
Lo malo de hacer trampas es que, tarde o temprano, te pillan. Siempre. Y por eso yo siempre digo que, ya puestos, vale más que te pillen temprano. Porque, si no, la bola se va haciendo tan grande, tan grande, que no hay manera de pararla.
Miren, por ejemplo, lo de la incineradora de Serín: hace seis años los responsables de Cogersa (la Compañía Asturiana de Gestión de Residuos Sólidos Urbanos) empezaron a gastar nuestro dinero para construir una incineradora. Y, para poder hacerlo, nos mintieron. Nos mintieron descaradamente. A todos. A los asturianos, a los constructores, a los bancos y a Europa. Y ahora –seis años y más dos millones de euros gastados después- la trampa sale a la luz y el proyecto de la incineradora se paraliza; se convierte en cenizas. ¿Mereció la pena tanta mentira? Pues no, claramente, no. ¿Admitirán su error los responsables del engaño? Pues no, claramente, tampoco. ¿Se acabará aquí todo el lío? Pues no, eso muchísimo menos, porque ya verán cómo todo el mundo va a echarle la culpa a los demás, va a hacer la bola más grande y va a insistir en algo en lo que somos unos consumados especialistas: en esparcir la mierda. O, perdón, que debería haber dicho los residuos sólidos urbanos…
En cualquier caso ¿Por qué digo con tanta rotundidad que los responsables de Cogersa nos mintieron? Bueno pues, en principio, porque lo sostiene un juez. En concreto el de lo contencioso-administrativo número uno de Oviedo que recoge en su sentencia que la incineradora “no tiene sustento legal al no contar con un plan de residuos vigente que la contemple” y, en consecuencia, anula todo lo hecho hasta ahora: más de dos millones de euros tirados a la basura. Más de dos millones de euros tirados a la basura es mucho, pero que mucho, dinero. Y entonces ¿De verdad es tan importante este requisito previo, este plan de residuos, como para invalidar todo lo gastado hasta ahora? Pues sí. Es muy importante. Es tan importante que los propios responsables de Cogersa ya acordaron no recurrir esta sentencia porque saben que no hay defensa posible. Que es una evidencia incontestable. Que tiene que haber un plan de residuos y que no lo hay y que aquí se acabó todo. Y, ya puestos, si sabían todo esto ¿Por qué no pusieron en marcha un plan de residuos si era tan imprescindible? Pues, señoras y señores, por una simple razón: porque si estuviera en marcha un plan de residuos como dios manda la conclusión del mismo hubiera sido que la construcción de la incineradora no era tan imprescindible como nos quisieron hacer ver. Y ahí está la madre del cordero; que lo importante no era tratar los residuos de la mejor manera posible. No. Lo importante era construir la incineradora. Como fuera. Aunque fuera mintiendo. Aunque fuera ocultando evidencias. Aunque fuera dejando al margen al parlamento para evitar votaciones comprometidas. Y, por eso, primero nos asustaron a todos diciendo que en el año 2015 se acababa el vertedero. Después nos aseguraron que se estaban tomando todas las medidas para encarrilar el tema. Y finalmente nos convencieron de que la única solución era construir una incineradora. Y acallaron las críticas. Y silenciaron cualquier debate sereno. Y empezaron a gastar nuestro dinero. Y mintieron a Europa para conseguir los permisos… Hasta que todo este castillo de naipes se derrumbó porque estaba sostenido en una gran mentira. Eso fue lo que pasó.
¿Y qué va a pasar a partir de ahora? Bueno pues que, como les digo, el espectáculo va a continuar, esto va a volver a empezar y ya verán cómo los responsables de este despropósito van a repartir sus culpas a diestro y a siniestro pero nunca a ellos mismos. Y, como no hay tiempo que perder, yo ya vi escrito en letras de molde que “Si no se retoma el proyecto de la quema de residuos se habrán invertido más de dos millones de euros en un proyecto fallido”. Y sigue la cita: “De no hacerse la incineradora, el Principado habría enterrado dos millones de euros y, además, quizá tendrá que sumar más dinero a esta partida, ya que si en 2015 no hay una solución que dé relevo al vertedero, el Principado tendrá que pagar a otra comunidad para que asuma la gestión de sus residuos”. Es decir: que la culpa no es de los auténticos responsables de este desaguisado. No. Eso nunca. Y, para eso, hay que pasar la patata caliente a los actuales gobernantes que, si no continúan con este despropósito -ilegal, no lo olvidemos-, nos harán perder todo lo invertido hasta la fecha. Y mucho más en el futuro. Y así es como algunos quieren que sigan funcionando todas las cosas; da igual lo que digan los tribunales, da igual de quien sea la culpa, da igual que las cosas sean buenas o malas: lo importante es que siga la fiesta. Pues no, señoras y señores: la fiesta se acabó.
Y si la bola es demasiado grande como para pararla, no vamos a seguir haciéndola más grande todavía. Es de sentido común.
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