29 de octubre de 2011

¿Por qué nos oponemos a la subida de impuestos en Noreña?


Nosotros votaremos en contra de esta propuesta de modificación de las ordenanzas fiscales de Noreña para el 2012 por tres razones:

1.- Porque no hay presupuesto municipal, por muy sencillo que este sea.

2.- Porque no hay un análisis comparativo de la incidencia de esta propuesta fiscal.

3.- Y porque no hay voluntad de alcanzar consensos con los diferentes grupos municipales, incluido el nuestro.

Subir impuestos, actualizar tasas municipales, es una cosa muy seria. Para empezar, quiero manifestar que nosotros no nos oponemos por sistema a cualquier subida fiscal. Hay momentos en que una decisión de este tipo se hace necesaria o incluso imprescindible.

La propuesta que se nos plantea ahora viene argumentada de esa manera. Se nos dice que aprobar estas ordenanzas fiscales es una medida imprescindible que, además, tenemos que adoptar ahora mismo si queremos que entre en vigor para el ejercicio que viene, para el 2012.

¿Por qué son tan imprescindibles estas ordenanzas nuevas? Pues, en principio, porque tenemos descuadradas las cuentas del Ayuntamiento. Es decir: porque desde hace unos años tenemos más gastos que ingresos. Porque arrastramos un déficit estructural. Bien. ¿De cuánto es ese déficit? No lo sabemos. ¿Cuánto gastó este Ayuntamiento el año pasado? No lo sabemos. ¿Cuánto prevé gastar este año? No lo sabemos ¿Cuánto va a gastar el año que viene? No lo sabemos. ¿Cuánto ha ingresado estos dos años y cuánto espera ingresar el año que viene? Tampoco lo sabemos. No sabemos nada con precisión sobre las cuentas de este Ayuntamiento y ése es el primer problema que tenemos que resolver.

En las diferentes Juntas de Gobierno y en las distintas comisiones los grupos de la oposición llevamos repitiendo que necesitamos disponer de un presupuesto municipal básico -una simple descripción de ingresos y gastos totales- para poder tomar decisiones fundamentadas. Pero no lo tenemos. No lo tiene nadie; ni la oposición ni el gobierno. Y eso es muy grave. No se puede levantar ninguna casa sin contar con unos cimientos sólidos. Y el presupuesto municipal es el cimiento sólido en el que se tiene que apoyar toda la estructura económica del Ayuntamiento. Todas las decisiones económicas que toman en un Ayuntamiento deben descansar en el diseño de los presupuestos municipales. Porque sin cimientos la casa se desploma y así estamos en Noreña: desplomados.

Insisto: estamos a finales del mes de octubre y todavía no disponemos de un presupuesto para este Ayuntamiento. La justificación descansa en que, por culpa de las carencias de personal en los años anteriores, todavía tenemos por cerrar contabilidad del 2010. Y eso mismo es lo que argumentamos y aprobamos en el pleno del 9 de agosto de este año y que remitimos al Ministerio para solicitar la suspensión de la retención de los tributos del Estado; para solicitar una prórroga. Bien. Todos los grupos aprobamos la propuesta porque lo último que queremos es ser un obstáculo, un problema. Pero no sirvió de nada. No sirvió de nada porque esos argumentos no fueron razón suficiente para explicar ese atraso contable. Y no son palabras mías, no son palabras nuestras. Es la respuesta textual que nos remitió el Ministerio que, insisto "no consideraba suficiente esta argumentación" y no nos concedió la prórroga.

Dicho de otro modo,: según el Ministerio, en Noreña no estamos cumpliendo con los plazos y las formas de llevar las cuentas públicas. De 78 concejos que hay en Asturias, solo cuatro entran en esta categoría de incumplidores. Y Noreña es uno de ellos. Cuatro de entre 78.

No podemos resolver ahora, deprisa y corriendo, la falta de diligencia de los años anteriores. No de esta manera. Todos los Ayuntamientos tienen los mismos problemas, los mismos requisitos y los mismos plazos que cumplir. Y nosotros no los cumplimos desde hace años. Y ahora, forzados por este incumplimiento, se nos pide que aprobemos una subida de las tasas e impuestos municipales de modo lineal. No hay tiempo, no hay medios, no hay otra forma de hacerlo: eso es lo que se nos dice. Y ahí es donde nosotros discrepamos. Hay tiempo, hay medios y hay otra forma de hacer las cosas. Lo que hace falta es establecer claramente las prioridades y tomar decisiones valientes.

