
No lo entiendo y no puede ser tan difícil, hombre. No puede costar tanto que nuestros políticos se pongan de acuerdo en cuatro cosas importantes. Y no entiendo, por ejemplo cómo el parlamento asturiano no encontró la manera de sacar adelante una de esas cuatro cosas: los presupuestos autonómicos. Estoy seguro que, con un poco de buena voluntad, nuestros padres de la patria podían haber llegado a un acuerdo. Claro que -pensándolo bien- a lo mejor el problema es precisamente ése: que no hubo ninguna buena voluntad; que dos no riñen si uno no quiere y que, por lo tanto, cuatro no son capaces de ponerse de acuerdo si tres no tienen interés. O, lo que es peor: que es imposible llegar a ningún sitio si solo uno de ellos dice una cosa pero, en el fondo, piensa y hace la contraria.
Como ustedes saben, el parlamento asturiano no tiene ningún grupo con mayoría absoluta. Eso quiere decir que es imprescindible el acuerdo de, al menos, dos fuerzas para sacar adelante los presupuestos. Vamos que, descendiendo al caso concreto, era necesario el acuerdo de Foro y del PP en el pleno celebrado ayer. Eso es evidente y, en cualquier caso, el protocolo era relativamente sencillo: el gobierno (de Foro, por si alguno no se había dado cuenta) propone unos presupuestos y el parlamento (que no es de Foro, por si alguno tampoco se había dado cuenta) los discute y los aprueba. O no. Y es que, en el fondo, ésa fue la gran cuestión que debatió ayer: tener o no tener presupuestos; ésa fue la cuestión.
El problema es que las cartas ya estaban marcadas. Y lo estaban desde que el PP aprobó, en una reunión de sus órganos internos, una enmienda a la totalidad para los presupuestos presentados por el gobierno asturiano. Es decir, por la vía de los hechos consumados, el PP decidió que era mejor para los asturianos no tener presupuestos que tenerlos. Esa fue su gran decisión: el PP prefirió fastidiar a los ciudadanos con tal de no facilitarle las cosas al gobierno. Luego, claro, las palabras pretenderán decir otra cosa; pero hay evidencias que no se pueden disimular, ni siquiera queriendo. Y lo que evidenciaron las acciones es que, mediante la presentación de esta enmienda a la totalidad, el PP hizo imposible cualquier modificación en el proyecto presupuestario: imposible. ¿Por qué imposible? Pues porque, por definición, una enmienda a la totalidad lo único que consigue es eso: el rechazo total. Este tipo de enmiendas existen para eso: ésa es su función. Por el contrario, si lo que se pretendía era negociar y mejorar el proyecto de presupuestos, lo que correspondía era presentar una enmienda parcial. O muchas enmiendas parciales; que para eso están; ésa es su función y en eso consiste la habilidad parlamentaria: en manejar con un mínimo de coherencia las herramientas legislativas. Y, si me lo permiten, eso es precisamente lo que menos entiendo de todo: ¿Por qué nuestros políticos fueron tan poco hábiles? ¿Por qué, en todo este asunto de la discusión presupuestaria, las herramientas parlamentarias brillaron por su ausencia? ¿Por qué se decidió perjudicar a todos los ciudadanos con tal de fastidiar al contrincante político? ¿Por qué un partido de derechas prefirió hacer el trabajo fácil a la izquierda? ¿Por qué a algunos les cuesta tanto entenderse con sus afines ideológicos? ¿Por qué pasa todo esto? ¿Por mala fe? ¿Por ignorancia? ¿Por imprudencia? No lo sé. Y, créanme, por más que lo intento no acabo de entenderlo.
Y no acabo de entenderlo, entre otras cosas, porque aquí se está manejando un argumento completamente circular. Sí hombre sí: se está afirmando que los presupuestos contienen ingresos “inflados” y eso justifica la presentación de esta enmienda a la totalidad. Bien. Una enmienda a la totalidad que paraliza los presupuestos y obliga al gobierno asturiano a trabajar en situación de prórroga. Situación de prórroga que impedirá ejecutar nuevas inversiones y paralizará muchas de las que se están ejecutando en estos momentos; entre otras, las dependientes de los fondos mineros. Fondos mineros que son –por cierto- los que el gobierno español quiere eliminar para los proyectos no ejecutados... y ahí se cierra todo. Es decir, que se empieza argumentando que los presupuestos se enmiendan porque contienen ingresos “inflados” de los que no se podrá disponer, cuando la razón principal para no poder disponer de esos ingresos va a ser precisamente la no aprobación de esos presupuestos que se enmendaron y rechazaron; ésa es la maniobra circular.
Por eso no entiendo que todo esto se haga solo para desgastar al gobierno sin pensar que, al final, los que nos fastidiamos, de verdad, somos todos. Usted y yo incluidos.
0 comments:
Publicar un comentario en la entrada