Lo del retrasu de la edá de retiru tien muncho d'improvisación. Y d'ehí a la propuesta del pautu, otru tantu.
http://www.youtube.com/watch?v=JEWHFbpNJm4
27 de febrero de 2010
La política tien muncho d'improvisación
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26 de febrero de 2010
El paripé

La política tien muncho de paripé. De manexu de símbolos y de tiempos. Hai una frase que repiten bien de responsables públicos cuando se-yos pregunta por asuntos incómodos y que, con variantes, vien a dicir dalgo asina como: “non, eso agora nun toca”. Poque, efectivamente, decidir qué asuntos formen o nun formen parte de l’axenda mediática ye ún de los trabayos principales de los nuestros dirixentes.
Por eso, cuando hai unes selmanes, el gobiernu español planteó la necesidá de reformar el sistema de pensiones, les interpretaciones fueron estremes. Habíalos que contaben que, por fín, un gobiernu yera quien a tener una visión a llargu plazu. Nun se trataba de tomar decisiones pa la lexislatura en cursu; tratábase más bien de reflexones a diez, quince o venti años: un exerciciu de responsabilidá. Bien. Por contra, otros argumentaron que lo único que se buscaba yera meter miéu: énte un escenariu de crisis y axustes, poques coses preocupen más a la xente qu’amenazar cola bancarrota de les pensiones. Y un pueblu acobardáu, acepta meyor los recortes. Yo, na mio opinión, cuento que ye too muncho más simple. Y más precupante, otra manera. Tengo pa min que la iniciativa de sacar esti tema a l’axenda nun vino de Moncloa: vino d’Europa. Preocupaos por xustificar a Bruseles les cuentes públiques y queriendo enseñar que se taben tomando midíes d’axuste, el gobiernu español introdució nun informe a la Unión la idea d’aumentar los años cotizaos y d’atrasar la edá de retiru. Y, entós, armose la de coyer.
Armose la de coyer porque eso, agora, nun tocaba. Pero ya yera tarde. Carta na mesa presa y, por muncho que, a les poques hores, intentose dicir que lo del informe nun yera namás qu’una “idea”, la cuestión españó. Queriendo facer de la necesidá virtú, dalgunos dirixentes propusieron tirar p’alantre: ya de perdíos, al ríu. Pero, como manda el que manda, terminó imponiéndose la llei del paripé: intentar contentar a tol mundu pa nun contentar a naide. Y eso ye exactamente lo que ta pasando: que ta tol mundu enfadáu pero nun hai nada resueltu.
Los sindicatos ya teníen agora la escusa que buscaben pa convocar movilizaciones. Pequeñes, pa qué nos vamos engañar. Pero suficientes pa que naide diga que nun fain nada. Y la oposición, otra vuelta de tuerca más pa enseñar la falta de valentía d’esti executivu a la hora tomar decisiones. Un desastre. Y entós, pa terminar de rematala, llega la teoría del pautu: echaime una mano, que nun se trata d’ayudar al gobiernu, trátase d’ayudar a España. A buenes hores.
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25 de febrero de 2010
Quiero escoger un buen colegio

Todo el mundo quiere escoger el mejor colegio para sus hijos. Pero no es fácil. Hay demasiados prejuicios. Que si los privados son para pijos, que si los públicos no enseñan valores, que si los concertados tienen subvenciones… Es todo un pequeño lío y una auténtica pena: porque una decisión tan importante como ésta no debería tomarse a la ligera o basándose sólo en ideas preconcebidas. De hacerlo así, la posibilidad de equivocarse, incluso con las mejores intenciones, se multiplica.
Escoger un buen colegio, o una buena universidad, es trascendental y, sin embargo, no existe una fórmula mágica que garantice el éxito. Pero tampoco eso es tan dramático. Yo, créanme, tuve suerte: fui a un colegio público y, luego, a otro privado; por ese orden; y, después, a una universidad pública y a algunos postgrados privados. Y digo que tuve suerte porque esa periplo me permitió conocer distintos sistemas, compañeros y profesores. Y, la verdad, hubo de todo. Recuerdo profesores excelentes y auténticos estafadores. Conocí sistemas educativos brillantes y otros que, solo siendo generosos, podríamos calificar de tercermundistas; pero de tercermundistas malos. Tuve compañeros estupendos y algún que otro cantamañanas. Y confirmé que la división entre unos y otros nunca pasaba por el tipo de administración de los centros. Nunca tenía nada que ver con que fueran de titularidad pública o privada.