Más importante que subir las tasas es actualizarlas. Y no es una cuestión semántica. Hay tasas que no se han tocado desde hace años. En otras estamos muy por encima de la media de nuestro entorno. En algunas faltan por actualizar sujetos. Este panorama choca frontalmente con la pretensión de hacer una subida lineal o con la de limitarse a repercutir la subida de los costes de Cogersa o Cadasa. No. No podemos resolver ahora a la trágala y en bloque esta cuestión tan importante.

Y, en este sentido, toca destacar que, en comisión, se discutió la posibilidad de dividir esta propuesta de ordenanzas fiscales para el 2012 en diferentes bloques porque algunos de entre ellos sí que podían haber contado con el consenso necesario para su aprobación. Pero no se hizo.

Y, en fin, resumiendo:

1.- No hay presupuesto, por muy sencillo que este sea.

2.- No hay análisis comparativo de la incidencia de esta propuesta fiscal.

3.- Y no hay voluntad de alcanzar consensos con los diferentes grupos municipales.

Por todo ello entendemos que una propuesta tan seria como esta de subir impuestos a los ciudadanos no puede disponer de nuestro voto afirmativo. Votaremos en contra, por lo tanto. Nuestra intención es apoyar la buena gestión de este consistorio y creemos que en estos meses de atrás hemos dado buenas pruebas de ello. Pero no acabamos de ver que se esté corrigiendo el rumbo para solucionar los graves problemas económicos de este Ayuntamiento. Y la tramitación de esta propuesta es otra muestra más de ello.


Ítem más: Todo se remite a un futuro e inminente cierre de la contabilidad para de aquí a tres días y a una futura e inminente elaboración de un presupuesto de aquí a ocho días. Bueno puedes entonces, hagamos las cosas con orden y con el consenso necesario.

Primero el presupuesto

Después el cierre de la contabilidad

Después un análisis sencillo por bloques

Después un consenso entre los grupos

Y entonces la aprobación.

Por qué votamos non a la suba d'impuestos en Noreña



Nosotros vamos votar en contra de la propuesta de modificación de les ordenances fiscales pal 2012 en Noreña por tres razones:

1.- Porque nun hai presupuestu municipal, por mui cenciellu qu’esti seya.
2.- Nun hai análisis comparativu de la incidencia d’esta propuesta fiscal.
3.- Y nun hai voluntá d’algamar consensos colos distintos grupos municipales, incluíu’l nuestru.

Subir impuestos, actualizar les tases municipales, ye una cosa mui seria. De mano, quiero manifestar que nosotros nun nos oponemos por sistema a cualquier subida fiscal. Hai momentos en qu’una decisión d’esti tipu faise necesario o inclusu imprescindible.

La propuesta que se nos plantea agora vien argumentada d’esa manera. Dizsenos qu’aprobar estes ordenances fiscales ye una midida imprescindible que, amás, tenemos qu’adoptar ya mesmo si queremos qu’entre en vigor pal exerciciu qu’entra, pal 2012.

¿Por qué son tan imprescindibles estes ordenances nueves? Pues, en principiu, porque tenemos descuadraes les cuentes del Ayuntamientu. Ello ye, porque d’unos años a esta parte tenemos más gastos qu’ingresos. Porque arrastramos un déficit estrucutral Bien. ¿De cuánto ye esi déficit? Nun lo sabemos. ¿Cuánto gastó esti Ayuntamientu l’añu pasáu? Nun lo sabemos ¿Cuánto cuenta gastar esti añu? Nun lo sabemos ¿Cuánto va gastar l’añu qu’entra? Nun lo sabemos. ¿Cuánto ingresó estos dos años y cuánto cuenta ingresar l’añu qu’entra? Tampoco nun lo sabemos. Nun sabemos nada con precisión respective a les cuentes d’esti Ayuntamientu y ési ye’l primer problema que tenemos que resolver.

Nes distintes Xuntes de Gobiernu y nes distintes comisiones los grupos de la oposición llevamos repitiendo que necesitamos disponer d’un presupuestu municipal básicu; una simple descripción d’ingresos y gastos totales; pa poder tomar decisiones fundamentaes. Pero nun lu tenemos. Nun lu tien naide. Y eso ye mui grave. Nun se pue llevantar nenguna casa ensin contar con unos cimientos sólidos. Y el presupuestu municipal ye’l cimientu sólidu nel que se tien qu’apoyar tola estructura económica del Ayuntamientu. Toles decisiones económiques que se tienen que tomar nun Ayuntamientu tienen que descansar nel diseñu de los presupuestos municipales. Porque ensin cimientos la casa esbarrumba y asina tamos en Noreña: esbarrumbaos.

