa no, pero esta crisis es una máquina perfectamente productiva de fabricar parados. Y respecto a lo de los impuestos, qué quieren que les diga. Desengáñense: el problema ya no está en discutir sobre si hay que subir o no subir los impuestos. El problema está en discutir qué impuestos subimos, en qué proporción los subimos y en qué momento lo hacemos. Y es que, por si no se habían enterado, los impuestos van a subir; les apuesto lo que sea.

Por eso hay que mirar las cosas en su conjunto. Y compararlas con nuestro entorno. O, para ser precisos, con los mejores de nuestro entorno. Por decir: tenemos uno de los IVAs más bajos de Europa. Pero también un impuesto de sociedades de los más altos de Europa. Y un impuesto de la renta, para entendernos, que no está ni en un sitio ni en el otro. Pero concretémoslo un poco más y hagamos un comparativo, por ejemplo, con Suecia. Vamos a ello: nuestro IVA es un dieciséis por ciento; el suyo un veinticinco. Nuestro impuesto de sociedades, un treinta; el suyo un veintiséis. Y nuestro tipo superior de impuesto de la renta, un cuarenta y tres; mientras que el suyo llega al cincuenta y siete. ¿Qué quiere decir todo esto? Pues, en mi opinión, dos cosas. Una, la primera, que en Suecia se pagan más impuestos que aquí, cosa que ya sabíamos. Y dos, la más interesante, que se pagan de forma muy diferente.
El IVA afecta al consumo, al gasto. El impuesto de sociedades, a los resultados de las empresas. Y el impuesto de la renta, a lo que ingresan las personas. Por eso en España el impuesto de sociedades es tan alto. Porque somos así: venga, a sangrar a las empresas, que para eso están, para ganar dinero. Sin embargo, el tipo más alto del impuesto de la renta es bastante moderado. Sí, hombre sí: a las empresas hay que sangrarlas, pero no te metas con los ricos de verdad, que los de siempre siguen teniendo mucho mando. ¿Y el IVA? Pues eso, vamos a poner el impuesto al consumo lo más bajo posible para que el dinero de bolsillo no falte nunca, que es lo que la gente detecta en primer lugar. Y, desengáñense, ésa es la situación. Casualmente, justo la contraria de la que hay en Suecia. Porque allí lo que se penaliza es el gasto. O, dicho de otra manera, lo que se fomenta es el ahorro y, sobre todo, el beneficio de las empresas. Esa es la mentalidad: mientras las empresas ganen, ganamos todos. Y mientras el dinero que ganan las empresas se quede en las propias empresas, seguiremos ganando todos. Por eso en Suecia, un país donde se pagan casi el doble de impuestos que en España, las empresas pagan casi la mitad de lo que pagan aquí. Por eso en Suecia hay mucha mayor riqueza colectiva y mucho menor paro. Y por eso en Suecia los muy ricos saben que, a pesar de tener el impuesto de la renta más caro de Europa, los estímulos para seguir ganando dinero siguen siendo muy altos. Porque mientras sigan reinvirtiendo su dinero en las empresas y no lo usen para despilfarrarlo o para gastarlo, nunca tendrán ningún problema.

Vamos, igual que aquí. ¿O siguen ustedes creyendo que la distribución de impuestos es inocente?

1 comments:

Anónimo dijo...

Un articulo muy interesante, y muy a tener en cuenta, pero los legos para tratarlo deberemos estudiarlo con lapiz y papel.

PEro somo un "poco ignorantes". El otro día (no haga caso de las cifras). la gente criticó a los sidicatos por que se pedía una oferta pública de empleo de 600 plazas. la gente diciendo "otros 600 vagos con places fijes". y no saben que eses places están cubiertes por interinos, ya se están gastando eses perres. Muy guapo que no se haga oferta pública de empleo. Como alguien tien que a
hacer les coses, cogemos les perres del capitulo de material y contratamos a alguien de esa manera, o utilizamos un empresa semipública para hacerlo. con lo que al final gasten más perres y el modo de acceso no es el más igualatorio, meritorio ni capacidad



Andabao