¿De qué depende entonces que un colegio, un instituto o una universidad sean buenos o malos? Yo no lo sé a ciencia cierta. En realidad, creo que nadie lo sabe; influyen demasiadas circunstancias. Pero también es verdad que existe un elemento objetivo que puede ser muy clarificador. Me refiero al mecanismo de elección; quiero decir que la mejor manera para saber cómo debemos escoger un buen colegio es preguntarnos cómo nos está escogiendo él a nosotros. Es una simple cuestión de simetría: dime cómo escoges a los tuyos y te diré cómo te voy a escoger yo a ti.
En cualquier colegio existen cuatro colectivos de personas que son los que, al final, le acaban confiriendo la personalidad al centro. Son los padres, los profesores, los alumnos y la propia administración. Pero ésta última, precisamente porque la acabamos de dividir entre pública o privada, la vamos a dejar fuera de este debate. Y vamos a empezar, entonces, por los padres. ¿Cómo hacen los colegios para escoger a los padres? Bueno, en primer lugar, existe el criterio geográfico. Ya saben: en función de la vecindad. Y no hay que ser muy listos para deducir que, según el tipo de barrio en el que esté instalado un colegio, va a acudir un tipo u otro de familias y éstas van a acabar marcando la personalidad del centro. Creo que todo el mundo lo entiende. Pero el criterio geográfico no es el único. También está, por ejemplo, el económico. Es decir, escoger a los padres en función de sus rentas. Y esto puede hacerse por exceso o por defecto: limitando las rentas máximas o, todo lo contrario, cobrando una mensualidad muy alta que impida acceder a determinadas economías. Tanto en un caso como en el otro, es evidente que se está segmentando a las familias.
Otra cosa es segmentar a los alumnos. Y eso también se puede hacer de muchas maneras. Por ejemplo, por género. O por idioma. O por aptitudes físicas. Pero la forma más evidente de hacerlo es por el expediente académico. En los colegios no se da mucho, pero en los institutos y, sobre todo, en la universidad, sí. Consiste en poner notas de entrada y en exigir un rendimiento determinado. Y aquí también se puede actuar por arriba o por abajo o, incluso, con niveles de exigencia para las familias y para los alumnos totalmente dispares. Por ejemplo, un colegio muy exigente económicamente para las familias pero muy tolerante académicamente para los alumnos; ya saben, el típico colegio caro para niños repetidores. Si usted escoge un centro así, debe tener claro lo que se va a encontrar: niños mal de familias bien. Es de cajón.
¿Y los profesores? ¿Cómo se escoge a los profesores? Bueno, cuando yo hacía BUP en un colegio privado recuerdo cómo algunos de los mejores profesores sacaron oposiciones y se fueron a la pública. Y, en cierta manera, era normal: allí ganaban más, trabajaban menos, disfrutaban de contrato fijo y no tenían que aguantar a un director omnipresente. Claro que la elección también implicaba un esfuerzo: había que sacar una oposición. Y por eso el éxodo no era masivo. Pero lo que nunca vi fue el camino inverso. Es decir, profesores que dejaran la pública para pasar a la privada. ¿Y saben por qué? Porque ni les pagaba más, ni les ofrecía un proyecto educativo seductor ni nada de nada.
Por eso, cuando se planteen qué tipo de colegio quieren escoger para sus hijos, pregúntense antes cómo escoge éste a sus alumnos, a sus profesores y, sobre todo, a ustedes mismos.
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21 de febrero de 2010
El déu d'Aznar
L'ex presidente Aznar va siguir enfadáu hasta que Rajoy, el sucesor nomáu por él a déu, termine’l so ciclu: llegar a la Moncloa o abandonar.
http://www.youtube.com/watch?v=Ubm70XXPucw
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20 de febrero de 2010
Vuelve Cascos

Cascos amaga con volver. Y digo amaga porque’l señor Alvarez Cascos nun termina d’enseñar les sos verdaderes intenciones de presentase, o non, como candidatu popular a les vinientes elecciones autonómiques.
Da pistes, opina n’artículos sueltos, recibe apoyos de los militantes, come con unos y con otros, posa pa les semeyes y nun fai declaraciones. Y bueno, nun hai que ser mui espabiláu pa decatase que, too xunto, ye una manera intelixente d’allanar el camín a una posible candidatura.