Insisto: tamos ya a últimos del mes d’ochobre y tovía nun disponemos d’un presupuestu pa esti Ayuntamientu. La xustificación descansa en que, por culpa de les carencies de personal nos años anteriores tovía tenemos por cerrar la contabilidá del 2010. Y eso mesmo ye lo qu’argumentamos y aprobamos nel plenu del 9 d’agostu d’esti añu y que remitimos al Ministeriu pa solicitar la suspensión de la retención de los tributos del Estáu. Pa solicitar una prórroga. Bien. Tolos grupos aprobamos la propuesta porque lo último que queremos ye ser un pilancu, un obstáculu, un problema. Pero dio igual. Dio igual porque esos argumentos nun son razón suficiente pa desplicar esi atrasu contable. Y nun son palabres míes, nun son palabres nuestres. Ye la respuesta textual que nos remitió’l Ministeriu que, insisto “nun consideraba suficiente esta argumentación” y nun nos concedió la prórroga.

Dicho d’otra manera: sigún el Ministeriu, en Noreña nun tamos cumpliendo colos plazos y les formes de llevar les cuentes. De 78 conceyos qu’hai n’Asturies, namás cuatro entren nesta categoría d’incumplidores. Y Noreña ye ún d’ellos. Cuatro d’ente 78.

Nun podemos resolver agora, deprisa y corriendo, la falta de dilixencia de los años anteriores. Non d’esta manera. Tolos Ayuntamientos tienen los mesmos problemes, los mesmos requisitos y los mesmos plazos que cumplir. Y nosotros nun los cumplimos dende va años. Y agora, forzaos por estes circustancies, pídesenos qu’aprobemos una subida de les tases y impuestos municipales de manera llinial. Nun hai tiempu, nun hai medios, nun hai otra manera de facelo: eso ye lo que se nos diz. Y ehí ye onde nosotros discrepamos. Hai tiempu, hai medios y hai otra manera de facer les coses. Lo que falta ye establecer claramente les prioridaes y tomar decisiones valientes.

Más importante que subir les tases ye actualizales. Y nun ye una cuestión semántica. Hai tases que nun se tocaron dende va años. N’otres tamos mui perrriba de la media del nuestru entornu. En dalgunes falten por actualizar los suxetos. Esti panorama topa de frente cola pretensión de facer una subida llineal o cola de llimitase a repercutir la suba de los costos de Cogersa o Cadasa. Non. Nun podemos resolver agora a la trágala y a bloque esta cuestión tan importante.

Y, n’esti sentíu, toca destacar que, en comisión, discutiose la posibilidá de estremar esta propuesta d’ordenances fiscales pal 2012 en distintos bloques porque hai dalgunos d’ente ellos que bien podríen contar col consensu necesariu pa la so aprobación. Pero nun se fexo.

Y, en fin, resumiendo:

1.- Nun hai presupuestu, por mui cenciellu qu’esti seya.
2.- Nun hai análisis comparativu de la incidencia d’esta propuesta fiscal.
3.- Y nun hai voluntá d’algamar consensos colos distintos grupos municipales.

Por too ello entendemos qu’una propuesta tan seria como esta de subir los impuestos a los ciudadanos nun pue disponer del nuestru votu afirmativu. Vamos votar en contra, polo tanto. La nuestra intención ye apoyar la bona xestión d’esti consistoriu y cuento que n’estos meses d’atrás dimos bones prebes d’ello. Pero nun terminamos de ver que se tea corrixendo’l rumbu pa solucionar los graves problemes económicos d’esti Ayuntamientu. Y la tramitación d’esta propuesta ye otra amuesa más d’ello.

**

Item más: Too se remite a un futuru y inminente cierre de la contabilidá pa d’equí a tres díes y a una futuru y inminente allaboración d’un presupuestu d’equí a ocho díes. Bueno pues entós, faigamos les coses con orde y col consensu necesariu.

Primero el presupuestu
Depués el cierre de la contabilidá
Depués un analís cenciellu por bloques
Depués una consensu ente los grupos
Y entós l’aprobación.

27 de octubre de 2011

Ganemos



Depués de cincuenta años de traxedia y cerca d’ochocientos muertos, Eta acaba anunciar el cese definitivu de l’actividá armada. Eta pasa páxina, echa la persiana, termina. Y eso implica que ganamos, que ganamos nosotros, que ganó la democracia: democracia ún, Eta cero. Mirémoslo per onde lo miremos esto ye una noticia histórica, una buena noticia histórica, de la que tenemos que nos alegrar. Por descontao, queden flecos por resolver. Por descontao, hai condiciones a cumplir y va haber sufrimientu a carecer d’equí pa en delantre. Y, por descontao, ésti nun ye’l final definitivu. Non. Pero, claramente, esti ye’l principiu del fínal definitivu.

Ye bien verdá que nun ye la primer vez qu’Eta anuncia parones d’actividá. Nestos cincuenta años hubo disoluciones de los poli-milis, hubo tregües trampa y hubo intentos de negociaciones varies. Mesmo a primeros d’esti añu, Eta anunció un altu’l fuéu permanente y hai que ser un llingüísta mui finu pa estremar la diferencia semántica énte ún y otru: ente un altu’l fuéu permanente y un cese definitivu de l’actividá armada. Pero esto nun va de semántica, esto nun va de repunancies y esto d’agora ye mui distinto: esto ya nun tien marcha atrás.

Nunca hai rendiciones incondicionales. Nunca. Inclusu les rendiciones incondicionales impliquen condiciones pa los vencedores. En cualquier casu, yo entiendo qu’haiga xente que-y reproche a Eta que, nel famosu comunicáu, pretenda imponer, de tapáu, el so relatu de los fechos. Entiéndolo. Pero si llevamos años repitiendo que l’únicu comunicáu que queríemos sentir a la banda yera ésti, pues ye normal qu’ellos lu redacten de la única manera que saben redactar los comunicaos: encapuchaos y enllenos de retórica. Y, por eso, ye agora cuando nos toca a nosotros, cuando nos toca a los demócrates, escribir el relatu d’esta historia. Ye agora cuando nos toca a nosotros ser arrogantes. Y ye agora cuando nos toca a nosotros siguir avanzando pel camín que llevamos andao. Porque nun se trata namás de ser posibilista o de conformase con cualquier cosa o de preferir un cierre en falsu a una mancadura abierta. Non, nun ye eso. Yo, la verdá, por ser, soi mui ambiciosu y, puestos a pidir, tengo pa min que’l final d’esta traxedia namás va llegar cuando seyamos a falar d’ella en pasáu y cuando les víctimes y los verdugos –toles víctimes y tolos verdugos- seyan quien a pasar páxina, a perdonar y a escaecer tolos rencores pero nunca l’alcordanza. Eso ye lo que pienso. Pero, con too y con ello, esta ambición desmedida mía nun me torga reconocer un avance históricu cuando lu veo. Y ésti véolu.

Naide puede asegurar a ciencia cierta por qué empezó esta traxedia. Hai un amagüestu cafiante de fanatismu, romanticismu, mentires, represión y inercia. Nun sabría dicilo exactamente. Pero atrévome a dicir por qué acabó. O por qué va acabar de verdá esta traxedia: porque les víctimes nun cayeron na tentación de la venganza. Porque naide, o mui pocos, apostaron pola llei del talión. Porque nun se xeneralizó la tesis del güeyu por güeyu y diente por diente. Por eso va acabar esto. Por eso va acabar ensin que quedáremos toos ciegos nin desdentaos. Y por eso tenemos qu’homenaxear y emponderar a los que más sufrieron y más arrogantes y más desprendíos supieron ser nestos cincuenta años: porque fueron ellos los que consiguieron esta victoria de la democracia y de la convivencia. Ellos tienen que ser los nuestros herues.

Hai unos 560 presos d’Eta n’España y unos 140 en Francia. Hai cerca de 100 prófugos de la xusticia n’otros países (en Cuba y Venezuela mayormente) y hai otros 50 etarres vinculaos directamente a los cuatru comandos que quedaben, hasta agora, n’activu. Otra manera, queden unos 80 asesinatos ensin aclarar y unos 150 xuicios pendientes de celebrar. Y va pasar munchu tiempu primero de que s’escenifique dalgo asemeyao a una entrega o destrucción de les armes. Por eso digo que va facer falta muncha paciencia, muncha constancia y una aplicación mui rigurosa del estáu de derechu. Porque, ente otres coses, too esti procesu que tenemos per delantre va haber que lu recorrer en mediu de la lexítima discusión política y electoral. En mediu de la defensa d’idees contrapuestes. Y ésa, ésa ye la verdadera victoria de la democracia. Ésa ye la mayor grandeza d’esta victoria histórica: que ganamos nosotros, los demócrates, y que’l derechu y la palabra pudieron, a lo último, cola venganza.