¿Por qué nun la fai oficial ya? ¿A qué ta esperando? ¿A quién-y tien miéu? Bonu, nun creo que’l señor Cascos tenga miéu a nada. Pero si cuento, na mio humilde opinión, qu’hai una serie d’elementos que tan condicionando la so estratexa en tiempos y formes. Lo primero ye que hasta pasao’l veranu nun va haber nada definitivo. Va ser entós cuando la dirección nacional decida. Y, polo tanto, forzar agora’l debate ye mete-y priesa a la persona a la que menos-y gusta la presión del mundu: al señor Rajoy. Asina que, tranquilidá. Lo segundo ye que nun hai por qué enseñar gratuitamente les cartes al enemigu. Y nun me refiero a los enemigos de dientru’l Partíu Popular (que los tien y munchos) sinon a la otra candidatura: a la socialista. Una candidatura que tamién ta por definir y ónde nun ta gota claro si’l cabeza cartel va ser Vicente Areces o Javier Fernández. Asina que, como ye natural, el señor Cascos, prefier saber quién va ser el so contrincante primero de tirase a la piscina. Y, tercero, que ya puestos, tampoco pasa nada por poner nerviosos a los presuntos competidores de dientru’l Partíu Popular asturianu. Un partíu nel que tol mundu ye mui críticu colos dirixentes, pero ónde cuesta muncho enfrentase al sector oficial porque la disidencia, envede vese como debate constructivu, suel pagase col destierru. Y asina, ya verán ustedes como, énte la prespectiva de que vuelva Cascos, mui pocos van atrevese a ser abiertamente críticos con él: conocen el preciu de tar nel bandu perdedor.
El señor Cascos nun pue permitise perder. La ilusión que xenera la so candidatura ye la expectativa de ganar; de ganar por mayoría absoluta. Nun ye, polo tanto, un problema de renovación, nun ye un asuntu de democracia interna, nin siquiera ye una cuestión de poner orde en casa. Non. Lo que quieren los militantes populares ye ganar. Ganar les elecciones. Y eso nun ye malo, esa ye la misión de cualquier partíu políticu. ¿Ye Cascos el meyor candidatu pa esi propósitu o hai otros? Nun lo sabemos.
Y la pena ye que nunca lo vamos poder discutir de manera abierta y democrática.
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19 de febrero de 2010
Cascos amaga con volver
Alvarez Cascos quier presentase a les vinientes elecciones asturianes. Qué pena nun poder tener un debate abiertu y democráticu ente candidatos.
http://www.youtube.com/watch?v=rmfw7Gshdfw
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17 de febrero de 2010
Entrevista pa la Biblioteca Canellada
La Biblioteca Canellada tuvo a bien faceme esta entrevista como editor de Publicaciones Ámbitu y d'Ediciones Trabe, cosa que-yos agradezo.
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14 de febrero de 2010
Acaba dimitir l'Alcalde de Siero
Una dimisión exemplar por dos razones: porque alcohol y volante nun casen bien y porque los políticos tienen una responsabilidá énte los ciudadanos.
http://www.youtube.com/watch?v=3OyFxbmw05k
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13 de febrero de 2010
Devolver el gobiernu a los ciudadanos
Apoyar a Pepe'l ferreiro igual nun val pa que lu restituyan. Pero sí pa que les nuestres insituciones s’empiecen a gobernar al nuestru serviciu y non al revés.
http://www.youtube.com/watch?v=1nZ1qExZ9F4
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12 de febrero de 2010
Los militantes nun deciden gota

El problema de nun tener un sistema abiertu y tresparente pa la elección de candidatos ye que’l so llugar acaben acutándolu los rumores y les operaciones palaciegues. Y nun me val l’argumentu de la discreción, o de la llavandería de trapos puercos en casa, porque nun hai nada más indiscretu qu’una conspiración. Y preba de lo que digo ye que nesta selmana vimos cómo s’enseñen impúdicamente; ello ye, nos medios de comunicación; les indirectes d’unos y otros pa ver de colocar les sos cabeces de cartel.
Nes files socialistes, la estratexa del aparatu pa presentar en sociedá al so nuevu candidatu, Javier Fernández, secretariu xeneral de la FSA, foi reveladora. Nun dicíen que yera l’aspirante. Dicen que ya dixeron hai meses que lo yera. Que ya-y lo dixeron al presidente Areces y, sobremanera, que ya lo sabíen en Madrid. Coses imposibles de contrastar (nin falta que fai) porque, tanto nun casu como nel otru, refierense a conversaciones internes. A min too esto recuérdame la estratexa adolescente de dir soltando indirectes del tipu: “Prestábame marchar de campamentu, pero, bueno, ya falaremos d’ello”. Pa depués, confirmar: “Bueno, marcho de campamentu que cuantayá que lo tenemos falao”. Nun hai debate, polo tanto. Nin lu va haber. ¿Pa qué? Si, una y vuelta se filtra a los medios, ya nun val la marcha atrás. De nada-y va valir, entós, al señor Areces enseñar agora un currículu de cinco victories electorales consecutives. Ya ta condenáu; públicamente condenáu.