22 de octubre de 2011

Menos cuando me toca a mi


A ver, una pequeña encuesta: que levanten la mano los que están a favor de que los directivos de las Cajas de Ahorros ruinosas –léase la del Mediterráneo o la de Castilla la Mancha o el Banco Lehman Brothers mismamente- cobren indemnizaciones millonarias por haber hecho mal su trabajo. O que aprueben prejubilaciones de escándalo. O que firmen nuevos contratos de asesoramiento con las mismas entidades que antes ayudaron a hundir. ¿Nadie? Bueno pues entonces que levanten la mano los que están a favor de que los contratos firmados entre personas adultas y responsables –sean éstos públicos o privados, da igual- se conviertan en papel mojado y nadie tenga que cumplir los compromisos asumidos. En ningún campo. Ni siquiera con las deudas. Sobretodo con las deudas. ¿Tampoco nadie? Lo sospechaba. Bueno entonces ahora que levanten la mano todos los que están a favor de que nuestros políticos despilfarren todo el dinero que puedan. Que puedan disponer de todos nuestros impuestos presentes y futuros –ya saben, el famoso déficit- sin rendir cuentas ante ningún organismo. Que no tengan que cuadrar ningún balance. Y que ni siquiera deban presentar la contabilidad en tiempo y forma. ¿Otra vez nadie? Perfecto. De acuerdo. Todo correcto. Lo único, la única salvedad es que hay un pequeño problema, una tontería, nada, una cuestión de matiz: y es que los tres asuntos que planteamos en nuestra pequeña encuesta son, simplemente, contradictorios entre sí.

Todo el mundo parece estar de acuerdo en que los compromisos hay que cumplirlos, en que las cuentas tiene que ser rigurosas y en que se debe cobrar únicamente por lo que se trabaja; por los resultados de nuestro trabajo. Parece de sentido común. Y así, cargados de razón, cada vez que se forma un nuevo gobierno les encargamos a nuestros representantes públicos que se arremanguen, que pongan orden en todo este desbarajuste y que nos representen de verdad. Y ellos, henchidos de entusiasmo y de responsabilidad, empiezan a pedir cuentas a las entidades que deben controlar y se encuentran de todo. Se encuentran con que algunas están muy bien gestionadas. Perfecto. Con que otras están bien gestionadas pero son de dudosa utilidad. Problema. Con que otras están mal gestionadas y además son esenciales para todos: alarmas encendidas y manos a la obra. Y, en fin, con que algunas otras –muy pocas- están muy mal gestionadas y además no está nada claro para qué sirven. ¿Y qué hacemos con estas últimas? Pues nos ponemos a controlarlas -eso todo el mundo lo entiende- pero, de repente, los mismos que dicen que hay que ser inflexibles con las entidades mal gestionadas y de dudosa utilidad, que ya está bien hombre, que hay que poner orden y meter tijera; pues ahora empiezan a decir que bueno, que vale, que de acuerdo, que haber hay que recortar, que sí, pero que… ¿que por qué no empezamos los recortes por los otros?

Y ahí siguen las contradicciones. Porque la culpa sigue siendo nuestra: de los ciudadanos. Sí hombre sí: somos nosotros los que echamos la culpa a los políticos de todo lo que nos pasa cuando somos nosotros mismos los que los votamos. Somos nosotros los que les obligamos a imponer rigor en las cuentas públicas y después somos nosotros mismos los que nos quejamos de los recortes en los gastos o del aumento en los impuestos; eso sí: sobre todo cuando nos tocan muy de cerca. Somos nosotros, también, los que gritamos que los grandes ejecutivos deben responsabilizarse de las discutibles decisiones económicas que tomaron y, después, somos nosotros mismos los que nos escandalizamos cuando se nos obliga a seguir pagando la hipoteca hasta el final, tal como lo habíamos firmado. Y, en definitiva, somos nosotros los que protestamos porque la economía mundial está en manos de unos mercados que decimos no conocer cuando, en realidad, esos mercados no son otros que nosotros mismos comprando y vendiendo cosas. O dejando de hacerlo.

Por eso es tan difícil pasar de la indignación por un presente frustrante a la construcción de un futuro digno; por eso es tan complicado apretarse el cinturón; y por eso es tan difícil decidir: porque todos entendemos todo –o no entendemos nada, que para el caso es lo mismo- hasta que nos toca a nosotros mismos.

Ahí es donde demostramos lo que realmente valemos.

12 de octubre de 2011

Los gobernantes; a gobernar



Sí, sí: los gobernantes tienen que gobernar; por supuestu. Pero, la verdá ye que lo de Bélxica da qué pensar. Lleven nun sé cuantos meses –años ya, en realidá- ensin apautase pa formar Gobiernu y son ún de los países de la Unión que meyor tan aguantando la crisis. Tan creciendo, inclusu. Casualidá nun ye y igual la desplicación hai que l’atopar en que lo que realmente ta faciendo l’executivu belga –ya saben: la cadarma profesional- nun ye otro que cumplir la llei, garantizar los mínimos y dir pel llibru. Nada d’inventos; les cuentes clares y, tonteríes, les xustes: ési ye’l secretu.

Salvando les distancies y en clave local, alcuérndese de cómo’l Sporting de Xixón empezó salir del furacu económicu nel que taba des que lu alministren unos interventores concursales que lo único que faen ye dir pel llibru y cuadrar les cuentes. Nun entienden de fútbol, nin de grandes proyectos ilusionables, nin de contabilidá creativa: namás saben que, pa equilibrar un balance, los ingresos nun tienen qu’arreblagar nunca a los gastos. Y con esta obviedá, y una calculadora de bolsu, tan sacando del pozu lo que parecía que nunca diba poder salir.

La capacidá del ser humanu pa prosperar ye infinita. L’instintu de supervivencia, tamién. Y el mayor problema –lo que más nos impide avanzar- ye facese trampes al solitariu. O robar. O engañar al pueblu. O entrambes les tres coses al tiempu. Y a min, como a ustedes, parezme un escándalu que los mesmos alministradores de les caxes d’aforru que llevaron a les sos entidaes al desastre anden agora reclamando indemnizaciones millonaries por culpa de nun sé qué contratos blindaos. Ye una indecencia y un desastre total. Y lo único que me consuela ye pensar que, cola que ta cayendo, munches d’estes practiques que primero conocíemos y tolerábemos, ya nun les vamos almitir más.

Por eso anecio en que lo que más aprecio d’unos gobernantes ye que lleven bien les cuentes, que nos digan a la xente lo que realmente ta pasando y que nun nos engañen con proyectos creativos que namás son a caltenese en papel. Y si la realidá ye dolorosa, dura y dramática, pues más tovía. Eso ye gobernar: alministrar los bienes comunes como si fueren los de la nuestra propia familia. Y eso ye lo que tenemos que facer les families: alministrar meyor los propios númberos como si tuviéremos que rendir cuentes a un conseyu d’alministración o a un parlamentu implacable. Tenemos qu’aprender a tomar meyores decisiones económiques, a ser más rigurosos, a cuadrar ingresos y gastos y a dir pel llibru. Y si lo facemos, ciudadanos y gobiernos, toi convencíu que, xuntos, vamos salir d’esta.

9 de octubre de 2011

Tenemos razón, y puntu.


Pos non; les coses nun furrulen asina: nun basta con tener razón. Pa consiguir resultaos positivos, en cualquier campu de la vida, ye fundamental –aparte tener razón y un migayín de suerte- ye fundamental, digo, acertar na estratexa y trabayar duro. Y si, pa enriba, falamos de política, o d’asuntos con trescendencia pública, esta afirmación tenemos que la llevar a categoría de dogma. Un exemplu: esti periódicu nel qu’escribo –Les Noticies- cumple quince años. Llevamos quince años teniendo razón... pero ¿Importa eso? Pues, la verdá, non; porque lo importante, repito, nun ye namás tener razón: ye acertar nel camín y aneciar pa con ello.

Otru exemplu: dende les últimes elecciones soi conceyal en Noreña y esta selmana d’atrás volví veme nuna tesitura d’esti tipu: nuna contradicción entre razón y eficacia. Los compañeros de Conceyu Abiertu presentaron una moción pa esixir al Alcalde que tomara una serie de midíes en defensa del asturianu. Yo tar, taba d’alcuerdu col fondu del asuntu. ¿Cómo nun lo voi tar? ¿Cómo nun voi tar a favor de la defensa del asturianu? ¿O qué ye que tengo qu’andar enseñando ceritificaos de buena conducta asturianista a estes altures? Y igual que yo, el mio grupu políticu. Porque –que naide s’enquivoque- Foru Asturies tamién ta a favor de la defensa del asturianu. Pero’l problema nun ye ési. El problema ye que, tal como-y dixi por tres vegaes y hasta l’últimu momentu, al portavoz de Conceyu Abiertu, había defectos evidentes na propuesta. Defectos qu’aconseyaben retirala, refacela, negociala, presentala en comisión y, depués, consiguir aprobala en plenu pero non como una simple moción, sinon como un auténticu reglamentu o unes ordenances que regularen l’usu del asturianu na Casa Conceyu d’equí pa en delantre. Pero nada d’eso se fexo. Por contra, decidiose siguir alantre cola moción. Y, claro, nun pasó la primer peñera. Yo nun m’opuse; abstúveme; pero da igual: si llega aprobase, tampoco nun diba valir pa nada. Y nun diba valir pa nada –aparte de pa enseñar cuánta razón tenemos- porque, insisto, pretendía un imposible: pretendía obligar al Alcalde a facer una serie de coses (llamar por teléfonu a Ana Cano, nomar a tres conceyales como intérpretes voluntarios, usar un traductor d’internet...) a les que nun lu podemos obligar vía plenu. Aparte de llamalu autoritariu y intransixente. Y aparte d’apoyase na llei d’usu que -a ver si nos vamos enterando- nun obliga a les alministraciones locales nin a la central: obligar, obliga namás a l’alministración autonómica.