Nes files populares el panorama nun ye mui otro. La teoría ye que la discusión de quién va ser el candidatu nun se va abrir oficialmente hasta la seronda. Y al que s’adelante y enseñe les sos cartes, echámoslu de la carrera (como-y pasó, por exemplu, al señor Aristegui). Esa ye la teoría. Pero la realidá ye que pela vía indirecta, y siempre per persona interpuesta, sigue y sigue’l ruxerrux sospechosu qu’anecia y anecia cola vuelta del señor Cascos.
¿Por qué nun se respeten los tiempos y les formes? ¿Por qué nun hai un sistema d’elecciones internes abiertu? ¿Por qué sigue tando mal visto afirmar que s’aspira a un cargu públicu? Pues, na mio opinión, porque ye too una gran mentira. Porque nun hai tiempos nin formes que respetar. Y lo que ye peor, porque los militantes nun pinten nada. La única regla d’oru ye contar col apoyu de la dirección, de la cúpula, de los burócrates, del aparatu. Esa ye la única verdá de la nomenclatura política asturiana.
Y el restu son maniobres de salón.
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10 de febrero de 2010
Colegios de pago y niños malcriados

La diferencia entre estudiar en la privada o en la pública no está en la enseñanza; está en las relaciones. Una buena agenda de contactos es mucho más importante para triunfar que un buen currículo. Por eso los ricos mandan a sus hijos a los colegios de pago: para que se relacionen con los hijos de los otros ricos.
Porque eso, el día de mañana, les va a abrir muchas más puertas que todo lo que puedan aprender de matemáticas, biología, filosofía o inglés. Además, los ricos de verdad -los empresarios y gente así- siempre van a poder encontrar buenos profesionales para que les hagan su trabajo: sólo es cuestión de dinero, de pagar buenos sueldos. Y, así, ellos, lo único que tienen que hacer es mandar, vigilar a sus empleados, hacer buenos contactos y, en definitiva, estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Por eso, los hijos de los ricos tienen las cosas mucho más fáciles que los demás: porque están mejor relacionados desde la cuna. Y eso, mucho más que el mérito o la valía personal de cada uno, es lo que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso social o profesional.
Bueno, un consejo que les doy: no se crean ni la mitad de lo que acaban de leer. Ya sé que lo escribí yo, pero, créanme: la mitad es mentira. El problema es que la otra mitad, lo que está entre líneas, es verdad y no resulta nada fácil distinguir cuál es una y cuál es otra. Pero, en fin, vamos por partes.
Empecemos por eso de que los hijos de los ricos lo tiene mucho más fácil que los demás. ¿Y qué quieren que les diga? Que por supuesto. Que tener cubiertas las necesidades básicas es imprescindible para aspirar a más. Y que es mucho más cómodo, qué contra. Pero tampoco se engañen: la necesidad agudiza el ingenio y, por eso, la mayoría de las personas que cambiaron el mundo tuvieron orígenes humildes. O, por lo menos, normales. Y siempre, siempre, tuvieron una infancia, unas experiencias, o un tipo de educación que les incitaron a hacer algo más. A no conformarse. A aportar.
Miren, miren, por ejemplo, la lista de las mayores fortunas. O la de las empresas más importantes. O la de los premios Nobel. Y compárenla con la misma lista de hace diez, veinte o treinta años. Y díganme entonces cuántos apellidos se repiten. Cuántas empresas coinciden. ¿Quieren que se lo diga yo? Pues, en el caso de las familias coinciden menos de la mitad y en el caso de las empresas, menos de la cuarta parte. Pero, si las comparamos con la misma lista de hace cincuenta o cien años, ni en un caso ni en el otro van a coincidir prácticamente ninguna. Y es que no lo olviden: beneficios pasados jamás garantizaron rentabilidades futuras.
Todo esto es verdad; sin embargo, es evidente que una buena agenda de contactos es fundamental para triunfar en la vida. O para hacer negocios. O para encontrar una buena pareja o unos buenos amigos ¿No es verdad eso también? Pues sí, es verdad, por supuesto que también es verdad. De hecho, cuando se mide la inteligencia humana, más que valorar la capacidad matemática, la habilidad verbal, la creatividad musical, el talento artístico o la visión espacial (los cinco factores que determinan el cociente intelectual) los científicos llevan años poniendo el acento en lo que ellos denominan inteligencia emocional. Es decir, en nuestra capacidad para relacionarnos con los demás. Una capacidad que no es otra cosa que la suma de dos habilidades: la de entender cómo piensan los demás y la de entender cómo pensamos nosotros mismos. En definitiva, la capacidad de ser conscientes del lugar que ocupamos en el mundo y de cómo tenemos que relacionarnos con él.