Por too eso digo, con tol respetu y con tol cariñu, que vamos mal perdiendo batalles por mirar namás pa tola razón que tenemos y nun ser a atender al restu de cuestiones necesaries. Y otru día, si eso, desplico cómo podemos arreglar esto.

6 de octubre de 2011

Agora non, qu’entro de serviciu



Hai una escena na película “Torrente” que ye mui gráfica y vien al casu. Entra’l detective Torrente –ya saben: el clásicu babayu que representa lo peor de toos nosotros- entra, digo, nun chigre y pide un vasu. Y depués, a too correr pide otru y otru y otru más. Cuando ya lleva media docena de güisquis en cuerpu, vuelve pregunta-y al chigreru la hora. -Falta un minutu pa les doce- contesta-y. Y, entós, Torrente ponse mui seriu y diz: “Entós para, qu’entro de serviciu”.

Ye difícil establecer cual ye’l minutu ceru en qu’empiecen les propies responsabilidaes; por exemplu la de nun beber tanto de serviciu o la de cuadrar les cuentes. Pero ta claro que la herencia recibida influi y munchu. La oposición asturiana fai mui bien controlando al nuevu gobiernu con rigor y criteriu. Igual que’l gobiernu central cumple cola so obligación reclamando firmemente al executivu autonómicu’l cumplimientu de los compromisos comunes de déficit. Pero llama l’atención la distinta vara de midir d’unos y otros. De mano, plasma ver cómo’l mesmu gobiernu central que foi tan comprensivu y displicente col déficit qu’acumuló añu tres añu la saliente alministración autonómica, enseña agora una impaciencia, como poco, chocante. Yo díría qu’electoralmente chocante. Igual que plasma tamién ver a los portavoces autonómicos de la nuestra oposición esixir comparecencies y execuciones inmediates de proyectos cuando tuvieron tantes lexislatures atrás pa facelo y nun lo ficieron. Pero eso nun ye lo peor. Lo peor ye que munches d’estos desaxustes y incumplimientos tan conociéndolos agora, igual que gran parte de la oposición y tola opinión pública asturiana, precisamente de la mano del nuevu gobiernu. Colo que la paradoxa ye doble: tamos queriendo matar al mensaxeru por contanos, non lo que pasó na casa d’enfrente y nosotros nun podíemos saber; sinon lo que tábemos viviendo na nuestra propia casa y nun ficimos nada por entender. Pero, si me lo permiten, yo diría que la paradoxa ye inclusu triple: los mesmos qu’agora anuncien rigor colos númberos del déficit, van recompensar a los propios responsables d’incumplilos con un puestu de representación destacáu y ye que, como sabrán, hai munches posibilidaes de que l’expresidente Areces encabece la llista asturiana al congresu o al senáu pol partíu socialista nes vinientes elecciones xenerales.

Cualquier alministración tien como oxetivu ganar la reelección. A mi eso nun me precupa. Cuento, inclusu, que la tensión electoral ye buena pal sistema y que l’exame al que sometemos a los nuestros alministradores cada cuatru años ye imprescindible. Pero d’ehí al electoralismu fívolu, al populismu ramplón, hai un cachu. Y enseñase agora como indignaos pol descuadre de les nuestres cuentes –qué quieren que-yos diga- entra dientru d’esi cachu.

5 de octubre de 2011

Lo que impora del matadero


Señoras y señores: tenemos un problema con nuestra carne. Y, tranquilos, que no me estoy refiriendo a las dietas milagro ni a ninguno de los pecados capitales. Hablo de que, en nuestra patria querida, algo estamos haciendo mal cuando, teniendo como tenemos una de las mejores razas de vacuno del mundo, seguimos importando carne en cantidades industriales.
¿A que no lo sabían? Pues es verdad. En Asturies tenemos buenas vacas para carne, pero lo que exportamos al resto de España son los 'xatinos' que luego volvemos a importar (no necesariamente los mismos, ya me entienden) en forma de carne. Sin embargo, y aunque las comparaciones sean odiosas, en otros sectores no hacemos lo mismo. En la leche, por ejemplo: tenemos también muy buenas vacas lecheras y, aunque con mil problemas, somos capaces de disponer de unas industrias lácteas fuertes, nuestras y competitivas que exportan sus excelentes productos y hacen de la leche asturiana una marca de referencia indiscutible.
El contraste no es pequeño y lo digo porque precisamente ésa es la diferencia básica entre las economías avanzadas y las menos avanzadas. Las primeras son las que producen y exportan productos elaborados. Y, las segundas, al revés: son las que exportan las materias primas para terminar importándolas pero ya transformadas. En otras palabras: dime lo que compras, dime lo que vendes y te diré cuál es tu posición económica en el mundo. Y cuál es, por lo tanto, el color de tu futuro.
¿Y por qué a los asturianos nos pasa todo esto con la carne de vacuno? Bueno, no es fácil saberlo; pero, en pocas palabras -como casi todo-, es cuestión de dinero y de organización. En primer lugar, es cuestión de dinero porque a nuestros ganaderos no les termina de salir rentable producir a estos precios. Puede que no sean todo lo competitivos que deberían, puede que no incorporen las ultimas tecnologías de vanguardia, puede que no hayan invertido lo suficiente; todo eso puede ser. Pero, créanme: en los últimos años, el sector ganadero asturiano hizo los deberes, se sacrificó mucho y, aún así, las cuentas no les salen. Y no les acaban de salir porque los precios de compra no dan para más. ¿Podemos pensar entonces que los que compran esa carne tan barata se están aprovechando para luego enriquecerse? Pues no; la verdad es que no: los mataderos asturianos tampoco son demasiado rentables. En algunos casos son hasta ruinosos. Y ahí es donde entra la organización.
Hay trece mataderos en Asturies. Siete de ellos en la zona central. Dos de ellos en Noreña. Bien. De los trece, unos son privados y otros públicos, pero todos lo están pasando mal y entre todos, como digo, no son capaces de generar una gran industria transformadora, moderna y exportadora, que sitúe a la carne asturiana en el lugar que le corresponde. No es culpa de nadie. O lo es de todos. Pero, en cualquier caso, algo tendremos que hacer. Habrá que organizarse. Habrá que unirse. Habrá que corregir los problemas estructurales. Habrá que implicar a todo el mundo; a toda la cadena de valor. Y habrá que superar los cuellos de botella.
La idea del Gobierno asturiano -que, sinceramente, a mí me parece bien- es unificar estos mataderos en una sola estructura: un matadero que integre a todos los ganaderos, asociaciones, cooperativas y empresas que se quieran incorporar. Un matadero que no cierre ninguno de los existentes sino que los agrupe -sobre todo los de la zona central- en la proporción de su cuota de mercado y con una fórmula consorcial. Un matadero que, aunque solo sea por economía de escala, resulte más competitivo y rentable. Un matadero que disponga de más niveles de homologación de producto y de más sellos de calidad de proceso que le permitan exportar a nuevos mercados. Un matadero que, gracias a su mayor tamaño, permita potenciar los canales de comercialización. Y un matadero, en definitiva, que proporcione a los ganaderos unos precios suficientes para mantener y mejorar su producción; de ahí lo de la lonja de precios anexa.
Ése es el modelo y, respecto a dónde debe ubicarse ese matadero, esas instalaciones modernizadas, les diré que yo no soy imparcial. No puedo serlo. No debo serlo. Soy concejal en Noreña y voy a hacer todo lo que pueda para que se aproveche el potencial de las industrias cárnicas de nuestro concejo. Pero tampoco me equivoco: la decisión no va a depender del que más grite, del que más presione, del que mejor enchufe tenga o del que más se movilice. No. Sino del que sea capaz de presentar mejor sus puntos fuertes. Del que venda mejor la idoneidad de sus instalaciones actuales. Del que argumente mejor sus potencialidades. Esto, como casi todo, es un concurso de méritos y los protagonistas van a ser las propias industrias.
Y, en fin, creo que tenemos mucho que hacer por nuestra carne. El modelo ya está inventado y ya funciona en otras economías: entendámoslo, copiémoslo, mejorémoslo. Y concentrémonos en que, del matadero, lo que importa de verdad es que dejemos de importar carne. Suena a juego de palabras, pero es verdad: lo que importa de verdad es dejar de importar. O, dicho de otra manera: los asturianos tenemos que empezar a exportar y a hacer de nuestra carne una referencia de calidad mundial y un motor más de nuestra economía.
Eso es lo que importa de verdad.