Ésa es la habilidad clave. ¿Y cómo se adquiere? Bueno, pues no es fácil decirlo, pero hay una cosa clara: criándose entre algodones y pensando que todo el mundo te debe algo por el mero hecho de existir, no. Ésa no es la manera. Seguro. Así que vayan olvidándose de aquello de»quiero que mi hija tenga todas las facilidades que no tuve yo». Más que nada porque la mejor facilidad que le pueden dar a su hija es estimular su inteligencia. Es decir: fomentar sus habilidades para entender lo que sienten los demás y para entender lo que siente ella misma. Ésa es la verdadera educación; la educación de élite: la única por la que merece la pena pagar.
Y dejen de pensar que porque su hija sea, por ejemplo, compañera de pupitre de una futura princesa (que, por cierto, estudió en la pública) se le a pegar algo o se le van a abrir en el futuro todas las puertas.
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9 de febrero de 2010
Negociar salarios pa ganar más
En cuenta siguir negociando les subides salariales pol IPC, traía más cuenta facelo pola productividá, que sigue subiendo. Díbemos salir tol mundu ganando.
http://www.youtube.com/watch?v=eJ9Qr_P6dPg
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8 de febrero de 2010
Trabayar hasta los sesenta y siete

Yo ya tengo asumío que voi trabayar, y cotizar, hasta polo menos los setenta años. Y nun me parez mal; parezme inevitable. Entiendo, polo tanto, que se plantee agora esti debate d’atrasar la edá de retiru y que, polo menos esta vuelta, alministración y ciudadanos seamos quien a tomar midíes valientes a llargu plazu.
Nun ye namás cuestión de voluntá: ye cuestión de perres. A primeros del sieglu pasáu, cuando s’inventó la seguridá social y s’afitaron los sesenta y cinco años como edá de retiru, la esperanza media de vida yera de setenta años. Eso, polo tanto, suponía cinco años de cobru de pensión por términu mediu. Pero angüañu’l periodu mediu d’espectativa de cobru de pensión ya nun ye de cinco años. Ye de diecisiete. Y eso, ensin contar, toles prexubilaciones y incapacidaes que vinieron adelantando’l pasu masivu de cotizantes a beneficiarios. Si a eso-y sumamos que la expectativa de vida va a más, la desproporción ente lo cotizao y lo recibió esbarrumba’l sistema.
Esos son los númberos. De nun facer cambios, les cuentes nun salen y, precisamente, pa facer sostenible l’estáu del bientar, p’apostar por él, ye imprescindible reformalu. Les coses cuesten perres y esa milonga de qu’esta crisis díbemos arreblagala “ensin coste social” empieza enseñase como lo que ye: una falsedá. A lo primero, negamos la propia existencia de la crisis. Depués echamos la culpa a los especuladores de Wall Street. Y más tarde recurrimos al déficit. En tolos tres casos, la cosa quedaba lloñe, nun nos afectaba, yeren cuestiones de macroeconomía. Pero entós empezamos a tocar los impuestos: primero quitando los famosos cuatrocientos euros, depués modificando tramos del IRPF y, a lo último, subiendo l’IVA. Y, en fín, eso ya empieza poder contase en perres y afectar a la nuestra economía personal o familiar. Pero siempre preferimos pensar qu’eso de los impuestos va afectar más a los otros y que ya nos arreglaremos. Hasta que llega esto de la xubilación; de la obligación de tener que trabayar, y cotizar, dos años más pa empezar a cobrar la pensión dos años más tarde. Y eso ya resquema. Dos años más. Dos años más de trabayu, venticuatru meses ún detrás del otru. Calculen, calculen cuantes perres y cuántes hores d’esfuerzu vamos aportar más a les arques publiques y compárenlo cola afirmación de qu’esta crisis nun va traer recorte de les prestaciones sociales. Tururú.
Esi ye, de momentu, el coste real d’esta crisis y del caltenimientu del estáu del bientar. Y el problema ye que siguimos tomando les decisiones a la defensiva “cuando nun queda otru remediu” envede ser valientes y facer les reformes necesaries pa salir d’esto.
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7 de febrero de 2010
Escoyer al candidatu: eso ye la democracia
Javier Fernández acaba anunciar la so candidatura a la presidencia del Gobiernu asturianu. Y armose la de coyer. Sigue tando mui mal visto aspirar a un puestu públicu.
http://www.youtube.com/watch?v=Vf_Jyn5uJW0
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